Bienvenidos a la época del año en la que cada semana un tanque de Hollywood se devora todas las pantallas y parece ser lo único que importa.
El Codigo Da Vinci (The Da Vinci Code – EU – 2006 - Ron Howard)
Adaptar El Código Da Vinci, best seller número uno desde su publicación en cuanta puta lista existe, significa un éxito asegurado si las cosas se hacen mas o menos bien. Así que su adaptación es correcta y cuidada, a manos de un director impersonal y de experiencia y un reparto cargado de jetas conocidas. Si uno no leyó la novela puede ser un dinámico thriller con más de una sorpresa, pero si la leyó y además vio el trailer de la película, no hay mucho más que ofrecer. Una extensión, un tour de force visual , algo muy parecido a las costosas versiones ilustradas del libro.
En cuanto a términos de adaptación, la trama policial y de suspenso se acentua y se hace aún mas convencional que en la novela, y el atrapante contenido histórico-mitológico (seguramente, lo más atractivo) es acotado por los propios tiempos de la narración cinematográfica. Además lo de Brown, es como lo de escritores como Grahan Greene, sus páginas son celuloide puro, una película por si sola. Así que una vez más: “El libro es mejor”.
El suceso de El Código Da Vinci esta ligado principalmente a la moda del revisionismo histórico, ese genero que tiene en su haber a nombres como Umberto Eco o Michel Foucault y hasta versiones locales como Felipe Pigna con sus Mitos de la historia argentina. Esto habla de un público interesado en la veracidad histórica, un público que en este caso mira con atención y pide con recelo que el cuentito de Leonardo y Maria Magdalena que escribió Dan Brown se lo cuenten de la manera más fiel posible, censurando de esta manera todas las posibilidades o alternativas que el cine como arte puede ofrecer.
Por lo tanto, el interés de la película esta supeditado al interés que pueda generar cada uno por el libro. Personalmente, a mi me gusto. Si bien su autor no es un gran escritor, logra una narración intensa y conjuga temas por demás apasionantes. Se podrá discutir si es valioso o no, pero lo que es seguro e indiscutible es que el cine debe dejar de estar centrado en películas como estas, absolutamente predecibles y carentes de todo tipo de riesgo, con las cuales Hollywood y su público, como la misma Iglesia de la película, pretenden mantener su poder apartando temerosamente todo lo diferente. Calificación: 5
El Codigo Da Vinci (The Da Vinci Code – EU – 2006 - Ron Howard)
Adaptar El Código Da Vinci, best seller número uno desde su publicación en cuanta puta lista existe, significa un éxito asegurado si las cosas se hacen mas o menos bien. Así que su adaptación es correcta y cuidada, a manos de un director impersonal y de experiencia y un reparto cargado de jetas conocidas. Si uno no leyó la novela puede ser un dinámico thriller con más de una sorpresa, pero si la leyó y además vio el trailer de la película, no hay mucho más que ofrecer. Una extensión, un tour de force visual , algo muy parecido a las costosas versiones ilustradas del libro.
En cuanto a términos de adaptación, la trama policial y de suspenso se acentua y se hace aún mas convencional que en la novela, y el atrapante contenido histórico-mitológico (seguramente, lo más atractivo) es acotado por los propios tiempos de la narración cinematográfica. Además lo de Brown, es como lo de escritores como Grahan Greene, sus páginas son celuloide puro, una película por si sola. Así que una vez más: “El libro es mejor”.
El suceso de El Código Da Vinci esta ligado principalmente a la moda del revisionismo histórico, ese genero que tiene en su haber a nombres como Umberto Eco o Michel Foucault y hasta versiones locales como Felipe Pigna con sus Mitos de la historia argentina. Esto habla de un público interesado en la veracidad histórica, un público que en este caso mira con atención y pide con recelo que el cuentito de Leonardo y Maria Magdalena que escribió Dan Brown se lo cuenten de la manera más fiel posible, censurando de esta manera todas las posibilidades o alternativas que el cine como arte puede ofrecer.
Por lo tanto, el interés de la película esta supeditado al interés que pueda generar cada uno por el libro. Personalmente, a mi me gusto. Si bien su autor no es un gran escritor, logra una narración intensa y conjuga temas por demás apasionantes. Se podrá discutir si es valioso o no, pero lo que es seguro e indiscutible es que el cine debe dejar de estar centrado en películas como estas, absolutamente predecibles y carentes de todo tipo de riesgo, con las cuales Hollywood y su público, como la misma Iglesia de la película, pretenden mantener su poder apartando temerosamente todo lo diferente. Calificación: 5