Los ojos del mal

Con otros generos no me pasa, evito las películas que ya se que son descartables, miro para otro costado cuando me apuntan desde las carteleras o las bateas, pero el terror... el terror me supera. Es un genero por el que tengo tanto cariño, que siempre termino viendo porongas como esta...

Los ojos del mal (See no evil - EU - 2006 - Gregory Dark)

No hay duda. La injusticia y la desigueldad económica del mundo también se pueden medir por quienes pueden hacer películas y quienes no. Que un yanqui hijo de mil puta pueda filmar una basofia como esta y en otros lados tipos con buenas ideas se mueran por filmar y no lo puedan hacer, lo confirma. La nada, pero la nada absoluta, es inentendible como Los ojos del mal se estrena en pantalla grande. Un bochornoso intento de revivir el splatter del los 80´, donde ni siquiera hay una muerte buena o una mina que muestre las tetas. El guión da verguenza ajena, el director se merece una muerte tan lenta y sádica como las del El juego del miedo, y el serial killer protagonista (¡Por Dios! ¡Otra vez una psicología perturbada por la crianza de una madre fanática del cristianismo!) tiene tan poca onda, que compararlo con Jason y Freddy es como comparar Coldplay con los Rolling Stones. Calificación: 1

Noches mágicas de radio

Entrando a www.imdb.com me entere de que hoy Robert Altman cumpliría 81 años, por lo tanto, que mejor que dedicarse a la última película de este desaparecido señor (¿se acuerdan de que alguna vez filmó Popeye con el infeliz de Robin Williams?).

Noches mágicas de radio (A praire home companion - EU - 2006 - Robert Altman)

Hay directores que parecen saber con bastante anticipación la fecha de su muerte -sino miren Desde ahora y para siempre de John Huston, y hasta temo señalar que algo de eso se respira en Cartas desde Iwo Jima, aunque por favor Clint: ¡No te mueras nunca!- por eso sus últimas películas son una larga despedida del mundo. En Noches mágicas de radio todo es nostalgico, muy muuuy nostalgico, con personajes que parecen que van a dar su último suspiro en cualquier momento (de hecho un viejito se nos muere en el medio) y hasta un angel muy wimwenderseriano. Es que para un Altman enfermo de cancer no hay dificultades en filmar en 35mm, ni mucho menos conseguir amiguitos estrellas para mandarse una gran canción de despedida, ¿y como la hace? celebrando un último show del popular programa de radio del desconocido por estos pagos Garrison Keillor. Dos cosas: primero que la nostalgía radiofonica tenía mejor sabor en Días de Radio de Woody Allen, y segundo, que mi recuerdo de Dolina transmitiendo en vivo su programa desde la confiteria La Ideal es más cinematografico que esta película. No, Noches de mágicas de radio no es mala, tampoco ofrece mucho; pero mejor recordar a Altman por películas como Nashville, Ciudad de Angeles o Las reglas del juego, mas que por este funeral en vida. Calificación: 5

Apocalypto

¡Aguante Mel Gibson carajo! Ok, el tipo la bardeo con sus declaraciones antisemitas e hizo La pasión de Cristo que es una santísima garcha, pero sepan separar la obra del artista y mirar lo que tienen frente a sus ojos ahora. Esto va por que hasta leí por ahí que un boludo decía que el tipo con sus bardeadas de borracho hizo marketing. ¡Mentira! Justo por esto y los comentarios negativos y mecánicos realizados por un montón de críticos forros, la película la fue a ver mucha menos gente. Y sí, también se mando alguna vez en películas como Lo que ellas quieren y es un tiburón de la industria y todo lo que quieran, pero Apocalypto es cine de autor mal les pese y tiene una intensidad, una pasión, un realismo (y también una sangre) que la convierten en algo muy diferente a lo que Hollywood nos acostumbra a dar. Un verdadero machetazo en la cabeza.

Apocalypto (EU – 2006 – Mel Gibson)

Hace alrededor de un mes estuvimos con mi novia Paulita en el inhóspito pueblo salteño de Iruya (Pueblo en el que casualmente se centra el reciente y muy buen documental de Ulises de la Orden: Rio Arriba), desde allí, hicimos una excursión a otro pueblo más inhóspito aún llamado San Isidro: mas de tres horas a pie, caminos muy pedregosos y una infinidad de arroyos que cruzar. Una vez llegado a este otro San Isidro, nos dimos cuenta que carecía de todo atractivo paisajístico, arquitectónico, o de cualquier tipo, es más, ni siquiera contaba con energía eléctrica. Lo que había importado no era el destino, sino como tantas otras veces: el viaje. Mojarse los pies, enfrentar la corriente del agua, resistir el camino, en fin, lo que había importado era la aventura, por mas mínima que esta fuese. Cito esta anécdota por que durante la proyección de Apocalypto en más de una vez me sentí, me recordé, caminando hacia San Isidro. La película de Mel Gibson es la aventura por la aventura, el enfrentamiento contra una naturaleza desconocida, un viaje subyugante hacia otro lugar.

Apocalypto comienza con una cacería de un tapir (bicho algo parecido al jabalí), un acto totalmente trivial y cotidiano para la banda de los Mayas protagonistas de la película, pero que ya desde entrada por la manera apasionada y espectacular con que esta filmado, es pura aventura y puro placer cinemático. Y cada escenita que le sigue tiene el mismo efecto, desde al ataque de un jaguar a un indígena, pasando por un duelo entre dos personas, hasta la locura de los sacrificios humanos en la cima de una pirámide con una decena de cabezas rodando por las escalinatas (¡zarpada!). El loco de Mel se moja las botas, se hunde en el fango y hasta ¡mete una ¡subjetiva de cabeza decapitada! Mientras todos votan por la Coppola filmando castillos franceses con la plata de papito, Mel como Michael Mann en Ciudad del Este, escapa la seguridad del set para enfrentarnos a una realidad mostrada de una manera a la que no estamos acostumbrados a ver en el cine. Ya desde el plus que aporta el contexto de la América oculta y desconocida de la precolonización, todo es extraño, todo es nuevo, todo es un espectáculo. Apocalypto me hizo acordar a lo que sentí cuando de chico leí a Emilio Salgari o Cobra Verde, y eso es, el placer puro (despojado de toda ideología) y primario por la aventura, nada más y nada menos. Calificación: 10

Borat

Ja, Ja, Ja...

Borat (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan – EU – 2006 - Larry Charles)

Humor zarpado e incorrecto. Ma´que incorrecto, incorrectísimo, tanto como el que se puede llegar a encontrar en la Revista Barcelona por estos pagos, y por lo tanto, lo bastante saludable para los tiempos que corren. Para dar una idea: Borat (un reportero de Kasakhstan –o como garcha se escriba- que viaja a EU para aprender sobre la cultura de este país, el “mejor país del mundo” según dice) llega hasta en un momento a advertirle a su compañero y productor que deben evitar viajar en avión por las dudas de que “los judios se atrevan a repetir lo del 9/11”. Y acá vale hacer una aclaración, que la película haga chistes sobre judíos no significa que sea antisemita, como pude leer por ahí; de la misma manera que sí bien hace chistes sobre negros u homosexuales tampoco significa que sea racista y homofóbica. De hecho, Borat (Sacha Baron Cohen) ironiza hacia el final de la película en una genial y mínima escena sobre la estupidez de todo fanatismo religioso o contra religioso, como también hasta se besuquea y se deja tocar la pija por un gay en plena calle. Borat se ríe de toda la intolerancia, de todo el racismo, de toda las diferencias que se pueden encontrar entre los distintos grupos de EU y por momentos se parece a la versión en joda de un documental de Michael Moore. Pero también, se le pueden encontrar filiaciones con el humor de Santiago Segura y Torrente, ya que busca siempre transgredir todo limite, zarparse al carajo. Sacha Barón Cohen entiende bien eso de que en la comedia todo vale para hacer reír y lo hace todo, y hace reír mal, y ojo, que si bien su humor a veces es físico y algo tonto, en otras es ácido y bastante inteligente. Me muero por contar algún chiste de la película pero no lo voy a hacer para no cagarles el efecto a los que no la vieron. Mejor, hagan como hicimos el Sábado con mis amigos Matias y Leandro, cómprense un ferné, y mándensela. Un nuevo cómico ha nacido para la pantalla grande y con la escasez que hay es para festejarlo. Sacha Baron Cohen, los que van a reír te saludan. Calificación: 7.

El juego del miedo III

Día de semana, cuatro de la tarde, nada que hacer.

El juego del miedo 3 (Saw III - EU - 2006 - Darren Lynn Bousman)

La película es pésima, no tengan dudas: pésimo guión, pésimas actuaciones, pésima dirección; y si ya vieron la anterior El juego del miedo 2 (que si leen esto supongo la habrán visto) no hace falta que les explique mucho el por que. Ahora lo que me interesa es lo siguiente, todas las criticas leídas sobre esta película la confunden con cine de terror y la atacan desde este genero. Pero a decir verdad, dudo que los responsables de esta saga tengan la intención de hacer terror, sino que más bien se dieron cuenta que hay otra cosa por explotar. Tortura física, mutilación, visceras: el mainstream americano se ha convertido en el lugar donde el cuerpo humano agredido, hecho papilla, se puede hacer visible y ser un negocio muy rentable. ¿Por qué? Algo cambio en los últimos años (Confírmenlo con otras películas recientes y de fuerte gore-cidad como Hostel o El despertar del diablo), y sobre todo a partir de los atentados del 11-S , cuyas imágenes registradas negaron todo el tiempo la sangre y los cuerpos heridos. Así que este tipo de cine se ha convertido en la catarsis perfecta de la carne, la catarsis del espectador que quiere ver y no lo dejan en los noticieros. Si con el ataque a Las Torres Gemelas, el gran símbolo del imperio, se necesito separar el significante (las imagenes de los aviones estrellándose contra edificios) del significado (una tragedia absoluta e inexplicable, un infierno de cadáveres y muerte) para cambiarlo por otro significado (una nación vulnerada pero de pie, el imperativo de reprimir un supuesto terrorismo internacional y la necesidad de apoyo del pueblo), este tipo de cine funciona como el canal para desembocar, para separar mediante la ficción, todo el espanto que una nación prefiere evitar (A próposito, vean la gran película de Clint Eastwood, La conquista del honor, que desenmascara a partir de todo un estudio semiológico las siniestras operaciones simbólicas realizadas por la industria cultural norteamericana, en este caso a partir de la imagen mas emblemática de toda la Segunda Guerra Mundial). Como en una canción de los Pixies, presenciamos una Wave of mutilation. Calificación: 3

Babel

A pedido de mi amiga Cynthia llega esta película que pude ver en el micro desde La Quiaca a Buenos Aires (Desde acá: gracias Señor Chofer por dejarme pasar a su sagrada cabina de conducir y acceder amablemente a programarme el DVD).

Babel (Francia / EU / México - 2006 - Alejandro Gonzalez Iñarritu)

Esta ensalada multietnica sin sabor tiene, para mi, errores de guión tan severos que ni siquiera se la puede tomar con seriedad (Si, si... además, y como tenía que ser, esta nominada el Oscar en la terna "Best Original Screenplay"). Ejemplitos nómas: 1) ¿Como es que la muki mejicota y el petiso metrosexual pueden salir sin tener ningún problema de México con dos pibitos rubios, pero despues sí los tienen cuando quieren entrar? 2) ¿Por que garcha hacia el final de la película los marroquíes corren cuando viene la policia y se empiezan a cagar a corchazos? 3) ¿Por que tienen que esperar a un helicoptero para sacar a Cate Blanchett herida y no lo sacan en otro vehículo, como ese Renault 12 que aparece estacionado por ahí (Y acá es donde entra esa escenita falsa y medida para el Oscar en que Brad Pitt se deshace en lágrimas frente a la cámara)?

La verdad, no me dan ganas de escribir mucho más sobre la película, así que los dejo con una nota que me gusto mucho, escrita por otra Cynthia: Cynthia Sabat de la Revista Haciendo Cine.

Gatillo fácil

Cuando se estrenó Traffic de Steven Soderbergh, en diciembre de 2000, leí algo que me llevó un tiempo entender. “Esta es la primera película de la era Bush”, escribió un crítico norteamericano el día de su estreno. Más tarde, al ver las imágenes de Soderbergh, el ex indie mimado por Cannes (¿se acuerdan que ganó la Palma de Oro por Sexo, mentiras y video en 1990?) que, junto a algunos miembros del cast estelar de Ocean's Eleven, se dejaba fotografiar sobre tanques y helicópteros en Irak en apoyo a los tropas, comprendí todo. Este recuerdo vino a mi mente al ver Babel. Nada queda de aquel Alejandro González Iñarritu oscuro y visceral que nos arrebató lágrimas con Amores perros, a puro melodrama; donde nació esa estrella llamada Gael García Bernal y comenzaron a cotizar en alza esas otras estrellas del backstage que son hoy Gustavo Santaolalla, Guillermo Arriaga y Rodrigo Prieto. En Babel el dreamteam se repite, aunque el resultado es artificial, pretencioso, poco original, y carece de la honestidad de Amores perros. Y he aquí un alto para una digresión: el adjetivo “honesto” siempre me incomodó al leer críticas ajenas; sin embargo creo que la falta de honestidad es tan evidente en Babel que cabe el término, en el sentido de que es absolutamente honesto el que no puede hacer otra cosa que filmar, y filma del único modo que puede, que le sale.El nombre de la película es pomposo, sin embargo nos revela en principio que lo de Iñarritu son los grandes discursos, las verdades con mayúsculas. Más tarde, después de verla, uno no puede dejar de intuir que la Babel de Iñarritu existe más para justificar un gran budget (25 millones de dólares) y una historia que se desarrolla en Marruecos, Tokio, Estados Unidos y México, que por requerimientos irrenunciables del guión. Más allá de la estructura del relato coral y de los tiempos orquestados como en una partitura, para conseguir sonrisas, suspiros de alivios o lagrimones a su debido tiempo (una forma de relato muy trend, que ya vimos hasta el hartazgos en Crash, 21 gramos y tantas otras), las “marcas” de autor de Iñarritu han desaparecidos, como en una película por encargo: si uno ve Babel sin saber quién es su director, nunca adivinaría que es de Iñarritu, excepto por…!la música de Santaolalla! Algunos grandes actores desaprovechados (Cate Blanchett, Koji Yakusho, Gael García Bernal), un par de máximas para tranquilidad de las almas de los espectadores (la violencia engendra violencia/ un marroquí puede ser bueno y un alemán, muy malo), y un discurso conservador, verticalista y moralizante, de pastor electrónico, hacen de Babel una dignísima película de la segunda era Bush (post-ejecución de Saddam, claro) y confirma que, a diferencia de sus compatriotas del Toro y Cuarón, Iñarritu vendió su alma a Hollywood por un puñado de dólares. Una pena. Calificación: 2

Delirios de fama: Tenacious D

EL ODIANTE ya esta de regreso luego de su gira Andina, y se vino con el nuevo hit del cine boliviano bajo el brazo: ¿Quien mato a la llamita blanca? (De la cual comentare mas tarde). Por ahora, la nueva con Jack Black, ese gordo que sigue sumando puntos.

Delirios de Fama: Tenacious D (Tenacious D in: The pick of destiny - EU - 2006 - Liam Lynch)

Es interesante la figura de Jack Black en la actualidad, puesto que funciona como una reivindicación viviente del rock, algo que MTV y la mayoría de los canales de difusión de cultura joven (de TV y radio principalmente) se esfuerzan en por dar muerto, mientras el cine y esta forma musical perdieron estrechez hace rato: lejos quedaron los tiempos de hitos (y ritos) en pantalla grande como La canción sigue siendo la misma o Tommy. En Tenacious D -que también es el nombre de un duo que tiene el actor con su co-protagonista Kyle Glass y una serie de seis capítulos realizada hace unos años para HBO) Black continua la explotación en pantalla grande de su aura rockera, lo que había iniciado en Alta Fidelidad y mas tarde continuo en Escuela de Rock. La película narra el encuentro de dos rockers desempleados y sus peripecias para conseguir una púa fabricada nada menos que con un diente del mismísimo Sátanas. Si bien no llega al delirio y la diversión de la aún inédita Nacho Libre (En la que Black personifica a un fraile mexicano que sueña con ser luchador de catch.) y su humor es por momentos poco inspirado, gana por espíritu. Como buena banda de rock, no tiene miedo a que la tilden de ridícula. El gordo Black no tiene problema en mostrar panza y con grandes apariciones de Ben Stiller, Tim Robbins, Dave Grohl disfrazadísmo (en un final muy a lo Encrucijada de Walter Hill) y hasta de un Ronnie James Dio, logra junto con su director y cía., una comedia suelta y amena que deja claro que el rock todavía no esta muerto. Calificación: 6

El Laberinto del Fauno

En el laberinto: Nuestra velada del Sábado comenzo a las puertas de los cines del Shopping El Abasto. Una vez reunidos, la intención de varios era la misma: escapar de esa meca del pochoclo que hasta ese momento nos había servido solo como punto de encuentro. Lo que significaba: a) evitar hacer una larga fila para sacar una entrada cual rebaño camino al matadero, b) evitar pagar 15$ (o casi) para ver una película. Finalmente, logramos convencer a todos y nos mudamos a la querible mugre de la calle Lavalle, donde los cines se parecen más a lo que tendrían que ser los cines. A pesar de la expresión no muy feliz de la presencia femenina del grupo, bebimos a pie unas cervezas en un puestito de una esquina con mucho olor a fritura, y con las vejigas hinchadas nos fuimos felizmente por nuestra película. Eso sí, nunca nos trataron mucho mejor que en Hoyts Abasto: nos cobraron 12$ y jamás nos encendieron el aire acondicionado durante la proyección. Por lo menos, nos quedo el consuelo de haber podido elegir la película que queríamos ver...

El laberinto del fauno (España / EU / México – 2006 – Guillermo del Toro)

La nueva película de Guillermo del Toro es netamente spielbergeriana, en el sentido de que confronta el universo de la niñez con el universo adulto y trata de cómo la fantasía (que en Spielberg es el cine mismo) se eleva a modo de refugio ante la idiotez y el salvajismo humano. Nena + Guerra Civil Española + Fauno; ya se pueden mas o menos imaginar todo lo que puede salir de esta cuenta. Lo que tiene Del Toro para contar sobre el mundo adulto es poco interesante y nada nuevo: la Guerra Civil fue brutal (y lo hace mediante un ejercicio de violencia explícito y cruento, con primeros planos de laceraciones faciales que parecen sacados de la película Una historia violenta de David Cronenberg) y el fascismo es malo, muy pero muy malo (y nos lo deja clarísimo con el personaje casi caricaturesco del Capitan Vidal que hace Sergi Lopez). Ahora, lo que hace bien del Toro, es contar otro cuentito de hadas con su Fauno y ese laberinto que salen al encuentro de la nena en medio de la terrible realidad, que aunque nunca del todo bien articulado al resto de la película, así y todo le sirve para generar unos cuantos buenos momentos (Como ese en el que la nena debe enfrentarse a un monstruo sin ojos, donde queda bien claro que las criaturas diseñadas en látex y a mano, suelen ser mucho más atemorizantes que las diseñadas por CGI.). Después, nada más que una solo escenita de La lista de Schlinder -por ejemplo aquella en la que unos nenes se escapan de un campo de concentración y se esconden en un pozo de estiércol para que no los agarren los nazis- es mucho mas poderosa y dice mas sobre el mundo, que toda esta película. Del Toro, otro sub-Spielberg. Calificación: 6

Eragon

¡Gar-cha!

Eragon (EU / Reino Unido - 2006 - Stefen Frangmeier)

Ya es una costumbre. Llega un nuevo verano con su hit músical (que este año todavía no se revelo cual será), y las carteleras de las salas de cine se infectan con el cólera de la enésima superproducción de cine fantástico. La intención (o desesperación) es clara: emular el éxito de ganancias de las Harry Potter y El Señor de los Añillos. El año pasado arremetió la Disney con la espantosa Las Crónicas de Narnia y este año es turno de prueba para la major Fox. Espadachines, arqueros, magia negra, magia blanca, ogros, nada falta a la cita de Eragon; a la que además hay que sumarle una dragona "telépata" que junto a un rubiecito con cara de nada culeado por algún productor, son los protagonistas desencantados de esta película carente de toda inspiración. Decir que es un compendio de escenas y personajes mal copiados de la saga de El Señor de los Anillos, lo resume todo. La historia es similar - solo cambien el magnánimo anillo que cae en manos de Frodo, por un huevo de dragón- pero nada más falta todo lo que en las películas del gordo Jackson sobra: escenas de acción vibrantes, momentos emotivos, héroes carismáticos, y la lista sigue. Eso si, los efectos digitales están muy bien hechos, aunque a esta altura: ¿a quién garcha le alcanza o siquiera le asombra por un momento esto? En fin, lo que pasa cuando a un grupo de gente le urge mas conseguir convenios con Burger King y vender muñequitos de plástico, que hacer cine. Calificación: 2

Niños del hombre

Como la primera película comentada en este nuevo año, una de las mejores películas del año que se fue.
Niños del hombre (Children of men – EU / Reino Unido – 2006 – Alfonso Cuaron)

Si la pregunta es cuanto puede un director elevar una historia o un guión, una buena respuesta es Niños del hombre. La historia es sencilla, y a esta altura muchos ya la conocen: en un futuro cercano en el cual las mujeres no han podido dar a luz durante dieciocho años, aparece por milagro un bebe que será objeto de disputa entre mas de dos bandos. Ok, lo primero que van a cuestionar los mas puristas del guión o los mas rigurosos de la ciencia ficción es: ¿por que las mujeres no pueden tener hijos? Pero la verdad es que como buen macguffin poco importa (aunque se dan algunas hipótesis). Lo que si importa es que la película usa esta excusa para construir un futuro apocalíptico y desolador en el que Cuaron y su cámara nos ponen bien adentro de un mundo dominado por la marginación. Como alguna vez pensaron directores brasileros como Glauber Rocha o Nelson Pereira Dos Santos un cine y una “estética del hambre” que haga “sentir” al planeta las miserias del tercermundismo, lo de Cuarón como buen mejicano parece ser una “estetica del marginado”. Sus virtuosos y por que no increíbles planos secuencias (o en su mayoría, como enseñan en la facultad: planos largos.) no hacen mas que meternos de lleno a vivir una realidad que bien puede ser la de Irak o la de Guantánamo: la del primer mundo tratando con brutalidad a los seres humanos del tercero.

Al buen trabajo de Cuarón habría que sumarle la excelente y opresiva fotografía, el diseño de arte con su profusión de mascotas como reemplazantes de todo cariño infantil, el triste carisma de Clive Owen y hasta el entrañable hippie encarnado por Michael Caine. Si Hitchcock afirmaba que para hacer una buena película hacían falta dos o tres escenas que el público recordara y una buena historia que las una, Niños del hombre cumple con los requisitos (Escenas inolvidables: la de la explosión del principio, la del ataque de la horda en la ruta, la del nacimiento del único bebe, la de la batalla final con el lente empapado en sangre.). Y coincido un poquito con algo que leí por ahí, de que es una película que no se banca reelecturas y de que con el tiempo su efecto se disipa. Por ahora ya vi tres veces la película y la verdad es que con las revisiones no encontre nada nuevo, pero la voy a seguir viendo por que es de esas películas que se sienten (y con todo) antes que cualquier otra cosa. Calificación: 9

Están entre nosotros

Y si... los chicos y las chicas salen, buscan un cine, se sientan en alguna butaca rinconera, y en la oscuridad de la sala se meten mano y algo mas. A todo esto que mejor que mientras tanto se proyecte una de terror y la chica se aferré a uno, ¿no? Como será de efectivo durante las salidas este tipo de cine, que en Argentina , año 2006, tenemos una de terror tailandesa en pantalla grande.

Están entre nosotros (Shutter – Tailandia – 2004 – Banjong Pisanthanakun, Parkpoom Wongpoom)

Terror tailandés. Lo que por que supuesto no deja de ser terror oriental o por que no J-Horror (Categoría que desde el nombre refiere principalmente a películas ponjas, pero también a coreanas, hongkonesas y otras de ojos rasgados.). Un subgenero que posee por lo menos dos características fijas: largas cabelleras negras y fantasmas del mas allá asechando a los vivos por alguna deuda pendiente con el mundo material. Hace unos años este tipo de cine fue furor con la película La llamada como abanderada, hoy la verdad es que pasa por una etapa de llamativo agotamiento (Para mejor prueba de esto vean nomás la surcoreana Gabal, donde una mina que queda pelada después de quimioterapias se termina calzando una peluca maldita, o The red shoes, una donde aparecen unos zapatitos fantasmas que te mutilan las dos gambas.). Y Están entre nosotros no esta exenta de cansancio, de falta de novedad. Casi todo lo que uno se imagina que va a pasar habiendo visto los primeros cinco minutos de película, pasa. Pero a pesar de todo hay unos varios puntos a favor. Primero: la película logra dar unos buenos sustos (“Sustos”, no “sobresaltos” que es lo que tienen las de terror yanquis.). Segundo: hay todo un juego a partir de la fotografías que saca el protagonista y la representación de la realidad, que por momentos se pone muy interesante. Tercero: la resolución es buenísima. Quiero evitar agregar algo sobre esto último, pero el final me hizo acordar a una fábula que me contaban en el colegio católico al que fui de chico sobre el lugar físico en el que se encuentra Jesucristo en nuestras vidas y el por que de que no lo podíamos ver. ¡Miedito! ¡Mucho miedito! Calificación: 6

Casino Royale

Con James Bond pasa como con el fútbol. Uno vuelve a creer en él, lo va a ver, y tal vez disfruta del espectaculo, pero despues se da cuenta que nunca va a cambiar, que simpre va ser el mismo. Y eso que esta Bond es buena y seguramente es de lo mejor de la serie en muchos años. Pero sí, nada fuera del molde predecible que exige la franquicia Mac Donalds del cine.
Y como ya es una costumbre, el mejor cine norteamericano de la última semana lo tuve que ver en DVD. Despues de la alegría y el desenfreno de Crank, siguio otro Linklater único con Una mirada en la oscuridad y la vuelta del Kevin Smith que todos queremos con Clerks II. Pronto, no va a quedar otra: EL ODIANTE versión DVD.

Casino Royale (Alemania /EU / Reino Unido / Republica Checa - 2006 - Martin Campbell)

Oficialmente la serie basada en el agente ingles mas famoso del mundo, creación del novelista Ian Fleming, tuvo inicio en el año 1962 con El Satánico Dr. No. A partir de esta, Sean Connery -quién es todavía hoy el mejor recordado en el papel- se ocuparía del personaje de James Bond en seis oportunidades, siendo en el medio reemplazado una vez por un modelito de turno llamado George Lazenby. Luego tomarían sucesivamente la posta Roger Moore con siete películas, Tymothy Dalton con dos, y Pierce Brosman con cuatro.

Año 2006, turno de Daniel Craig. Y para entender que hay de nuevo en esta otra entrega de una saga que parece eternamente condenada al convencionalismo y a la repetición, es bueno ver que tiene para ofrecer de novedoso este actor que hasta hace no mucho tiempo, pocos conocían. Craig es rubio, atributo que ya de por sí solo le alcanza para marcar la diferencia con sus antecesores, pero además de eso es más atlético, mas rudo, mas guarro y a la vez menos carilindo, menos muñecote, con un rostro que uno sospecha debe ser mas parecido al de un agente secreto de verdad. Esta impronta se traduce en la película a una acción mas bruta, mas seca, más física, y también un poco más realista. En relación a esto, cabe agregar que ya no esta el Sr. Q con sus insólitos gadgets, ni los autos Audi preparados para lanzar mísiles o convertirse en submarino, sino que Bond debe resolver todo a puro puño y punta de pistola.
Casino Royale propone a partir de Craig una suerte de back to basics, algo que Hollywood ya había ensayado con Batman Inicia. Una intención de dejar atrás cierta mala imagen en la franquicia para volver a darle un aire nuevo. Si a Batman era necesario que se lo vuelva a tomar en serio después de las payasadas de Joel Schumacher, con Bond era imprescindible después del agotamiento total que mostraban las últimas películas con Pierce Brosman como protagonista (Muestra de esto es la introducción de esa especie de Lady Bond encarnada por Halle Berry en Otro día para morir.). Borrón y cuenta nueva, James Bond también inicia y lo hace en buena forma. La historia de Casino Royale narra los primeros pasos de Bond como agente secreto del MI6, lo que lo lleva a una misión en la cual debe enfrentar a una red de terrorismo global financiado con la organización de unos juegos de cartas con apuestas multimillonarias. A pesar de su duración (Es la mas larga de la serie: 144 minutos), la película mantiene un pulso constante, sin remitirse nunca a apilar una escena de acción tras otra cada quince minutos y tomándose hasta un buen tiempo para contar el romance de Bond con su enamorada (Protagonizada por Eva Green: la terrible morocha de Los Soñadores) Después, es más de lo que el público espera y conoce: persecuciones en países periféricos (lugares donde se esconden los terroristas y donde romper cosas sale mas barato), villanos carentes de toda ética, atractivas mujeres con enormes ganas de entregarse a nuestro protagonista y por supuesto... unos cuantos Martinis. Si bien es cierto que es de lo mejor del agente 007 en muchos años, tampoco es nada por arriba de la media que propone la serie.
Es que hay algo que los productores de estas películas nunca lograron y es reclutar a directores con marcada personalidad para que trabajen en cada entrega. Algo que si supo hacer Tom Cruise y Cía., poniendo a cargo de cada Misión Imposible nombres como Brian De Palma, John Woo y J.J. Abrams. En su época de Bond, hasta Pierce Brosman expresaba cuanto deseaba ser dirigido por el mismísimo Woo. Por que por mas que el trabajo de tipos como Martín Campbell sea correcto, ya que la historia que nos van a contar es la misma historia de siempre: salvar al mundo de los malos y de paso quedarse con la chica... por lo menos que lo sepan hacer con estilo. Pero si no se dieron cuenta luego de veinte películas, imposible ya que lo hagan. Calificación: 6

Los infiltrados

La nota a continuación no hace un análisis general sobre Los infiltrados, sino que más bien trata de explicar por que no me parece una película “Excelente” o “9, 10 puntos” como salió calificada por ahí en bocha de criticas. Sí, y en primera persona y contando el final

Los infiltrados (The departed – EU – 2006 – Martín Scorsese)

Asuntos Infernales. Lo que hace la película hongkonesa en la que se basa Los infiltrados es tomar una de las principales reglas del policial negro o hard-boiled, esa que dice que la corrupción habita en todos los bandos, y someterla a un juego de espejos, llevarla al paroxismo: un poli se mete en la mafia, un mafioso se mete en la policia. Una operación genérica muy de moda en el cine de las últimas décadas. Este es unas de sus virtudes, sumado a una puesta precisa (aunque solemne y occidentalizada) y un elenco de primera: Tony Leung, Any Lau, Anthony Wong y todo un dream team asiático. Para mi, no mucho mas. Esta bien, pero nada del otro mundo. Es que el cine oriental esta lleno de películas de tríadas, yakuzas y otras mafias y dentro de este mapa no me parece que resalte, en gran parte por que es una película que se podría haber hecho en Hollywood fácilmente. Le falta el toque oriental, ese que tienen las de Kitano, Johny To, Miike y otros grandes. Doy un ejemplo, hace no mucho volví a ver Duro de vencer de John Woo (que casualmente en ingles se titula Hard Boiled), hay tríadas, corruptos y hasta un Tony Leung haciendo justamente de “infiltrado” en la mafia. Argumentalmente no es una maravilla, como tampoco ninguna novedad, pero... ¿que pasa? es un festival de recursos cinematográficos. Woo pone toda la carne al asador, las escenas de acción duran media hora, se cagan a corchazos durante toda la película. En definitiva, tiene la desmesura, la poesía a los tiros de John Woo y todo ese taste oriental que la hace única. Algo que no agrega una película como Asuntos infernales.

Los infiltrados. Es cierto, Scorsese recupera su mejor pulso narrativo, su película agrega a la oriental dinamismo (aunque sumando duración) y funciona bastante bien como entretenimiento. Ahora: ¿cuánto mas? Esta la mafia irlandesa, Boston y yo que se, pero este trasfondo: ¿agrega realmente algo? Mas bien es todo un adorno. El personaje de Nicholson diciendo que no quiere adaptarse al entorno sino adaptar el entorno a él y toda ese boludeo del principio no hace mucho por la película. No es por ejemplo un Michael Mann con Collateral, es decir, una película que mas allá de su superficie es también otra cosa (una gran metáfora sobre la vida en la ciudad de Los Angeles o la vida en las ciudades en general), ni tampoco mucho más. No creo que se amplifica Asuntos infernales como leí por ahí, sino que es una remake apenas correcta. Además Scorsese quita toda sutileza. Ese Nicholson con caripela diabólica y fondo rojo o esa rata caminando por la baranda final son algunos de los detalles que marcan el trazo burdo del director.

Spielberg y Mark Wahlberg. Ahora, lo que realmente no me gusto de Los infiltrados es ver a otro Scorsese obsesionado por el Oscar y sumiso a Hollywood. ¿Dónde esta ese tipo que alguna vez hizo Taxi Driver o La última tentación de Cristo? Todo en su última película es “lo que había que hacer” o “lo que se podía esperar de”. Otra vez Nicholson poniendo cara de loco para que lo aplaudan las viejas ignorantes que también piensan que Robert De Niro sigue siendo el mejor actor del mundo. Otra vez Di Caprio preocupado en demostrar que es buen actor (algo que ya se sabe hace bastante) y no solo un tipo carilindo. Y otra vez Scorsese haciendo que le pone su toque autoral a una película. Lo que creo es que este director perdió la pulseada con Hollywood. Su cine ya no tiene riesgo, no tiene su autoría, sino mas bien apenas su estilo. Algo que no es poca cosa, pero que para un director de su tallal no es para nada suficiente. Lo triste es que un contemporáneo como Spielberg haga Munich, -una película con todo el riesgo, en la que el tipo hasta se da la el gusto de criticar como nadie a su país e Israel- y casi nadie lo celebre, y por otro lado que en el mismo año Scorsese haga Los infiltrados, y se la festejen en todos lados. Síntoma de estos tiempos. Sí, por supuesto, creo que Spielberg (como también Carpenter, Cronenberg, De Palma y algún otro de esa generación que me olvido.) es mucho mas director, por lo menos en este momento, que Scorsese. Para cerrar, lo que mas me gusto de la película es Mark Wahlberg. Es prácticamente el único que con su actuación exagerada parece salirse del molde. El único que parece ponerle verdadero sentimiento al asunto. Es así que cuando aparece en la última escena para ejecutar al malo de Matt Damon me puse contento y no por que se hiciera justicia con el personaje de Damon, que dicho sea de paso no me movió un pelo -como casi toda la película-, sino por que Marky Mark estaba ahí poniendole su onda al asunto. Y si, objetivamnte creo que Los infiltrados esta buena (y nada más), pero que Scorsese se meta el Oscar en el culo. Calificación: 6

La verdad incómoda

Antes que nada, el entusiasmo me obliga, tengo que avisar que vi la nueva Crank con Jason “El transportador” Statham: incorrectísima, desaforada. Con la también aún inédita Nacho Libre, de lo más divertido del año.

A continuación, el documental de Al Gore, la versión buena y “progre” del presidente Bush.

La verdad incómoda (An inconvenient thruth – EU – 2006 – Davis Guggenheim)

Hace unas semanas cuando los vecinos de Caballito lograron parar a través del gobierno porteño la construcción de las torres que ya afectan en mas de un sentido a su barrio -cloacas, tránsito, colegio, ect, etc- los constructores salieron con una horda de albañiles a contrarrestar la medida argumentando que estaban dejando sin trabajo a centenares de personas. Curiosamente, en La verdad incómoda hay una corta aparición de George Bush padre en la que arremete con similar argumento contra la campaña ambientalista de Al Gore que es centro de esta película: “Este tipo es tan radical en cuanto al medio ambiente, que estaremos saturados de búhos y ningún americano tendrá trabajo”, señala. Algo parecido a lo que se escucho alrededor del conflicto de las papeleras y en tantos otros casos. Esta equivocada idea de progreso es el blanco al que apunta Gore -presentador, protagonista y verdadero autor del proyecto-, quién informa y obliga con su documental de denuncia ecológica a tomar conciencia sobre un tema que pocos toman realmente en serio: el calentamiento global. Los datos y pruebas que expone con claridad, soltura y carisma son contundentes. Y si uno se toma el tiempo de investigar sobre el tema (internet ofrece unos cuantos sitios interesantes) pronto descubre que este proceso climático es un hecho y no una mera teoría, lo que le da al documental un carácter urgente y hasta cierto gustito a película de terror. Ahora, es cierto que hay datos que no han sido probados y la película usa a su favor -como el efecto devastador del huracán Katrina que todavía no se sabe si efectivamente estuvo relacionado al proceso del calentamiento global- y que por mas que Gore se esfuerce en aclarar que todo se trata de una cuestión moral y no una cuestión política, su proselitismo es indisimulable. El tipo se esfuerza en mostrarse como gran padre, como ciudadano responsable y además hasta en el final de la película pide que se voten candidatos preocupados por los factores ecológicos. Pero mas allá de esto, La verdad incómoda tiene su importancia por que deja clarísimo que no se trata de dejar de construir, de producir, de trabajar, pero sí, de que se haga bien y con conciencia. Aquí, un vecino de La Paternal al que le gusta mucho el barrio de Caballito. Calificación: 7

S.O.S. llegaron mis amigos

Esta son la clase de películas que solo veo por que mi oficio de colaborador en une revista me lo exige. Salvo algunas excepciones, creo que el cine de masas frances es -como diría Lorenzo en Hermanos y Detectives- una garcha total.

S.O.S. Llegaron mis amigos (Bronzes 3: amis pou la vie, Les - Francia - 2006 - Patrice Leconte)

Seguramente el cine francés sigue siendo de una variedad rica e interesante aunque hay que reconocer que su beta mas comercial nunca fue de lo más atractiva, y si ha esto le sumamos la escasez de exponentes que llegan a las salas de nuestro país, el estreno de esta película resulta un absoluto despropósito. S.O.S. llegaron mis amigos, título local que oculta que se trata de la continuación de otras dos películas –el original es Bronzes 3-, es de esas que denotan la intención de un grupo de viejos amigos por juntarse, pasar un buen rato y de paso hacer unos billetes, sin importar mucho todo lo demás. El resultado que logran Leconte y sus amigos actores (también autores del guión) es el de una fiesta ajena vista a través de un vidrio: los que participan de ella se divierten pero uno no sabe bien por que. Una comedia de enredos con situaciones ultra predecibles, humor vulgar y gags pasadísimos y faltos de toda inspiración, musicalizada en gran porcentaje por un tema de la banda Mana, que es para terminar odiando. Las películas de Leconte (como tal vez la de todo el cine francés) se dividen entre dos categorías: las de particular y genuino interés -El marido de la peluquera, La mate por que era mia, La chica del puente- y las pensadas como el mas común entretenimiento popular, las cuales en Hollywood y en otros lados, se suelen hacer mucho mejor. Calificación: 2

Cars, y el cine de animación digital

Cars gusto poco y nada. Acá un tardío comentario sobre la película y el cine de animación digital.

Cars (EU – 2006 – John Lasseter)

Cars, ante todo, tiene un problemita, es una más en el montón. Además evidencia una tendencia que ya era clara desde hace unos años: el cine de animación digital pierde calidad en proporción inversa al aumento de la producción. Si uno revisa los rankings de taquilla de los últimos años, las de animación 3D arrasan. Buscando a Nemo, Shrek 2, Madagascar, todas encabezaron listas de taquilla tanto en Argentina como en otros países. Fenómeno que desde hace unos años hizo captar la atención de todas las majors logrando que la producción se maximice. Asi es que Fox, Dreamworks, Paramount, y el resto salieron a competir con productos apurados y mediocres, que a pesar de su bajo nivel se llevaron cifras multimillonarias. Consecuencia: todo se convirtió en una gran fábrica de chorizos y las películas de esta suerte de genero comenzaron a estandarizarse. ¿Cuántas películas con animalotes salvajes ya tenemos en lo que va del año?

Hasta acá nada nuevo. Lo triste es que este proceso termino por afectar a Pixar y su principal hombre, John Lasseter. Entre idas y venidas con la Disney, la empresa de la lamparita perdió su impronta y como consecuencia sus películas se empezaron a parecer a todas las de los demás. Cars, como el resto actualmente, trabajan sobre moldes hechos. Acaso: ¿cuantas veces nos conto Hollywood la historia del personaje de ciudad acelarado que se enfrenta con los valores de un grupo rural? En Cars, contada a través de un autito corredor de Nascar, llamado Rayo Mc Queen (en claro homenaje a Steve Mc Queen, por supuesto), que queda varado en un pueblo olvidado a causa de la construcción de una rápida carretera interestatal. Razón que hace a la película por demás tediosa y ultra predecible en cada tramo. No solo eso, además es larga (casi dos horas de duración.). Pero el copiar un western olvidado (La era de hielo), trabajar con un cuentito melodramático clasiquísimo (Buscando a Nemo) o rehacer Los Siete Samuráis (Bichos) no es lo que les quita calidad. ¿Cuántas veces el cine nos contó las misma historia y nos volvimos a emocionar? El problema no es solo copiar moldes a los tumbos.

La cuestión es que desde Toy Story (Que en mi opinión junto con Toy Story 2 y la primera Shrek, son las mejores hasta hoy.) este genero, a pesar de su afinidad con el de dibujos animados, se diferencio en parte por darle vida a universos inertes o inexplotados ( el de los juguetes, monstruos, hormigas, etc) y por sobre todo por lograr una ambivalencia de público, es decir: las primeras películas de animación digital fueron pensadas y logradas tanto para niños como para adultos. ¿Ahora que pasa cuando se producen con apuro por facturar? Se pierde esa ambivalencia que precisa de un fino trabajo. Que el chiste de Shrek haga reír a al pápa y al borrego por igual, es uno de los secretos y esmeros de la película. Pero en Cars, el humor en la mayoría de los casos es solo infantil. O para dar otro ejemplo: en la reciente Vecinos Invasores la metáfora a la política migratoria de Estados Unidos queda ahí, nunca crece, ni trasciende. Estas películas no logran, como si lo hacía Toy story o Shrek, enhebrar un atractivo adulto con un atractivo infantil.

Sobre Cars en particular, además hay que agregar problemas de verosímil (Un ejemplo solo nómas: ¿Por qué un mundo de autos posee la misma arquitectura humana?), o de ritmo narrativo (las escenas de carreras a puro corte y velocidad “vertiginosa”, son espantosas.), pero lo que importa para el caso es que este cine perdió en personalidad, corazón, e inteligencia. Y sino, que mejor muestra de esto último que las horrendas voces de personalidades argentinas (¡Por Dios! ¡Llamen a actores o tipos con oficio al menos!) que les ponen ahora, para dejar en claro como se perdió totalmente el respeto al publico. Calificación: 4

Hard Candy

Esta es de esas películas que en los tiempos que corren resultan totalmente descartables como opción en las carteleras. Primero, por que es menor y como experiencia "cinematografica" es poca cosa. Segundo, por que salió en DVD hace meses en perfecta calidad de imagen y audio.

Hard Candy (EU - 2005 - David Slade)

Filme de suspenso chiquito y ultra minimalista, tanto que llama bastante la atención el desacorde tamaño de los afiches que se pueden encontrar en las salas para su promoción. No hay mucho más que dos personajes protagónicos, unas escasas locaciones, y un guionista y un director jugando a sacarle un provechoso partido a estos mínimos elementos. El argumento es sencillo, un fotógrafo de 32 años conoce por chat a una adolescente de 14, la invita a salir y cuando la lleva a su casa descubre que la chica de aspecto encantador e inocente que encima escucha a ¡¡¡Coldplay!!!, es un caramelito difícil de pasar. En lo primero que uno piensa es que esta frente a una especie de Audition en clave modernista, pero con el correr del relato se descubre que la película dista bastante de la sorpresa, truculencia y perturbación de aquella obra maestra de Takashi Miike. Hard Candy se queda en el tedio de la puesta teatral, que el debutante David Slade solo rompe por momentos con algún jugueteo de cámara en los que muestra su oficio videoclipero, y lo peor: se tarda un montón en definir de que lado están sus personajes. Nunca se termina de saber si la chica en cuestión es un monstruo o un ángel vengador, ni mucho menos de saber si realmente hay algún bueno en la historia. Ambiguedad que para algunos puede resultar interesante, pero que a un filme de suspenso que necesita la identificación del espectador para ser efectivo, le resulta absolutamente en contra. Calificación: 4

Pequeña Miss Sunshine

En relación al nuevo y muy buen disco de My Chemical Romance, The Black Parade, un amigo me hizo el siguiente comentario: “Y es asi, los yankees no lo pueden evitar. Cada tanto siempre tienen que sacar una de esas banditas punkies, que por mas que hagan siempre lo mismo, no dejan de ser super emotivas y re efectivas”. Coincido. Llamativamente con la película a continuación, pasa algo muy parecido.

Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine – EU – 2006 – Jonathan Dayton / Valerie Faris)

Esta película da la sensación de que ya se hizo varias veces en el cine norteamericano: familia disfuncional, personajes perdedores y estereotipados, viaje de una ciudad a otra ciudad que va a terminar uniéndolos... Pero Pequeña Miss Sunshine tiene algo que la hace única, y es su emotividad. Ya desde la excelente elección de la banda sonora, donde se notan los años de experiencia trabajando para artistas musicales del matrimonio Dayton-Faris, entre otras cosas responsables de los videasos Tonight, Tonight de The Smahing Pumpkins e Imitation of life de R.E.M. (y que afortunadamente son de esos directores de clips que en su paso al cine, no confunden lenguajes.), la película conquista. Y esto, por sobre todo, gracias a la humanidad con que trata a sus personajes: una familia bien White Trash que se une para llevar a la niña del grupo a un concurso de belleza en una camioneta Wolkswagen defectuosa y destartalada -símbolo total de esa basura blanca- a una ciudad a millas de distancia. Ya lo de Greg Kinnear como padre de familia, es de lo mejor de su carrera, un loser total e insoportable que encima se cree winner e idea un plan de nueve pasos para triunfar en la vida. Personaje al que por supuesto todo le sale mal, pero al que la película nunca condena ni lo usa de hazmerreír, sino que además de reflexionar sobre los ideales norteamericanos a partir de él, le da la oportunidad de que se redima, de que aprenda como ser humano y cambie positivamente (la escena del tipo arrodillándose para que a su hija la dejen participar a toda costa en el concurso, es brillante.). Algo que no se ve en mucho en el cine actual: verdadero amor por sus personajes. Y contando con esto, mucho no importa cuantas veces parezca que ya hemos visto la misma película. Otra vez, los norteamericanos haciendo lo que bien saben hacer. Calificación: 8

Las Torres Gemelas

Siento que a nadie le gusto nada esta nueva película de Oliver Stone. Aquí una mirada un poquitito favorable. ¡Sigo bancando a Oliver!

Las Torres Gemelas (World Tarde Center - EU - 2006 - Oliver Stone)

Las Torres Gemelas tiene un muy buen comienzo, las primeras escenas hacen seguimiento a un grupo de oficiales de la policía portuaria de Nueva York en la mañana de un día de rutina: la despedida del hogar en la penumbra de la madrugada, los comentarios sobre un partido de béisbol en el trayecto del viaje en tren, la división de tareas una vez arribada la jefatura. Luego y sin perder mucho tiempo la película nos adentra en el ojo de la tormenta de aquel 9-11 a partir de la sombra de uno los aviones ciñendo la ciudad. No hay exhibicionismos ni efectismos gratuitos, Stone prefiere presentarnos los hechos de una manera realista y siempre desde la perspectiva de este grupo de policías, quienes encaran una improvisada y desesperada operación de salvataje al World Trade Center. Los impactos de los aviones suceden fuera de campo y de todo el proceso de destrucción del lugar, solamente se puede apreciar lo que captan los ojos de los personajes, ya que como Stone bien sabe, es inútil volver a reconstruir las imágenes que vio el mundo entero en vivo y en directo y con toda espectacularidad, ponchadas por decenas de cámaras. Una vez que estos personajes llegan a las Torres, la visión no elude cadáveres ni heridos sangrantes, algo contrario a lo que paso con la cobertura de los medios en aquel fatídico día, los cuales mediante una organizadísima censura eliminaron las imágenes que pudieran herir la susceptibilidad del pueblo norteamericano. Mejor aún, tampoco hay lugar para la hazaña y la aventura heroica, enseguida la situación supera a este grupo de policías y los edificios se les vienen encima, en un derrumbe recreado desde sus puntos de vista y de una manera terrorífica, con un sonido capaz de poner los nervios de punta. Fin de una primera media hora impresionante.
Siguiente hora y media, la película se convierte en todo un canto al “coraje y la supervivencia” protagonizado por un lado por los dos policías encarnados por Nick Cage y Michael Pena resistiendo bajo los escombros y por otro lado por sus familias y los rescatistas negándose a darlos por muertos. La narración se desdobla y la historia queda sepultada en el sentimentalismo. Todo se torna en un melodrama con mucho olor a Oscar que de tan recargado, por momentos resulta difícil de llevar. No esta mal, pero el interés que se proponía desde un principio cae enormemente.

Es que después de todo, Las Torres Gemelas puede que demuestre que algo esta cambiando en Hollywood y en la conciencia norteamericana en los últimos tiempos. Ya no se trata de buscar culpables y justificar ataques militares. La película nunca plantea hipótesis sobre la identidad de los responsables en los atentados y a excepción de un seco “bastards” y la intención se salir a vengarse expresada por el personaje secundario del marine, la película esta desprovista de odio y discursos revanchistas. Oliver Stone es consciente, como muchos estadounidenses, de que poco se sabe sobre lo que hubo realmente por atrás de los atentados, de que tal vez sigan librando una guerra al terrorismo de Bin Laden y que este halla fallecido hace rato a causa de una fiebre tifoidea (como se rumoreo hace poco). Se puede acusar a su película de carecer de riesgo y de la polémica que suelen despertar sus filmes. Stone se juega por la corrección política porque para él no hay nada más contundente, de momento, que el valor y el esfuerzo de los bomberos, paramédicos, policías, oficinistas y todos los trabajadores que participaron en los sucesos de aquel día. Y esta película, con sus altas y sus bajas, no es mucho mas que eso: un sentido homenaje a toda esa gente. Calificación: 5

Cara de queso

El pasado Lunes 16, por lo menos el complejo Cinemark sucursal Palermo estuvo cerrado por que sus empleados lograron organizarse y realizar una huelga como queja ante las explotadoras condiciones en que las trabajan. Hechos de este tipo se repitieron también en otras sucursales de otras grandes cadenas (Village y Hoyts principalmente) durante toda la semana pasada, incluso hasta con empleados detenidos y demorados en sus lugares de trabajo. Enterarme de esto último me causo bastante tristeza, como también me causo bastante tristeza recorrer todo el diario Clarín del Martes y demás medios y no encontrar ni la mas mínima información al respecto. Así que por este humilde medio, sepan que esto ocurrió y conozcan otra buena razón para no darle de comer a estas empresas hijas de mil puta, que no solo destruyen nuestro cine, sino que también forrean a mas no poder a pobres pibes.

Como tenía que ser, vi la hermosa película que viene a continuación en un cine más chico y con menos neon, donde por lo menos sus empleados, entre otras cosas, no tienen prohibido recibir propinas.

Cara de Queso (Argentina – 2006 – Ariel Winograd)

Cara de Queso llama la atención ante todo por su dinamismo y su fluidez, algo bien atípico en el marco del cine nacional. Dura noventa minutos, no lo parece y da la sensación de que su director elude todo el tiempo y a pura gambeta (es decir: a puro movimiento de cámara, con muchos travellings, steadycams, dollies...) todas las características del mas mediocre cine argentino que provoca los peores prejuicios por parte del público: deficiencia técnica, falta de tempo narrativo, impericia actoral. Punto, este último, donde la película mas se esmera y se hace fuerte. El trabajo con los actores es notable y la elección del casting, ecléctica y acertada. El elenco incluye desde figuras históricas como Luppi o Juan Manuel Tenuta hasta rostros rutilantes y prometedores del “Nuevo Cine Argentino” como Nahuel Perez Bizcayart o Martín Piroyansky, pasando por televisivos como Felipe Barroso o bizarros de la talla de Silvia Perez (Para los que todavía no se enteraron: ¡También actua y canta Sergio Denis!) y todos conviven en perfecta sintonía. La película narra la iniciación de Ariel en un country judio durante la década de los 90`, década menemista recreada a todo lujo de detalles. El despertar sexual, el ocio con amigos, las relaciones familiares y todo esos temas comunes en películas sobre iniciación están presentes, pero lo que la hace distinta es su capacidad para mezclar autobiografía con entretenimiento, profundidad dramática con humor grotesco, lirismo con narración certera. Es que el eclecticismo de Winograd no solo se reduce a una elección del casting, sino también a una idea de que es posible un cine argentino personal-artístico y a la vez popular-comercial. En un par de momentos el protagonista compara los campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial con el country en el que transcurre la historia. Ambos lugares hicieron lo mismo, apartaron a los judios del resto del mundo y Winograd de alguna manera se rebela contra esa realidad, tal vez de la misma manera que su película se rebela frente a las categorizaciones y los claustros del cine nacional, que parecen (solo parecen) no permitir salida. En fin, de alguna manera, un cine de rebelión. Calificación: 8