Corresponsales del peligro

Habrá desabastecimiento de carne, verdura y granos, pero no de EL ODIANTE.

Corresponsales del peligro (The hunting party – EU / Croacia / Bosnia – 2007 – Richard Shepard)

Corresponsales del peligro parte de una pregunta, un poco ingenua, que muchos alguna vez nos hicimos: ¿por qué no ir y acabar directamente con los Saddam Husseim o los Bin Laden del mundo si tanto mal le hacen a la humanidad? Total, nos dice, como también nos hemos dicho a nosotros mismos en más de una ocasión: a EU y a los países de bien les sobra inteligencia y capacidad militar como para hacerlo. La película indaga en este planteo, como también en otros temas importantes: la guerra, el deber del periodismo, el fino limite entre ficción y realidad, etc; y lo hace con frescura, con humor, con agilidad. Con una fotografía colorida y una puesta en escena que coquetea con lo videoclipero y lo publicitario; un poco a la manera de la reciente El Señor de la guerra, aunque sin el cinismo y el exceso de canchereo de aquella. Hasta acá todo bien, el problema es que con el correr de su relato cae en el más puro convencionalismo, tanto como para resolver situaciones como para justificar a sus personajes; lo que la va tornando cada vez más liviana hasta lograrla aburrida e intrascendente. Que el personaje de Richard Gere busque al tiránico de turno y se enfrente a las grandes cadenas de noticias, no por ideales, sino por que le mataron a su jermu (lo que es caer en el lugar más común del melodrama), pega para atrás. Y hay tantos momentos de esos que uno dice “esto ya lo vi en otro lado y no me puedo acordar donde” (ejemplo: cuando el pendejo hace zafar a los dos protagonistas haciéndolos pasar por miembros de la CIA o cuando el personaje de Gere reconoce a un viejo amigo segundos antes de que lo ejecuten) que la convierten en una pavada más, superficial y carente de riesgo. Pavada simpática, entretenida, de esas que amagan en algunos momentos con convertirse en algo interesante, pero pavada al fin. Calificación: 4

Viaje a Darjeeling

Vi hace unos días Petroleo Sangriento en el cine, lo que recomiendo que hagan todos aquellos que no lo hicieron todavía. Ya que tanto Paul Thomas Anderson director, como Daniel Day Lewis actor, son personas cuyo trabajo es de una grandilocuencia tal que solo puede ser bien apreciada en pantalla gigante. Terminada la proyección, estuve como dos horas hablando y gesticulando como el petrolero Daniel Plainview, y la película me dejó tan anonadado que no se que escribir, mas que un: ¡me encanto! Así que por ahora va la del otro Anderson amigos.

Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited – EU – 2007 – Wes Anderson)

En su quinta película Anderson cambia de escenario viajando a la India, pero sin embargo, vuelve a repetirse. Desde lo temático: otra vez una familia disfuncional, otra vez conflictos entre hermanos, otra vez un padre ausente. Desde lo formal: fotografía colorida, ralentis, y la cámara puesta como siempre la supo poner. Hasta hay repetición en algunos detalles, como la presencia de un juego de maletines en escala. ¿Esto esta mal? No, para nada. Ser un autor como lo es él implica constancias tanto en un nivel como en otros. Lo que no deja de convencer del todo es que su última película nunca llega a tener eso que tanto han sabido tener sus trabajos anteriores incluso hasta Vida Acuatica. Eso que los hacían únicos, enormes: la emotividad. Y es porque en Viaje a Darjeeling los personajes nunca llegan a ser tan entrañables como los de Tres son multitud (Rushmore). O por que la elección del cancionero popular por parte del director tiene aciertos, pero no hay de esos temitas que erizan la piel como lo hacían Needle in the Hay de Elliot Smith o Hey Jude de The Beatles en Los Excéntricos Tenembaum. O por que las cámaras lentas están ahí pero nunca tienen el relieve que tenían, por ejemplo, en la escena final de Bottle Rocket con el personaje de Owen Wilson perdiéndose entre las rejas de una prisión. La película quiere, apunta al corazón, lo busca de a ratos; pero todo efecto que intenta conseguir en el espectador parece forzado, como que nunca surge naturalmente o de la mejor manera. Un buen ejemplo de esto es el modo abrupto en que sucede en pantalla el accidente que sufren los tres chicos indios en el rio a mitad del metraje. O el dialogo impostado que intercambia el personaje de Jasón Schwartzman a traves de una ventanilla con la camarera del tren, en el cual le dice cosas como: “Gracias por utilizarme”. Hay momentos placenteros en Viaje a Darjeeling, hay mucha belleza para los ojos (el diseño de producción, como siempre en el cine de Anderson, cuidadísimo hasta en el detalle más insignificante) y también hay, sigue habiendo, un autor querible. Aunque acá, no en su mejor forma. Calificación: 6

Nota: La edición en DVD Zona 1 viene con un cortito titulado Hotel Chevalier que sirve como prefacio a la película. No agrega mucho, pero es lindo de ver. Entre otras cosas esta Natalie Portman con la bombachita baja.

Rambo: Regreso al infierno

Siempre opine que el mejor lugar para ver una película es una sala de cine. Aunque hay muchas que si me dan a elegir prefiero el living de casa, cerquita de unas birras bien frias. Como con la que viene a continuación, que hasta tiene duración de telefilme: escasos ochenta minutos, y eso contando los títulos.

Rambo: Regreso al infierno (Rambo – EU / Alemania – 2008 – Silvestre Stallone)

El Sábado fui a un asado de amigos, y allí, alguien deslizó el comentario de que la película en cuestión es uno de esos extraños casos donde la ficción supera a la parodia. Es decir, a sus propias parodias. Algo bastante cierto: el rostro deformado de Stallone parece una mala caricatura de si mismo, hay tanta cantidad de carne picada y achura que recuerda a cualquier delirio gore de Peter Jackson, y tiene momentos tan de comedia involuntaria, que si uno se toma un par de tragos, se puede reír más que con cualquier momento de Hot Shots 2 o de Rambito y Rambón. Pero en realidad, terminada la película, uno se da cuenta que todo esto no es nada gracioso, sino más bien un poco triste. Ya que Stallone había tenido el epilogo perfecto para su carrera con Rocky Balboa, con la que se había amigado con el público y la pantalla, y con la que se había reivindicado tanto como personaje y como actor. Ahora quedó empantanado otra vez en la mierda, con una película carente de ideas, carente de carisma, y por sobre todo, absolutamente innecesaria. Calificación: 2

Sin lugar para los débiles

Los premios Oscar son cualquiera. Sí, lo se, no es nada peregrino señalarlo. Como premiación tiene cada vez menos prestigio, y como evento, cada vez menos emoción. ¿Cómo es que para la última edición nominan a Cassey Affleck como actor de reparto cuando su personaje en El Asesinato de Jesse James tiene más protagonismo que cualquier otro? ¿Cómo es que culminan el obituario con Heather Ledger sin decicarle antes unos minimos segundos a Brad Renfro: también joven, también prometedor, muerto casi al mismo tiempo y casi en las mismas circunstancias? (¡Que hijos de puta!) Cualquiera, sí, ninguna novedad. Lo que me preocupa es que hay actitudes en la premiación de los Oscars que se repiten casi de la misma manera en el público y hasta en la cinefilia actual. Hace pocos días pude ver Desaparecio una noche, debut tras las cámaras de Ben Affleck y una gran película, que para ser una adaptación de Dennis Lehane funciona bastante mejor que Rió Místico de Clint Eastwood. Cuando comenté a amigos y conocidos, cinéfilos y no tanto, lo mucho que me había gustado la película, varios me salieron con algo parecido a esto: “¡Naahhh, Ben Affleck, estas cada vez más enfermo Juan!”. Y los mismos que me dijeron esto son los que le prestaron buena atención a Rió Místico al momento de su estreno. Esa misma diferencia en la recepción de ambas películas se percibió en los Oscar. ¿Cuantas nominaciones recibió Desapareció una noche? Una, y apenas. ¿Cuántas Rió Místico en su oportunidad? Unas cuantas. Claro, una la hizo un tipo consagrado como Eastwood, la otra el boludo de Pearl Harbor. A lo que quiero llegar con esto, es que mucho de eso que es tan obvio y siempre se le critica a los Oscars, a veces se trata de lo mismo que practicamos nosotros como espectadores: la pereza, el preconcepto, el juicio mecánico e irreflexivo, la falta de riesgo.

La de Ben Affleck también me gusto mucho más que la que viene a continuación, otra de Oscars y tipos consagrados.

Sin lugar para los débiles (No Country for Old Men – EU – 2007 – Ethan Coen y Joel Coen)

No quiero hablar de errores de guión, sino, a que simplemente hay cosas en la película que no las creí. No creí nunca que el personaje de Josh Brolin después dejar a un mexicano herido a la espera de que se lo morfen los lobos le pueda agarrar remordimiento como para llevarle agua en el medio de la madrugada. Ni que siendo tan experimentado le costará tanto tiempo darse cuenta que el maletín lleno de dinero tuviera un rastreador. Tampoco le creí al personaje de Bardem. Tenía un profesor de guión que en relación a J.R. –el malo de la serie Dallas- nos dijo alguna vez que los mejores villanos son los que tienen alguna debilidad, los que muestran la hilacha, los más humanos, los más imperfectos; por ser más cercanos y más posibles. Antón Chigurh, el asesino que encarna Bardem (quién creo que tiene acá una muy buena actuación, pero no así un buen personaje) es siempre el mismo: monocorde, unidimensional, robotico. Genera mucha tensión en la pantalla en un principio, luego aburre. Le hubiese creído, sí, si en algún momento de la película le pegaran un tiro y revelase un endoesqueleto metálico alla Schwarzenegger, ya que nunca parece un ser humano, y de serlo, es uno bastante tarado y absurdo. Y Sin lugar para los débiles es un poco eso, vamos a ser sinceros, una reversión de Terminator, aunque con otras pretensiones artísticas. La diferencia es que a James Cameron le alcanzaba con hacer simplemente una película de género, pero a los Hermanos Coen no, ellos tienen que aspirar a más. Por eso su película lo tiene a Tommy Lee Jones (acaso como la voz misma de los Coen) con sus declamaciones a cámara y en volumen bien alto sobre como han cambiado los hombres con el paso del tiempo. ¿Y? ¿Esto se articula bien con el resto del relato? ¿Se ve en la historia y en las acciones que describe la película ese contraste entre el hombre de ayer y el de hoy? ¿Se reflexiona sobre esto? Para mi, solo un palabrerio que tiende a elevar la película a una altura a la que no esta. Palabras vacías con la que los Coen tratan de salvar otra obra cínica y carente alma. Podría ahondar mucho en aspectos que no me gustaron de Sin lugar para los débiles, pero me quedo con la escena en que a Bardem lo chocan y le rompen el brazo. Ahí, los Coen eligen mostrárnoslo todo sangrante con un plano picado en el que este asesino hijo de mil puta parece un cachorrito herido, como si buscarán que nos duela y nos apenemos por él. Como si este personaje que acaba con tantas vidas humanas de la manera más fria y forra fuera lo que más importa en ese mundo inútil que plantean. Misantropía pura. Prefiero películas con lugar para débiles, para dignos, para valientes, para seres humanos, para tipos con los que me pueda emocionar de verdad. Prefiero trenes a Yuma, prefiero películas como la de los Affleck. Calificación: 3

El tren de las 3:10 a Yuma

Vi la gran ganadora del Oscar, la última de los Coen, y me gusto poco, poquito y nada. Para contrarrestar su cinismo, su misantropía y las pretensiones de sus directores, acá va una de género genuina, con héroes y personajes de corazón.

El tren de las 3:10 a Yuma (3:10 to Yuma – EU – 2007 – James Mangold)

Hace no mucho la Revista Ñ saco una nota dedicada a la posible resurrección del western. Resurrección anunciada a causa del reciente y amontonado estreno de películas como Perseguidos por el pasado, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Propuesta de muerte o El tren de las 3:10 a Yuma. El responsable de la nota también colocaba a Sin lugar para los débiles como un western, algo con lo que no estoy de acuerdo por que esta no cuenta ni con los tópicos, los espacios, o los personajes que definen a este género. Otra cosa con la que no estoy de acuerdo, es esa misma posible resurrección que señalaba, ya que creo que no se trata más que de una simple coincidencia la que puso a varios estudios a producir películas del Lejano Oeste casi en paralelo. O ni siquiera eso, creo que la oleada de este grupito de westerns en los cines no es más que el efecto de que a estrellas como Brad Pitt, Russel Crowe o Pierce Brosman les halla pintado por calzarse las botas y un revolver en el cinturón. Ya que estoy convencido de que sino hubiese sido por la participación de estos tipos, estas películas muy probablemente hubiesen ido directo a video como pasó con la muy recomendable Propuesta de muerte, y por consiguiente, muy pocos les hubiesen prestado atención, o hablado de resurrección, revitalización, o lo que poronga sea que empiece con re. Ese western difícil, largo, enrarecido, pero a la vez interesantísimo, que es El asesinato de Jesse James, con total seguridad puedo afirmar que sino hubiese sido por la facha de Brad Pitt apenas aparecía pirateado en algún bolishopping.

De todas estas de cowboys nombradas, la única que rescata la tradición clásica del género es, justamente, El tren de las 3:10 a Yuma. Se podría decir que es una película de Fé. Fé en el western mismo y fé en la manera clásica de hacer cine. Lo que implica una creencia en que todavía se pueden hacer buenas películas sin tener que caer en guiones dependientes de vueltas de tuerca, desenlaces místicos que den significancia a su relato (como pasa en la ya citada Perseguidos por el pasado), o discursos en boca de los personajes que pretendan elevar la historia a una dimensión forzadamente trascendental (como pasa con las invocaciones con las que el personaje de Tommy Lee Jones abre y cierra Sin lugar para los débiles). Respetando, por otro lado, todo lo que caracteriza a un western arquetípico. Como son sus temas recurrentes: los lazos padre-hijo, la camaradería masculina, la guerra de secesión. Sus espacios: los saloons, las estaciones de tren, los ranchos poblando la aridez del paisaje. O sus personajes: el villano con más corazón que odio, o el héroe solitario como encarnación de los valores a predicar por la película. Por que una buena escena de asalto a una carreta transportadora de caudales, sigue siendo una buena escena de asalto a una carreta transportadora de caudales, por más que se hallan filmado cientas y cientas en la historia del cine. De la misma manera que una buena línea de dialogo nunca deja de ser una buena línea de dialogo. Y en la película abundan, como esa en que el personaje de Russell Crowe le dice al de Peter Fonda antes de acabar con él: “Hasta los hombres malos aman a sus madres”. De fé se trata. Por eso Christian Bale esta más medido que nunca, Crowe simplemente se vale de toda su presencia cinematográfica, y James Mangold presta un trabajo de cámara nunca por arriba de la historia o de sus personajes. Pero en el mundo del cine actual hay pocos hombres con esta fé, esta fé en el western y en la vigencia que puede tener este género en su corte más clásico. Es así como esta película se presenta solitaria, en un paisaje bien árido que le impide encontrar pares. Tanto, como se presenta el ranchero Dan Evans hacia el final de la película, con su nobleza, su heroísmo, y su fé en las posibilidades de un mundo mejor. Calificación: 8

Sweeney Todd

Un caso que se relaciona con una problemática actual del cine. Hace muy poquito nomás se anunció la próxima visita de Jarvis Cocker a nuestro país (para quienes no lo conocen, es el ex líder de la banda británica Pulp, pope del brit-pop de los noventa, quién dicho sea de paso es uno de mis songwriters preferidos). Lo que es una muy buena noticia, aunque esta acompañada de otra bastante amarga: las entradas para el show que va a dar en La Trastienda en el mes de Marzo oscilan entre los 200$ y los 410$, o sea, entre lo caro y lo inalcanzable. ¿Por qué? Las razones de estas cifras no están ni se justifican con el hecho de que Jarvis es ingles y cobra en dólares, libras o lo que mierda sea; sino, en una tendencia bien garca que se esta dando cada vez con más frecuencia en muchos eventos culturales y que hay que denunciar: la preferencia y conveniencia de los empresarios del espectáculo por trabajar para poca gente, pero gente con mucha plata. Me explico: Jarvis es un artista que bien puede tocar en el Luna Park, en Obras o en cualquier otro lugar con una capacidad para unas 5.000 personas, tranquilamente, a 100$ por cabeza. Pero prefieren presentarlo en un bolichito para 1.000, 1.500 personas con una entrada dos o tres veces más cara, así, de esta manera, ganan la misma cantidad de dinero aunque ahorrando en gastos de alquiler, de infraestructura, de personal, etc. Esto mismo ya pasó el año pasado con Bjork, con Coldplay y algo parecido pasa con muchos espectáculos deportivos, como también con las entradas de cine: con salas cada vez más chicas y precios cada vez más caros. Creo que en primer lugar le corresponde al Estado regular este tipo de actividades para que esto no se generalice, y segundo, a cada uno de nosotros pelear desde su trinchera para que la cosa cambie y este país no siga convirtiendose en un país para pocos. Acá, www.petitiononline.com/jarvis08 , Bernardo Diman hizo lo suyo y organizó un petitorio que todos pueden firmar para ver si la cosa cambia. Ya que puedo aguantar en los tiempos que corren ver más DVDs e ir un poco menos al cine, pero no que por una vez Jarvis toque en mi ciudad y me tenga que quedar sin poder ir a verlo.

Ahora, más sabor amargo, lo último de Tim Burton.

Sweeney Todd (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street – EU / Reino Unido – 2007 – Tim Burton)

En mi relación con Burton, su cine se divide en dos grupos. Están las películas que me gustan en serio y las que me gustan solo en su superficie, es decir, en su diseño de arte, en su fotografía, en su vestuario, etc. Dentro de las que me gustan en serio, esas que me parecen interesantes en su esencia, en lo que cuentan -más allá de todo el placer visual que su cine siempre me provoca-, están El joven manos de tijera, Ed Wood o El Gran Pez. Dentro de las otras, esas que son muy lindas de observar pero que no me tocan un pelo: La leyenda del jinete sin cabeza, El cadáver de la novia, o El Planeta de los simios. Y Sweeney Todd se inscribe en este segundo grupo. En lo personal, lo que cuenta su nueva película poco me interesa. Y no es que la historia original del barbero vengador asociado a una cocinera que vende pastelillos rellenos de carne picada humana carezca de atractivos. Sino que me parece que Burton y sus guionistas desaprovechan todo su potencial, en por ejemplo, ver de que manera este cuentito hace eco en el presente, o en desarrollar con más profundidad esa lúgubre Inglaterra Victoriana que describen. En cambio, toda la atención parece estar enfocada en que los humitos que salen de las chimeneas no falten nunca en la post producción, en que las dentaduras de los personajes nunca dejen de lucir con mugre y podredumbre, o a que cada plano nunca le falte la medida proporción de oscuridad y rojo sangre. Esta película da la sensación de que a Burton y su gente le salió de taquito, bien fácil, con un equipo técnico y actoral bien aceitado, que ya lo conocen y repiten muchos aspectos estéticos ya definidos en otras de sus obras. Aunque por otro lado, hay algo muy destacable en Sweeney Todd y es que Burton sigue siendo fiel a sí mismo, a su universo, a los singulares seres que lo suelen habitar; pero a la vez, de alguna manera, renovandose. Si bien, por ejemplo, la truculencia no es un elemento nuevo en sus películas, en Sweeney Todd tiene un protagonismo inédito. En Marte Ataca hay cuerpos hechos mierda pero siempre por lo efectos especiales. En La leyenda del jinete sin cabeza hay mucha violencia pero es juguetona, nunca tan sangrienta, ni tan cruda como es ahora. Lo mismo pasa con el musical. Nadie olvida a los Oompa Loompa de Charlie y la Fábrica de Chocolates, pero en Sweeney Todd los números cantados vienen en otras dosis y bien se la puede definir como un musical, cosa que antes no pasaba con ninguna otra de sus películas (aunque lo lamentable es que se halla quedado en la idea de puesta en escena a lo Broadway y no halla explotado algunas otras posibilidades cinematográficas que da el género musical, por ejemplo, desde el montaje). Y también, por último, hay en Sweeney Todd un cambio en el tono de relato que antes no estaba presente en la filmografía del Burton. El tono es más negro, más pesimista, más desesperanzador. Ni siquiera se concreta en pantalla el amor sobre el final entre los dos personajes jóvenes, la tragedia termina de la peor manera sin darle espacio de redención a nadie, y hasta los niños no se salvan de la pesadilla de vida que les espera. Como si Burton se nos hubiera puesto viejo y le hubiera llegado la depresión y la falta de fe en el mundo. ¿Se lo pueden imaginar pelado, sin su característica porra? Calificación: 7

Liniers y Expiación

Aquí, en un tira publicada el Jueves pasado en La Nación, Liniers nos recrea el momento en que el Sr. encargado de traducir los títulos de las películas se las tiene que ver con "Atonement", para dar a luz esa aberración de título que es Expiación, deseo y pécado.

1408

Es temporada alta en las salas. Estrenan Cronenberg, Burton, los dos Coen, lo dos Anderson, y unas cuantas otras cositas de algunos que prometen. Seguramente se lo debemos a los Oscarcitos, que si bien nunca son sinónimo de calidad, por lo menos garantizan cine adulto -algo que no es abundante en el resto del año-, y a los mejores realizadores de la industria. Así que a preparar los 2x1 de los Pago Fácil. De momento, y antes de ir para algún cine, una que vi ayer y de la cual tenía algunas ganas de escribir.

1408 (EU – 2007 – Mikael Häfstrom)

Naomi Klein ya lo anunció hace rato: vivimos en una época donde a las compañías les preocupa vender más una marca, que productos de calidad. Y Stephen King es una marca, una marca como lo es James Bond, Terminator, Harry Potter o Winnieh the Pooh.Y como marca ya instaurada, esta se vende por sí sola. Así es que a los estudios poco les interesa quién este a cargo de lo que suelen llamar una franquicia, mientras que la persona que lo esté, entregue un producto vendible, respetable, comformable, y por cierto, no hinche las pelotas en el trámite. Por que saben que con una campaña publicitaria a gran escala, más un logo y una cara reconocible, el público la va a consumir igual, sin prestarle demasiada atención a quién esté por detrás del envase presentado, o a la verdadera calidad del producto. Tanto, como cualquiera que va a un Supermercado y sigue comprando cerveza Quilmes, sin importar que esta poco se diferencie de una Palermo, una Diosa, o cualquier otra cerveza de mierda que se pueda encontrar en una góndola.

Síntomas de nuestros tiempos: a James Bond lo dirigen tipos que no califican ni de artesanos, Harry Potter sigue teniendo su mejor entrega en la firmada por Cuaron, Terminator viene en degradación de apellidos (de Cameron pasamos a Mostow, y ahora McG: quién por lo menos esta anunciado para la cuarta entrega de la saga) y a Stephen King se lo encargan a un tipo como Häfstrom. Un sueco que aterrizo en Hollywood gracias a la nominación al Oscar de Solo contra sí mismo y ahí se quedo, para cagarla primero con Descarrilados, y después entregar un producto vendible, apenás respetable, apenas conformable, como es 1408. Que sí, es entretenida y zafa, para que negarlo, pero nunca se erige como una buena película en su género, por que para un tipo con falta de pericia y talento como Häfstrom, terror son golpes de efecto y efectos especiales impresionantes. Y ¡no, nene, no! Que quieren que les diga, sigo extrañando aquella época lejana donde a Stephen King lo adaptaban De Palmas, Cronenbergs, Carpenters y tipos que sabían de verdad. ¿Quién puede olvidar todavía hoy escenas como la caída de torrentes de sangre por los pasillos del hotel de El Resplandor, o espacios tan perturbadores como la carretera de Cementerio de animales, o personajes tan aterradores como la madre de Carrie? De 1408, apenas si me quedo grabado en la memoria a Samuel Jackson diciéndole al oído a un John Cusack desconfiado: “Its an evil fucking room”. Calificación: 5

Expiación, deseo y pecado

Puedo entender que a una película como Pulp Fiction le pongan Tiempos Violentos, aunque en el medio se pierda el sentido que encierra el título original . También puedo entender que a muchas películas la titulen con palabras como “familia”, “peligro”, “abismo”, o la tan clásica “sospecha”. Las razones, creo estar en lo cierto, son comerciales y tienen que ver más que nada con darle al espectador/consumidor una orientación, facilitar una idea sobre de que trata lo que va a ver y a que género pertenece. Pero lo que no puedo entender es que a partir de un título como Atonement (cuya traducción literal del ingles es simplemente “Expiación”) salgan con un Expiación, deseo y pecado; título antipático, difícil de recordar y absolutamente innecesario, que además, no presta ni la más mínima ayuda publicitaria. Porque ya en la cola de la boletería, todos los que querían comprar una entrada para esta película se referían a ella con ese simple “Expiación”, que por sí solo estaba perfecto. Hay que gritarlo: ¡los tipos que se encargan de traducir los nombres de las películas en la Argentina son unos mogólicos!

En fin, un título horrible para una película que es una belleza absoluta.

Expiación, deseo y pecado (Atonement – Reino Unido / Francia – 2007 – Joe Wright)

Hay películas que solo pueden ser hechas por directores talentosos. Pero hay otras que solo pueden ser hechas por directores talentosos, y que además, filmen en la actualidad, y tengan conciencia de la Historia del cine y un manejo de todos los recursos que este arte ha brindado desde sus comienzos hasta el día de hoy. Un director pos moderno, por decirlo de alguna manera. Tal es el caso de Baz Lührman con Moulin Rouge o de Tarantino con Kill Bill, por citar solo un par de ejemplos. Joe Wright –que ya había brillado con Orgullo y prejuicio- es uno de estos tipos, porque además de filmar como la concha de la lola, hace uso de una infinidad de recursos: estéticos, narrativos, técnicos; que solo alguien con mucho pero mucho cine, y que viva en el presente, puede hacer. Su Expiación es de una riqueza cinematográfica apabullante: imágenes generadas digitalmente, material de archivo, planos secuencias, escenas construidas desde distintas subjetivas; todo esto y muchísimo más esta a la orden del día para contar una historia de amor cruzada por la Historia con mayúscula: en este caso, la invasión nazi en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no se trata de una mezcla entre melodrama y épica alla Titanic, que da a la tragedia, al suceso histórico –en el caso de la de la James Cameron: el hundimiento del barco- un papel central. Sino que acá la Guerra tiene un lugar secundario, y la narración se centra en el universo interno y los sentimientos del triangulo amoroso protagonista, tanto como en (se intuye) la esencia de la novela que adapta . Ya desde la escena del comienzo en que Briony Tallis termina su primer obra, los travellings veloces cruzando los pasillos de la mansión, la música con un constante teclear de máquina de escribir; todo conspira para plasmar en imagen y sonido el universo interno y único de sus protagonistas, en esta escena en particular, una Briony en plena ebullición dramaturgica. O como en el montaje paralelo en que Robbie escribe su carta (¡Ay, ese avión volando a traves de la ventana!) y Cecilia se prepara frente al espejo, dejando claro cuales son los sentimientos de uno para el otro. O también el brillante plano secuencia del ejercito en la bahía francesa, donde la cámara imita el movimiento circular de una vuelta al mundo en ruinas que se ve a lo lejos, captando la espiral de decadencia que vive Robbie, para terminar en una puesta de sol que es capaz de sacar lágrimas a cualquiera. Cada cosita en la película es de un virtuosismo y una hermosura bestiales. Cualquiera que filme y edite sabe las dificultades de usar imagen en movimiento a la inversa, al revés, y que esto quede bien. Wright y su montajista hasta lo hacen y les sale perfecto, siempre en función de lo que le pasa a su personaje: un mismo Robbie que en agonía sueña con volver el tiempo atrás. El único momento en que la película deja de irradiar belleza y pura destreza cinematógrafica a la vez, es en la escena final con Vanesa Redgrave, que debe ser contada sin adornos, sin efectismos; por que el relato y el personaje así lo disponen. Una de esas películas que agradezco haberme avivado y haberla visto en el cine antes que en cualquier otro lado. Calificación: 10

SEAN PAUL: We be burning



Bueno, como avise, acá va para ustedes el primer trabajo audiovisual de mi autoría que decido subir al blog. En este caso, realizado en conjunto con mi novia Paula. Se trata de un video clip que hicimos para la canción We be burning de Sean Paul. Todo fue hecho con una vaquita bailarina traída desde Brasil, una bolita de espejos comprada en un emporio de baratijas importadas (otrora Todo por 2$) y unas cuantas horas de edición.

Solo imagínense lo que podríamos hacer con un poquitito más de presupuesto.

Soy Leyenda

Este último fin de semana asistí a la proyección gratuita de La señal, primera película programada para el autocine de Parque Centenario, organizado por el flamante Gobierno de la Ciudad bajo el lema “Aires Buenos Aires” (ya conocen la prosa macrista). Acerca de la película, tengo que decir que se trata de un despropósito, millones gastados en un mero ejercicio de imitación al policial negro clásico norteamericano, donde Darín se saca el capricho de jugar al Philip Marlowe y el peronismo solo juega un papel decorativo. En concecuencia: vieja, predecible, aburrida; lo único que explica que halla sido una de las películas argentinas más taquilleras del 2007, es la gran simpatía del público vernáculo por Ricardito. Mejor, aires nuevos aires para el cine nacional. Acerca del evento, muy mal organizado. La película estaba anunciada para las 21hs, cuando por estos días el sol recién desaparece un rato pasada esa hora, lo que hizo que en principio la pantalla no se vea nada bien. Y para complementar, el sonido fue un desastre: durante la primera media hora casi ni se escucho y luego parecía que se emitía desde una freidora rebosante de aceite espumosa. Esperemos que para la próxima los muchachos, aunque sea, hagan una prueba de sonido antes de largar. Por que a pesar de todo, ver algo de cine al aire libre, bajo un cielo estrellado y una multitud de gente alrededor, fue bastante estimulante.

Ahora, mi lector comunista, pasemos al cine estadounidense y pago.

Soy leyenda (I Am legend – EU – 2006 – Francis Lawrence)

El cine tiene que verse como un arte autónomo, sino, entre otras cosas, sería una rotura de huevos. Cada vez que uno desease discutir sobre una película tendría que clavarse la novela, el cuento, o cualquiera sea la obra en que se base. ¿Pero que pasa cuando la película adapta una de las novelas más leídas y queridas de la sección literatura fantástica y/o ciencia ficción? Esta bién, no vamos a pedir que la respete literalmente página por página, lo que también sería una rotura de huevos total, pero sí, que conserve el tronco, la esencia misma del texto. Eso que tan bien supieron hacer tipos como Coppola con El corazón de las tinieblas de Conrad, Cronenberg con Crash de Ballard, o más cercano al género, Peter Jackson con la trilogía El Seños de los Anillos de Tolkiem. Soy Leyenda es una buena película, pero esto independientemente de la gran novela homónima de Richard Matheson. Tiene una duración justa, ahorra en explicaciones innecesarias, trabaja tanto la complejidad psicológica de su protagonista como con la aventura física que este debe sufrir a diario, y tiene más de una escenita muy bien lograda; más alguna otra virtud que seguramente estoy dejando de lado. Pero como adaptación, es una garcha, una traición total al espíritu del texto. Más cercana a Bob Marley que a Matheson. Con un Robert Neville convertido en Cristo redentor en vez de excepción a la normalidad propuesta por ese nuevo mundo vampiro, en un final que arruina todo lo que la película bien construye durante un buen rato. Hollywood nos sigue debiendo una buena adaptación de Soy Leyenda. A seguir participando. Calificación: 6

Lo mejor del 2007

Antes de comenzar me gustaría comentar lo que me quito entusiasmo para escribir durante estos últimos meses y que fue mi alejamiento de la Revista Haciendo Cine. Luego de colaborar para esta publicación por casi dos años, decidí cortar al enterarme por otro medio gráfico de que la cabeza (o sea uno de los dueños) de esta Revista pertenecía al macrismo, segmento político con el que tengo poco y nada en común ideológicamente. Cabe destacar que todo lo que labure para este medio, que cuenta con sponsors multimillonarios, fue casi gratis (por que lo que me pagaron solo por alguna nota apenas si califica como “simbólico”) y que nunca, además, tuve un agradecimiento formal por parte de alguien más que el “gracias” de mi editora. Así es que a mi decisión de dejar de escribir, casi como que tengo que terminar a las trompadas para que me pagaran unos miserables pesos que me debían, y todo termino muy feo por otras razones que no tengo ni ganas de contar. Todo esto hizo que mirara alrededor y considerara lo ingrato que puede resultar dedicarse a la prensa cinematográfica, y por lo tanto, tratar de abrirme y volver a explorar mi faceta de realizador audiovisual, de la que también ya subiré algunos trabajos a este blog para que puedan ver. ¡Ya esta! He recuperado mis ganas de volver a escribir, así que acá estoy.

Las mejores películas del 2007 según El Odiante

Este fue el año en que el impacto de las nuevas tecnologías se sintió con más fuerza que nunca y principalmente dado al nivel de accesibilidad que alcanzaron las mismas. Unas cuantas compañías ofertaron conexiones de Internet rapidísimas por un abono mensual que no superó el precio de dos kilos de zapallitos durante el invierno, y monitores de LCD, Home theaters, y reproductores que leen hasta formato Divx pasaron a costar para el consumidor lo que cualquier electrodoméstico durante la era menemista. Además, por otro lado, el 70% de las películas de cartelera se pudo conseguir de manera pirata al momento de su llegada a las salas y el precio de las entradas de cine se hizo mucho más elitista, sumado a que lo estrenado –como ha pasado en los ultimos años- no dejó de ser otra vez insatisfactorio . Todo esto llevo a que durante el 2007 ver cine se convirtiera aún más en un acto hogareño, individual y egoísta. Personalmente, este fue uno de los años de mi vida en que más películas pude ver (casi a razón de una por día), pero mucho en DVD y poco en cine. Material muy bueno pero que en gran parte pude comentar solo con unas pocas personas, por que todos estaban viendo “su” cine: bajado de Internet, alquilado en algún videoclub con importados, o comprado en un bolishopping. Así que esta lista que viene a continuación (que no es de diez películas sino de nueve) es lo que me pareció más sobresaliente dentro de esa porción de cine que pude ver y a la vez pasó por las carteleras porteñas. Que aclaro, es muy distinta a la que podría armar contando todas las películas de producción reciente que pude ver a los largo del año pero que no pasaron por el cine o todavía no se estrenaron localmente en ningún formato (el caso de Promesas del este o Planet Terror). Con el paso del tiempo, nuestro mundo se acerca cada vez más al de aquella distopia planteada por Bradbury en Fahrenheit 451: cada vez más encerrados en nuestras casas, con pantallas cada vez más modernas y colosales, y cada vez más temerosos, reacios e incapaces de salir al mundo a compartir algo con el resto de los seres humanos que lo habitan.

Apocalypto: Al poco tiempo de hacer declaraciones dignas del primer mandatario iraní, Mel Gibson se mando con una demencia hablada en maya, sin actores conocidos y de una brutalidad pasmosa; lo que lo llevo a ser considerado un terrorista cinematográfico y a que su película halla sido malinterpretada, prejuzgada y vilipendiada. Digan lo que digan, se trata de la experiencia más pura, visceral y espectacular que se pudo ver en pantalla grande.

Black Book: Nazis, tiros y conchas. Verhoven volvió a su Holanda natal y a hacer una película como las que bien sabía hacer, esas en las que pasa de todo, y a puro ritmo, inteligencia y explicites. Tal vez su mayor mérito es el de narrar hechos relacionados con la segunda guerra mundial sin caer nunca en blancos y negros, como también mostrar que la pesadilla recién empezaba para algunos una vez terminada la contienda. Carice van Houten es la heroína del año.

Bucarest 12:08: La novedad (aunque luego de 4 meses, 3 semanas y 2 días, ya no tan novedad) de lo últimos tiempos, el cine rumano. Chiquita, minimalista, económica, pero dedicada a un tema complejísimo y de gran importancia: el tratamiento de la información y la Historia en los medios de comunicación. Una demostración de cómo con pocos recursos y un trípode en mal funcionamiento se puede hacer una película enormemente valiosa.

La conquista del honor: De las dos películas bélicas estrenadas por el gran Clint, esta seguramente es la más interesante, ya que apunta en varias direcciones y no en una sola como lo hace Cartas desde Iwo Jima. No se trata de un simple cuento antibélico, ni mucho menós de una aventura en el campo de batalla. Sino de algo mucho más complejo: un estudio sociológico sobre uno de los símbolos norteamericanos más importantes del siglo XX, narrado a partir del vínculo de un grupo de soldados y amigos.

The host: ¡Sí!, una película puede hacer reír, lagrimear, temblar, y también ser inteligente, divertida, política, poética y mucho más a la vez. Solo hace falta la gambeta, el corazón y todas las virtudes de un director como Bong Joon-Ho (de quién también se estreno Memorias de un asesino, de lo mejor directo-a-DVD del año). ¡Que lindo sería si el cine popular del mundo diera aunque sea un poquitito más seguido monstruos como este!

La noche del Sr. Lazarescu: El día que Argentina perdía la final de la Copa América frente a Brasil, me toco llevar a mi vieja a la guardia de un hospital a causa de una descompensación. Ahí tuve que sufrir la burocracia, la desidia y la falta de medios de un sistema de salud precarizado. Pero además, sentí lo mismo que sentí cuando vi Lazarescu. Lo que me hizo dar cuenta que la película de Cristi Puiu es una obra mayor sobre la medicina, la agonía y la muerte. Por suerte, mi vieja hoy esta bien saludable.

Ratatouille: Mientras las de animación en tres dimensiones estaban viniendo cada vez más estúpidas, Brad Bird se valió de la técnica digital y del trilladísimo cuentito de la rata que llega a triunfar en la ciudad para dar una película inteligente, más adulta que infantil. Sobre el arte, la crítica y la pasión por estas dos cosas. Al terminar de verla quede llenísimo de ganas por ver, hacer y escribir sobre cine. Exactamente todo lo contrario a lo que me paso con esa bazofia estrenada hace unos meses llamada UPA! Una Película Argentina.

Reyes y reinas: A pesar de que algunas cinematografías europeas hoy no pasan por el mejor momento, Francia supo estrenar buenos exponentes (Flandres; Corazones, del vigente Resnais). Pero esta película del 2004 es la que mejor demostró que el cine de este país esta bien vivo y que también puede estar lleno de ideas, ser entretenido y conquistar el corazón de cualquiera. Imposible no emocionarme con el desequilibrado Ismael, o el padre de Nora diciéndole a su hija que la odiaba en granuliento blanco y negro.

Supercool: Algunos ya la colocan como la comedia juvenil de la década. Ideal para verla borracho y vivir una regresión a esos días de culminación de secundaria donde garcharse a una mina parecía cuestión de vida o muerte. Con Appatow, Mottola, Rogen y cía., los nerds se han convertido en seres humanos y las películas sobre ellos han empezado a tener alma. La mirada de los dos protagonistas sobre el final en la escalera mecánica es capaz de poner la piel de gallina a cualquiera.

Caballeros del aire

Reparen en el nombre y apellido del director, ¿es posible que alguien que se llama “Tony Bill” haga una película con personalidad?

Caballeros del aire (Flyboys – EU / Francia – 2006 – Tony Bill)

Cine de propaganda militar, de alistamiento, chatito y bien predecible. Tienen al vaquero que se une a la fuerza aérea por que perdió a sus padres y un banco le esta por rematar su rancho. Al gordito que se hace recluta por que su progenitor nunca esta orgulloso de él. Y al negrito victima del racismo que quiere pilotear un biplano por que en el aire lo ven como a un soldado y no como a un mucamo. Este negrito, alentado por la guerra y los aviones en pos de una igualdad de derechos, no es más que un estimulo para todos los inmigrantes que hoy se deben alistar para ir Irak en busca de la green card norteamericana. ¡Feo! Para llamados al frente de batalla, miren lo que les digo, me quedo con 300. Por lo menos ahí las cabezas caían con más estilo. Calificación: 3

Perseguidos por el pasado

Este último fin de semana asistí al San Pedro Country Music Festival. Un evento que reunió en el mismo predio a los mejores músicos de este estilo, y también: niños jugando en peloteros, gerontes bailando line dance, señoras con reposera y ojotas, y una multitud de borrachos volcados sobre el pasto. Gratis, al aire libre, y sin que se registrara ni el más mínimo incidente durante los dos días de su organización. Lo que demuestra que todavía son posibles festivales en estas condiciones. Estas mismas condiciones de la que nos quieren convencer como imposibles para los festivales de Rock (¿y por que no, de cine también?) post-Cromañonicos y corporativizados que se organizan hoy por hoy por estas capitales. Para aprender un poquitito.

Arengado por el Country, sus sombreros y sus botas tejanas, aquí un western estrenado hace unos pocos días nomás.

Perseguidos por el pasado (Seraphim Falls – EU – 2006 – David Von Ancken)

Perseguidos por el pasado empieza con la placa de la productora Icon, la misma productora del australiano y ahora neonazi Mel Gibson. Y aunque Mel Gibson no figura en los títulos de la película, lo llamativo es que esta tiene más de un punto en común con su reciente y malentendida Apocalypto. Perseguidos es, en el gran porcentaje de su duración, aventura, una aventura pura, natural, física, todo eso que justamente es Apocalypto; aunque sin la mitad de espectacularidad, nervio y sangre con las que Gibson carga a su película. Para todos aquellos que se aburrieron con una por que les parecía persecución pura, no les recomiendo esta otra. Por que Perseguidos por el pasado es eso, persecución de principio a fin. Pero bien hecha, con personajes muy creíbles y dotada de un ritmo que nunca decae. Plus, con un desenlace místico (pero de un misticismo más austero y lejano a ese con el que alguna vez Alejandro Jodorowsky condimentó al western) que sirve como buena reflexión ante todo conflicto violento. Calificación: 6

Bourne, el ultimátum

Confirmado: Tarantino esta hecho un pelotudo. Pude ver en DVD zona 1 la edición extendida de Death Proof (la misma que se presento en el último Festival de Cannes) y es todo lo que me temía: superficial, canchera, pajera, aburrida. Dicen que la buena es la de Robert Rodríguez. ¡Esperemos que así sea! Ahora una de un director que no esta nada pelotudo, el ingles pastoverde.

Bourne, el ultimátum (The Bourne ultimátum – EU – 2007 – Paul Greengrass)

El ultimátum de Bourne es la continuación de La supremacia de Bourne. Sí, esto ya lo saben, pero entiéndase continuación en un sentido más amplio, más completo. Me explico: esta tercera parte parece pensada para verla a los dos minutos de terminada la segunda, engachadita y haciendo apenas una pausa para ir hasta una heladera a buscar otra birra. Ya que empieza ahí, a puro climax, sin perder mucho tiempo en explicar el conflicto ni presentar a sus personajes. Aprovechando, y con todo, el envión de su antecesora. Haciendo todo lo que una continuación de una película de acción tendría que hacer. Greengrass, desde el primer momento, nos mete de lleno en la trifulca y no para nunca más, siempre con su característico estilo de docudrama, siempre con su cámara enfermísima de Síndrome de Parkinson. Que es entretenida, es entretenida. Que esta bien filmada, esta bien filmada. Que tiene buenas escenas de acción, tiene buenas escenas de acción (la mejor: la de Marruecos, solo por que le saca el jugo a la arquitectura de la locación; las de Inglaterra o Nueva York están buenas pero podrían ocurrir de la misma manera en cualquier otro lugar). Pero para mi hay un problemita con El ultimátum de Bourne, y ese problemita es Bourne mismo. Este héroe por buscar ser más realista que otros dentro su género, termina por sacrificar una vez más romanticismo, carisma, emoción. Además este personaje de Matt Damon siempre esta yendo en la misma dirección, implacable y parcamente. Y por más que varíen en calidad -esta tercera parte seguro es la mejor de la trilogía-, con todas sus películas me pasa lo mismo: no puedo dejarlas de ver con cierto distanciamiento. Bourne se la re banca, pero que quieren que les diga, es un tipo que no me llega. Así que buen entretenimiento, pero en fin, epidérmico y desangelado a la vez. Prefiero un John McClane. Calificación: 6

La pasión de Beethoven

La película de Beethoven me gustó y quería escribir aunque sea un poquitito sobre ella. Pero si no piensan verla por que no les atrae la música clásica ni la figura del compositor, y mucho menos tienen ganas de perder el tiempo leyendo mi artículo, a continuación les dejo un link para que tengan como opción algunos minutos de rock and roll: http://mapusite.com.ar/wanda/ ¡Es el video de Wanda Nara haciendo un pete muchachos!

La pasión de Beethoven (Copying Beethoven – Alemania / EU / Hungría – 2006 – Agnieszka Holland)

En parte un relato sobre la esencia artística del músico, y en otra, un relato feminista centrado en el personaje de su copista Anna Holtz. Tal vez no sea una película fiel a los aspectos biográficos de Beethoven (no, no lo es), pero sí, una que logra acercarnos un poco al universo interno, un poco a lo que pasaba por la bocha de este personaje durante los últimos meses de su tormentosa vida. Merito esto, de la gran interpretación de Ed Harris, con un Beethoven mucho más simpático y entrañable que aquel de Gary Oldman (y hasta me animo a decir que mejor actuado), y el laburo de la directora, quién empieza de una manera bastante insípida, pero con el correr de los minutos va poniendo el nervio que le tiene que poner. Hay unos diez minutos de concierto de La Novena Sinfonía durante los cuales la Holland busca contagiar con su cámara cada sensación de cada unos los movimientos musicales. Bastante para estos tiempos de MTV. Ahora sí: vuelvo a ver una vez mas a Wanda. Calificación: 7

Black Book: El libro negro

Estos últimos días he estado a puro Verhoeven (¡Gracias a la Revista El Amante por haberle prestado la atención que se merece!), así que a continuación...

Black Book: El libro negro (Zwartboek – Holanda / Bélgica / Reino Unido / Alemania – 2006 – Paul Verhoeven)

Primero lo particular, el detalle. Como en todas sus películas, Verhoeven regala alguna escenita que ya por si sola alcanza para sentirse bien satisfecho. Casi siempre, sobre sexo o violencia, lo que este holandés es un especialista en plasmar. Imborrable, por ejemplo, aquella de Delicias Turcas en la que un Rutger Hauer descontroladísimo le corta los pelos de la concha a una de las tantas minitas que se levanta por la calle y los usa para decorar un collage. O esa de Invasión, en la que un instructor militar le clava una navaja en la mano a uno de sus aprendices solo por hacerse el cancherito y criticarle sus métodos. O... ¡vamos! ¿Quién no recuerda sino la celebrísima cruzada de piernas del bombón asesino de Sharon Stone en Bajos instintos? Bueno, por ahí vamos, en Black Book, en uno de los tantos momentos brillantes que tiene, Rachel Stein, la protagonista, una judía camino a infiltrarse en los cuarteles nazis, tiñe su pelo de rubio para que no la descubran en su misión. Pero atiendan esto: no solo tiñe los de su cabeza, ¡sino también los de su vello púbico! Y Verhoven, por supuesto, nos enseña este acto de manera frontal, explicita, tanto como lo exigían -justamente- nuestros más bajos instintos. Con esto solito ya me alcanzaba para irme contento de la sala muchachos, pero hay más, mucho más.

Ahora lo general, lo grande. Como en todas sus películas, Verhoeven se encarga de romper con más de una convención. En Robocop, el villano era petiso, calvo y de anteojitos, pero metía más miedo que cualquiera. En Invasión, el ejercito era conformado por hombres musculosos, pero también por mujeres delicadas y hermosas que se la bancaban por igual. Y así se pueden citar un montón de ejemplos más dentro de su filmografía. Bueno, en Black Book hay judios, pero no se quedan solo en victimas, sino que tienen aguante y salen al combate. Hay nazis, pero no todos son monstruos desalmados, sino que hasta hay alguno benevolente y piadoso. Hay una resistencia holandesa, pero no siempre es heroica y noble, sino que hasta termina siendo tan hija de puta como los propios alemanes. En fin, en Black Book, todo es más complejo, apartado de cualquier estereotipo: los personajes, las relaciones, las situaciones. Nada es blanco o negro, la fotografía con su paleta a todo color no hace más que confirmarlo. Es que Verhoeven se propone contar otra cara de la historia, otra cara sobre lo que también fue la segunda guerra mundial y los sucesos inmediatos a su finalización. Una faceta más compleja, como también más oscura u oculta; y bien triste, capaz de enseñar que algunas cosas siguieron y siguen igual por más que esta guerra halla terminado hace rato. Y a la vez, sin descuidar toda capacidad como cine de género, ni mucho menos todo potencial como entretenimiento. Una historia negra, negrísima, pero contada a puro matiz, a puro color. Verhoven enseña que algunos pasados siempre serán amargos y dolorosos, pero que por lo menos, les queda el beneficio de ser narrados con toda la onda. Y, entre otras cosas, con una teñida de vello púbico inolvidable. Calificación: 9

Duro de matar 4.0

Prometí escribir sobre algo decente después de Transformers –tenía como opciones a Pulqui y a Flandres-, pero pierdan cuidado, les aseguro que de cualquier manera la película que viene a continuación es El ciudadano Kane al lado de los robots retrasados. Con ustedes, el ciudadano McClane.

Duro de matar 4.0 (Live free or die hard – EU / Reino Unido – 2007 – Len Wiseman)

Alguna vez, el inefable Nicolás Repetto invito a su Sábado Bus a Roberto “Pappo” Napolitano para que compartiera la misma pantalla sabática con Dj Dero. En ese programa -que alguna vez estuvo a punto de premiar al mismísimo Domingo Cavallo con un automóvil cero kilómetro-, cuando tuvo la oportunidad, Pappo arremetió contra Dero diciéndole algo así como: “conseguite un trabajo honesto”, logrando así uno de sus momentos mediáticos más celebres, genuinos y divertidos que recuerde. Cito esta anécdota por dos razones. La primera, es por que el afiche publicitario de Duro de matar 4.0 me hizo acordar mucho a Pappo. En él, Bruce Willis tiene su camiseta sucia y desprolija, y esta decorado con unas chispas que dan la sensación de que estuviera soldando las piezas de su coche en el fondo de un taller mecánico. Y segundo, por que este encuentro entre los dos músicos que habla sobre dos maneras distintas de concebir la música, es, sobre todo, un enfrentamiento entre dos generaciones. Y de eso mismo se trata esta nueva entrega del duro de matar: de una batalla generacional. Vieja escuela de cine de acción contra nueva escuela, sistemas analógicos contra CGI, amplificadores valvulares contra Pro-Tools, Credence contra el New Metal. Los esfuerzos de McClane no son solo para salvar al mundo, Estados Unidos y su familia, sino también, y como pasa con Rocky en su última pelea cinematográfica, para mantenerse vigente. Y la película aprovecha este tema con creces, logrando momentos tanto de acción como de humor que son de lo más divertido de lo que va del año en el cine mainstream. Tal vez se pueda ver una apología a la brutalidad y al primitivismo (como bien ya me señalaron en un coment) encarnados por el hosco McClane, pero creo que se trata más de otra cosa. Y esa cosa es lo mismo que Pappo le reclamaba a Dero: el salir a laburar, el poner el cuerpo, el aprenderse un oficio. Y eso es justamente lo que le deja bien claro McClane a su antagonista, como también a los héroes de acción de hoy día. Fíjense que, como bien me resalto mi amigo Matias, buscaron a Justin Long como compañero de formula de Willis, un pibe que es bien parecido a Keanu Reeves (Keanu Reeves = Neo = Nueva Escuela). Por que como bien plantea la película, el mundo digitalizado nos esta llevando a ser cada vez más inútiles y dependientes de las computadoras, y , a quedar vulnerables a que nos venga un cerebrito y apretando solo unos botones nos deje con todo dado vuelta. Ahora, y para terminar, hay algo que me interesa destacar, el director Wiseman nunca acompaña del todo a Willis-McClane. Hace una película sobre la vieja escuela pero abusa bastante de los efectos digitales, y por dar otro ejemplo, pone a un villano carilindo de ese tipo que abundan en las de acción de hoy por hoy (¿donde están los Alan Rickman la puta que lo pario?). Digamos que a este director le falta aguante. Pero bueno, como bien dice McClane a lo largo de su película, a héroes de su tipo siempre se los deja solo. Calificación: 7

Transformers

A esta altura supongo que todos conocen http://www.imdb.com/ , sino, deberían conocerla, es la base de datos sobre cine más grande que hay en la net. Bien, ahora que estamos en tiempos en que se compran encuestas, se dibujan cifras, se miente con números; no sería nada raro pensar que en esta página se hace lo mismo. Es que si una película como la que viene a continuación esta calificada con 7,9 puntos, eso significa, o que el público que la fue a ver no entiende nada, o que este sitio le hace publicidad a las majors desde estas cifras. Yo me juego más por la segunda opción, por que creer que a la gente en promedio le parece una película de casi 8 puntos, es tan difícil como creer que la inflación en nuestro país no supera el 10 porciento anual. En la fotito de la iquierda, lo único que me gusto de toda la película.

Transformers (EU – 2007 – Micheal Bay)

Cine industrial del peor. Y ustedes me diran “¿pero que esperabas? ¡es Michael Bay!”. Sí, esta bien, pero a pesar de que las películas del chabón son ideológicamente detestables y se parecen más a publicidades interminables que algo llamado cine, por lo menos en todas hay alguna secuencia de acción o de efectos especiales bien lograda. Eso mínimo e indispensable para que cualquier cristiano pueda calificarlas como “películas para pasar el rato”. De esas secuencias no faltan en la ridícula Armageddon, o hasta en la bosta de Bad Boys 2 inclusive. Pero acá nada che. No hay ni una sola escenita bien coreografiada, ¡ni una!, y los FX son en gran parte unos enmarañados metálicos diseñados por CGI en los que no se distingue una garcha (y esto va para los que todavía no entienden: que una película tenga buenos efectos especiales depende del criterio con que se los utilice, no al simple acto de acumular capas y capas de imágenes generadas digitalmente). Después, todo en la película es subnormal. Ejemplo nomás: ¿cómo se les va a ocurrir a los milicos esconder el cubo tan deseado por los Decepticons en medio de una ciudad repleta de civiles? ¡Imbecilísima! Así estamos, que los soldados norteamericanos y sus aparatos (tanto en la ficción como en la realidad) rompan todo, total, lo lindo es ver como explotan cosas en la pantalla sin ponerse a pensar en una mierda .

Creo que Spielberg es uno de los mejores directores de la historia del cine, pero a veces, cuando pone su nombre en porongas como esta, no se que pensar. Un consejo Steven: para la próxima en vez de llamar a un tipo como Michael Bay para que haga una de autos enchulados que se convierten en robots con problema de escala, mejor llama a un tipo como John Waters para que se haga una de hombres que salen a combatir el mal por las noches disfrazados de mujer. Transformers, transformistas, travestis. ¡Chau! Para la próxima prometo escribir sobre algo más decente. Calificación: 1

Los Simpson: la película

Finalmente y luego de algunos sucesos que me tuvieron apartado, entre ellos mi feliz mudanza, aquí estoy devuelta desde este humilde blog. Así que todos esos que se preguntaban por si estaba vivo o no, ¡sí, estoy vivo! Los que no: Bergman y Antonioni. Pero para que sirva de consuelo, los dos ya estaban hechos mierda y nos han dejado una filmografía de la concha de la lola antes de morirse.

A continuación, nuestro filme del día (al lado pueden ver una fotito mia en versión “Sinson”, si quieren la suya solo tienen que acudir a la página oficial de la película.)

Los Simpson: la película (The Simpsons Movie – EU – 2007 – David Silverman)

La gran incógnita con Los Simpson era si realmente valía la pena moverse hacia alguna sala para verla, ya que a esta familia siempre le calzo perfecto su corto envase televisivo, y todo olía a vil maniobra de vacaciones de invierno para vender baldes de pochoclo en tamaños inmundos. Aparte, como bien señala Homero al inicio de la misma película frente al cortito de Itchy y Scratchy, ¿para que pagar por algo que en televisión es gratis? (bueno, el peruano de la esquina de mi nueva casa la ofrecía en DVD por unos modicos 8$). Pero algo decía que Los Simpson no podía fallar, y así es, no falla. La imagen de la película aprovecha en más de un aspecto el formato fílmico. Se juega con la pantalla ancha, la profundidad de campo, las luces, las sombras. Los Simpson se ven mejor que en televisión. Son cine. Y cuando, por otro lado, era de esperarse una película que repitiera las formulas televisivas pero a caballo de una historia más grande -ahora que todo en el cine tiene que ser grandote y repleto de efectos especiales-, no, nada de eso. Si bien la familla Simpson tiene que salvar el mundo (o Springfield, que para el caso es lo mismo), eso nunca llega a ser más importante que el lazo paterno entre Homero y Bart. Y ahí es donde gana. Por que logra que el espectador se interese menos por si explota la ciudad de Springfield que por que Bart se reconcilie con su padre. En definitiva, por que respeta tanto el universo de sus personajes en dos dimensiones, como los sentimientos y la inteligencia de sus espectadores. Su humor es siempre sofisticado, nunca apela a la sátira social facilona, menos le interesa ser correcta cual película familiar (Itchy y Scratchy no dejan de tener momentos gore, a Bart se le escapa la poronga). Los Simpson no deja de ser una película tanque, pero un tanque más certero que grandote. Calificación: 8