El vengador fantasma, Bafici y Cho

BAFICI: Esta última edición me dejo con un gran desencanto hacia los festivales y el cine en general. Tanto que si el Lunes empezaba Cannes y me invitaban a ir con todo pago, rechazaba la oferta. ¿Por qué? Películas que no me causaron ni el más mínimo interés, copias exhibidas en DVD que parecían VHS comprados en Parque Centenario, una grilla que tenía información errónea, falsa y canchera en todas sus sinopsis. Por primera vez en mi historia me termine yendo de la sala -y me fui unas tres veces en todo el festival-, y tuve la sensación de que todo era careta, snob, ¡bah!... una gran mentira. Aparte, que no se llame más Festival, que le pongan “muestra”, “exhibición”, “certamen”... no lo se; por que algo que esta asociado a la burocracia (esto es por las largas colas que había que hacer para conseguir entradas), la corporativización (esto es por los Hoyts que no te dejan entrar ni cinco minutos empezada la función por que supuestamente si lo haces molestas a los demás, pero eso sí, los muy hijos de puta te venden baldes de pochoclos que no paran de hacer ruido) y el aburrimiento (y esto por los bodrios a los que asistí engañado) no tiene nada de festivo. Y eso de que el BAFICI esta buenísimo para arriesgarse, para conocer estéticas nuevas, para acceder a cinematografías diferentes, ¡sí, esta barbaro!, pero que se esmeren, que seleccionen bien, o por lo menos que no mientan. Además: ¡470 películas!, otra vez lo mismo, ¿y para que? ¿ para que después uno logre ver con esfuerzo (tiempo + dinero) unas veinte de las cuales realmente solo valian la pena una cuarta parte y después ni siquiera las pueda comentar con nadie, por que nadie las vio?. Y vamos loco, que si el cine uno no lo puede compartir, no lo puede debatir...¿de que sirve?

Cho: La película que más me gusto de todo el BAFICI provino de Corea del Sur y es A dirty Carnival, una de gangsters que es otra buena muestra de cómo en ese país pueden hacer un cine de genero, un cine popular, muy superior al que nos llega comunmente desde Estados Unidos todos los Jueves, ya que para dar un ejemplo, es tranquilamente mucho mejor que Los infiltrados, la que los norteamericanos proclaman como la mejor película sobre mafiosos hecha en los últimos tiempos. Y distinción aparte: ya llegará el momento de comentar The Host, otra de genero surcoreana que fácilmente es una de las mejores películas del año (y por que no hasta de la década), y tiene fecha de estreno para dentro de muy poquito. Ahora: ¿qué va a pasar después de que un estudiante surcoreano se halla mandado uno de los mejores negocios criminales de este milenio (aunque en proporción victima-sacrificio nadie va a superar por mucho tiempo a los talibanes y sus utensilios)? Hay algo de lo que podemos estar seguros, la xenofobia y la intolerancia en Estados Unidos va a seguir aumentando. No es muy difícil imaginar situaciones del tipo: hombre de ojos rasgados entra a supermercado y es seguido por hombres con walkie-talkies, o: estudiante chino es investigado solo por ser introvertido y escuchar Marilyn Manson. Pero quieren algo curioso, se puede leer por ahí un artículo que anda dando vueltas sobre un boludo que señala que en el video que Cho Seung-Hui mando a la NBC como testamento -minutos antes de acribillar a treinta personas- se hace referencia a Oldboy de Park Chan-wook, solo por que en un momento el mismo Cho agita un martillo. La ecuación es fácil: los asiáticos son peligrosos y su cine violento y nocivo para la sociedad. No se si vieron alguna imagen del video (arriba tienen una fotito), pero tiene mas en común con Taxi Driver –por supuesto, filme norteamericano- que con cualquier otra cosa. Y hagamos memoria: la idea de que un tipo un día se iba a levantar y sin razón aparente iba a cagar a corchazos a medio mundo ya estaba presente en Happiness de Todd Solondz, como también en El club de la pelea, otros dos filmes norteamericanos incluso hasta anteriores a la masacre de Columbine. Y a todo esto, por si no saben, hace poco en Corea se limito la cuota de pantalla para el cine local, osea, los norteamericanos lograron que su cine tuviera una mejor exhibición ante las producciones surcoreanas que los superan en taquilla y les cagan el negocio. En síntesis, si la bestial producción cinematográfica de Corea del Sur se vera perjudicada por todo esto -tanto como nuestra posibilidad de disfrutar sus películas- no lo se, pero esto huele mal. Y ya saben, viviremos en un país de mierda y que la inflación, Sobitsch y la puta que los pario... pero nosotros fabricamos Barredas, los norteamerianos fabrican Chos.

A continuación: una película pedorra, una película antibafici, una película que es una garcha comparada con algunas coreaneadas, pero también: algo que estaba necesitando.

El vengador fantasma (Ghost Rider – EU – 2007 – Mark Steven Johnson)

Una de superhéroes hecha por la misma máquina de chorizos que viene explotando cuanto superhéroe virgen queda por ahí. Formula, repetición, y la misma medida de acción, romance, humor, FX y mediocridad a la que estamos acostumbrados, pero hay algo para rescatar. En los primeros mas o menos cuarenta minutos el personaje de Nicholas Cage tiene una onda barbara, esa onda que muchas veces tienen esos tipos que no les importa nada de nada; tiene rock and roll digamos. Su personaje pacta con el diablo y se convierte en un ser tan indestructible como simpático (tanto como esos otros del pacto diabólico que son los Rolling Stones) y por un rato hace que la película sea verdaderamente divertida. Lástima que después el técnico pide cambio y entran los efectos digitales y sale Nick Cage (o por lo menos queda relegado) y todo se va a la mierda con esos villanos que parecen sacados de un video de Nü Metal. Un buen dato: Peter Fonda hace el papel del Metistofeles que convierte en superheroe motorizado a Cage, que no si se acuerdan, es uno de los actores de Easy Riders, lo que lo convierte en un padrino de los motoqueros cinematográficos. En fin, para pasar el rato mientras se espera otra vuelta de Sam Raimi y su querido héroe arácnido y peronista. Calificación: 5

Alatriste

La voragine del BAFICI nos tiene chupados, así y todo, una notita de una película que gusto pese a todas las expectativas. En la foto, el gran Viggo con su collar de San Lorenzo.

Alatriste (Francia / EU / España - 2006 - Agustín Diaz Yañez)

Para nuchos una decepción, para mi, una buena sorpresa. Lo cierto es que Alatriste no es lo que se esperaba, ¿y que se esperaba? (o por lo menos que esperaba yo) Una película en la que los españoles nos agitaran la billetera en la cara (¿vieron que ahora hasta le garpan una producción a Woody Allen?), es decir: una exhibición de magnitud industrial y de capacidad para emular el cine norteamericano (algo que se le puede señalar más a El laberinto del fauno, en todo caso). Pero no, en Alatriste no abundan las escenas de batallas multitudinarias, ni las reconstrucciones ostentosas, ni mucho menos los efectos digitales; sino que es una película que se toma muy en serio a sus personajes y su historia. Hay una imagen que me quedo impregnada en el cerebro, y es la del Capitan Diego Alatriste en el frente de batalla manteniendo siempre encendida una llamita, sea para poder prender su fusil como para poder detonar una bomba. Y la película cuenta de una manera bastante romántica e intimista eso mismo, los esfuerzos de un soldado o mercenario (que para el caso es lo mismo) para mantenerse encendido, aferrado a la vida, aunque para él esta no tenga mucho sentido. Alatriste es un personaje que conoce sus limitaciones, conciente de su habilidad para el combate como también de su incapacidad para el amor, que sabe que se arrastra hacia un destino funesto, en un mundo habitado por traidores e inescrupulosos. Y el gran mérito esta en la carnadura que le da uno de los mejores actores del momento: Viggo Mortensen. Si, ni un Sean Penn ni un Edward Norton, siempre interesados en personificar a algún tipo con síndrome de dawn o con aparecer llorando frente a la cámara. Viggo es un actor sutil, de trazo fino, capaz de encontrarle el tono justo a una escena con un mínimo movimiento de ojos hacia un costado o una tenue mueca de mentón. Un actor que realmente es capaz de hacer algo por la película (o por el equipo, para ponerlo en términos más cotidianos) que por su propia carrera. Y sobre todo, un actor creíble, que contagia de verdad los sentimientos de soledad, de pesadumbre y de tristeza que habitan en su Alatriste. Pero creo que la película también tiene otros méritos, como la cuidada reconstrucción de época, que no esta jugada hacia el diseño de escenografías imponentes, sino más hacia la inclusión de detalles en escena y la aparición de apellidos como Velazquez o Quevedo; como también la cadencia que encuentra el director para irradiar el sentimiento que emana del relato. Eso si, si quieren movimiento, si quieren grandes aventuras, véanse Apocalypto, por que acá: no las van a encontrar. Calificación: 7

Scoop

Woody Allen escribio alguna vez un libro titulado "Como acabar de una vez por todas con la cultura". Bien, yo opino simplemente que hay que acabar de una vez por todas con la devoción ciega hacia Woody Allen.

Scoop ( EU / Reino Unido - 2006 - Woody Allen)

Un Woody Allen totalmente intrascendental (como aquel de La maldición del escorpión de jade, por dar solo un ejemplo), es decir, uno que no suma (como el de Los secretos de Harry, por nombrar la más reciente que se me ocurre), ni resta (como el de Match Point o Melinda y Melinda). Scoop tiene lo ya visto en sus películas anteriores: una intriga policial de lo más vulgar, affairs intelectualoides (con mucho divague pero poco garche), chistes sobre la religión judia, personajes muertos que hacen apariciones; siempre con todas las características que nunca lo van a convertir en uno de mis directores preferidos: una puesta en escena teatral, personajes que son simple vehículos de su egocentrismo, humor que se queda en lo meramente verbal, etc. Por lo menos esta vez -y a diferencia de Match point en la que todo era solemne y pretencioso- el tono es más ligero y puedo admitir que se me escapo una media risita en algún momento. Pero el tipo sigue con su deslumbramiento por la aristocracia europea, la música clásica a cambio de su característico Jazz, y la paja insistente y sin wasca hacia Scarlett Johansson. Lo que habla de la ñoñez en que ha caído ultimamente, y de su sumisión al paladar del viejo continente y su alta cultura. Ahora ¿como puede ser que esta película que puede ser un capítulo más en una serie de telefilmes halla tenido pantalla grande y comedias como La idiocracia o Ricky Bobby que construyen universos únicos, son mucho más graciosas, y tienen mucho mas que decir sobre el mundo, hallan sufrido indiferencia y apenas hallan logrado un directo al DVD? ¿Será por que los preconceptos siguen ganando y todavía son muchos los que piensan que si una película la dirigio Woody Allen seguramente es buena y profunda, y que si en otra labura Will Ferrell o Ben Stiller es solo una pavada a la que no vale la pena tomarsele en serio? ¡Hay que despertarse loco! Calificación: 4

Ciudad en celo

Durante el último Festival de Mar del Plata el rumor que corría era que la película en cuestión había sido rechazada por la organización del evento para participar de la sección Competencia, pero que por ciertas presiones del “Instituto”, consiguió entrar pese a todo.

Ciudad en celo (Argentina – 2006 - Hernan Gaffet)

Para muestra solo una escena: hay un momento en que los tres amigos portagonistas van a arrojar a un lago las cenizas de un cuarto amigo, recientemente suicidado. Al soltar las cenizas, el viento las devuelve hacia ellos ensuciándolos todos (¡sí!, el mismo chiste de El gran Lebowski, aunque acá no termina la cosa) y luego unos patos se comen las cenizas que cayeron al agua, para que uno –y acá si- la remate diciendo algo así como: “se están comiendo a Sebas” (¡cuac!). Pero he aqui el problema, todo esto que estoy contando esta filmado con un solo plano general, y los patos ya se ven desde antes, desde mucho antes de que las cenizas rocen el agua, por lo tanto no hay sorpresa, y si no hay sorpresa -como diría un profesor de guión que tuve en la facultad- no hay chiste (Aunque en la sala un grupo de pendejas subnormales trasnochadas de Gran Hermano, estallaron en risas). Y se puede afirmar con total seguridad que con un poco mas de pericia la cosa hubiese funcionado mejor, osea, con dos o tres planos más que se hubiesen utilizado para que la entrada de los plumíferos tuviera efecto en la escena, mas gente se hubiese reído en la sala. Todo esto que señalo no hace más que demostrar algo que se repite en toda la película: la falta de timing narrativo y el desconocimiento de los códigos de la comedia (algo que también se puede ver en las taquilleras de Juan Taraturo, aunque claro: ahí trabaja el narigón Peretti, y acá unos flacos a los que se les nota todo el tiempo impostado y falso el tono de sitcom). En Ciudad en Celo cada vez que tiene que venir un chiste más grande, cada vez que tiene que subir la apuesta humorística, meten a una de las protagonistas cantando a cámara un tanguito durante cinco minutos (y filmados de maneras feas y muy poco creativas) o a algún chabón hundido en la melancolía de un bar. Y encima todo es esteriotipado y rancio, como esa idea de que las minas porteñas son como las minas de las letras de los tangos (loco, los tiempos cambiaron, las minas cambiaron, y sino lean a Michel Houellebecq que tira unas cuantas postas). Tango y tango hasta por el orto, porque el INCAA paga y tiene que haber temas que reflejen nuestra puta identidad nacional (y no me malentiendan, gusto del tango y hasta voy a las milongas del Abasto los Miércoles, ¡pero déjense de joder!). De verdad me encanta que haya cine nacional de genero, que haya comedias románticas que se la banquen, pero hay que laburar más, o aunque sea derivar las principales tareas a otros que sepan, en vez de seguir con esa obsesión del “escrita y dirigida por...”. En fin, la intención es buena y hasta hay algunos momentos simpáticos, pero... Calificación: 4

Una mirada en la oscuridad

Como ocurrió hace poco con Tape, el costado mas experimental de Richard Linklater parece tener destino obligado al directo en DVD. Aquí, una mirada a Una mirada en la oscuridad, su nueva película, en la que se ocupa de adaptar nada menos que a uno de mis escritores preferidos: ¡Phillip K. Dick!

Una mirada en la oscuridad (A scanner darkly - EU - 2006 - Richard Linklater)

Phillip K. Dick es junto con Isaac Asimov uno de los escritores de ciencia ficción mas popular del mundo, y se ha convertido en gran objeto de culto gracias a su desbordante imaginación y la vigencia de algunos de los principales temas que propone su obra, como la percepción de la realidad, la manipulación mediática y las conspiraciones gubernamentales. Pero también, hay que decirlo, por su espíritu contracultural y su rockera inclinación hacia los excesos. Desde Blade Runner en 1982, casi una decena de sus cuentos y novelas han sido llevados a la pantalla, destacándose películas como El vengador del futuro y Minority Report: Sentencia Previa, y sus influencias se pueden rastrear en títulos de los más variados como Terminator, Abre los ojos o la Underground de Emir Kusturica (su novela La penúltima verdad cuenta la historia de un pueblo entero al que lo hacen vivir en sótanos convenciéndolo de que la superficie es inhabitable por consecuencias de una guerra.). Pero a pesar de ser un escritor muy adaptado, es Richard Linklater el primero que asume el riesgo de llevar al cine una de las obras de su etapa final, una etapa marcada por la autobiografía, el abuso de las drogas y una desesperada búsqueda religiosa.

Una mirada en la oscuridad nos situa en un futuro cercano -o tal vez en un presente alterno- en el cual un alto porcentaje de la gente es contratada para investigar a todos los individuos de la sociedad relacionados con una devastadora droga llamada Sustancia D. En Dick este contexto funcionaba (como él mismo comenta en una entrevista que contiene un documental de los extras del DVD.) como metáfora de los temibles aparatos de control del gobierno de Nixon, y en Linklater se extiende a una lectura directa de la Norteamérica de George Bush y su asfixiante estado de paranoia. La adaptación de la novela le sirve al director para mantener las constantes de su trabajo previo: la rebeldía y la disconformidad frente a una vida abúlica, rutinaria y centrada en el consumo, capaz de arruinar los sueños de cualquiera. Algo que se puede ver en Escuela de Rock, Los Osos de la Mala Suerte y la aún inédita Fast Food Nation (que por cierto: ya se puede conseguir en DVD Zona 1), un drama coral y de fronteras con México, que bien se puede presentar como el antídoto perfecto contra la Babel de Iñarritu. En una de las lineas que Linklater agrega al guión, el protagonista Bob Arctor (Keanu Reeves) se golpea la cabeza con la puerta de una alacena, y lo dice todo: “Me dí cuenta que no odiaba la puerta del armario. Odiaba mi vida, mi casa, mi familia, mi jardín, mi cortacéspedes. Nada cambiaría jamás. No podría esperarse nada nuevo. Tenía que cambiar, y así fue. Ahora en el oscuro mundo en que habito, cosas feas, sorprendentes, y a veces asombrosas, me apabullan constantemente. Y no puedo contar con nada.”

El cine de Linklater es un cine de evasión, de escapismo, y por eso se vale nuevamente en la técnica de animación del rotoscopeado (basada en dibujar sobre tomas realizadas en video con actores y decorados reales. La misma utilizada en Despertando a la Vida, aunque esta vez mejor desarrollada.) para lograr la atmósfera alucinógena, esquizofrénica y de realidades fluctuantes que necesita el relato. Y demuestra una vez más que tanto la animación como la ciencia ficción no son géneros menores solo destinados a un público infantil o nerd, sino que también pueden ser el medio ideal para logar un cine personal, profundo, complejo, y capaz de arriesgarse con hipótesis tremendas, como que tal vez la gente encargada de perseguir y curar a los adictos, muchas veces sea la misma gente que les produce y les vende las drogas. Calificación: 8

300

Cine facho, cuadrado y barrabrava. Ok, algunas de estas características también se pueden ver en Crank, a la que acá abajo le di una valoración positiva; pero no tiene ni la originalidad, ni la gracia, ni muchísimo menos el alma de la del pelado. Y por favor, no me la quieran comparar con Apocalypto.

300 (EU - 2006 - Zack Snyder)

En cualquier banda que se junte en la esquina de cualquier barrio (por ejemplo el mio: La Paternal) siempre hay una charla recurrente: aquella en la que se cuentan anécdotas de cómo uno solo apuró a varios y todos se le terminaron comiendo los mocos, o de cómo dos se la bancaron contra diez y - aunque terminaron con la cara rota- le pegaron a todos. En definitiva: aquella eterna charla para saber quién la tiene más larga. 300 es el tipo de películas que bien puede salir comentada en una charla de este tipo. La clase de cine del que puede estar orgulloso un barrabrava o cualquiera al que le guste pelearse seguido. Por que es en casi toda su extensión y de manera monótona y unilateral como ese desfiladero en el que perecen miles de persas, un canto al espíritu guerrero, a la habilidad para el combate, a la capacidad de unos pocos para enfrentarse contra muchos.

Seguramente hay algo irresponsable en la segunda película de Zack Snyder (irresponsable, inconsciente, por lo menos eso es lo que se quiere creer de un director que supo dar con la nueva versión de El amanecer de los muertos una de las mejores remakes de la historia del cine), y es la tremenda apología al poderío militar que se hace. Un discurso que fácilmente puede ser usado como propaganda por el gobierno de Estados Unidos y su cruzada campaña bélica. Por que Leónidas y sus espartanos se esfuerzan en demostrar que con valor y sobre todo con capacidad militar, unos pocos puedes destruir a cualquier enemigo asiático, sean los persas o sea quien sea (Irak, Iran, o los gigantes que se vienen: China, Corea, India). Así lo demostró la historia y lo seguirá demostrando, sino presten atención a las desproporcionadas cifras que arrojo hace poco el saldo de cuatro años de invasión a Irak, o a las jornadas que enfrentaron ferozmente a norteamericanos y somalíes a principios de la década pasada; representadas por Ridley Scott en La caída del halcón negro (película con la que 300 tiene mucho en común, principalmente la fascinación formal por las masacres en el campo de batalla). Claro que la palabra imperio en este caso esta puesta en el otro bando, y los buenitos son los espartanos y sus amigos griegos, ambos, tan belicosos y expansivos como cualquiera. Pero 300 se esconde tras el velo del deslumbramiento estético. Y en este sentido hay que reconocer que la película tiene su mérito, con una fotografía que genera una atmósfera única y un montaje que con aceleraciones y desaceleraciones permite una lucidísima percepción de la acción durante el combate. Pero la puesta en escena parece en casi todo momento basada en los greatest hits del cine épico. Llena de planos calcados de éxitos que van desde Los diez mandamientos (como en el que Leónidas y su tropa ven desde un peñasco a la flota persa sacudirse sobre el mar) hasta la Héroe de Zhang Yimou (como el de la lluvia de flechas sobre el final), por más que sus realizadores se esfuercen en dejar claro que se inspiraron en el comic de Frank Miller, antes que en cualquier otra cosa. Y también hay que decir que pasada la embriaguez que produce visualmente, queda lo que esta debajo de la superficie que -como pasaba con Sin City, la otra reciente adaptación de una obra de Miller- es poco satisfactorio.

El Leónidas de la película es el mas valiente, el más habilidoso, el más apuesto, pero es un vigilante, al que su raza casi lo desecha al nacer como un nazi podía llegar a desacerse de un judio, y capaz de discriminar al personaje de Efialtes solo por deforme. Los persas, en cambio, tiranos y todo, integran al deforme y al diferente, son mucho más interesantes y vistosos, y hasta tienen orgías en las que todo vale (el hipnótico y andrógino Jerjes, lejos, el mejor personaje). Por eso, Leónidas y sus trescientos espartanos (los libros de historia le suman cuatro mil griegos) serán los mas capos del mundo y todo lo que quieran, pero: ¡aguante los persas! Calificación: 4

Crank, veneno en la sangre

Algunas razones por las cuales el festival de Mar del Plata es mejor que el BAFICI:

1) Conjuga playa, cine y fiestas todos los días. 2) Al estar lejos uno se olvida del trabajo, las congestiones de tránsito, y mas: se prescinde del puto Hoyts y todo cine corporativizado. 3) La gente que se mueve hasta allí es gente a la que le cabe en serio. Sí, también hay muchas viejas a las que les coinciden sus días en el Pami hotel y no entienden nada cuando se meten a ver una de Miike. Pero les seguro, esas viejas tienen más cine en las venas que los conchudísimos snobs que agotan las entradas del BAFICI y después no van al cine ni diez veces en el resto del año. 4) La programación siempre es mejor (Aunque el BAFICI este año promete esmerarse). Mis highlights: Black Book (Verhoven), Big Bang Love Juvenile (Miike), Princess (Morgenthaler), La crisis causo dos nuevas muertes (Escobar, Finvarb), Regresados (Bernardt, Nardini), Wristcutters: A love story (Dukic) y Exiled (Johnny To).

Devuelta en la ciudad, y como me gusta comentar cine al que pueden acceder todos, una película que es cocaína en celuloide...

Crank, Veneno en la sangre (Crank – EU / Reino Unido – 2006 – Neveldine/Taylor)

Algunos a los que le recomendé esta película les resulto una garcha, un sinsentido total; a otros les encanto (y en este grupo me incluyo). Es entretenimiento, no mucho más, aunque me gustaría resaltar algunos puntos. A continuación, algunas de las razones por las cuales vale la pena ver Crank:

1) Solía tener un profesor en la facultad, que a pesar de su academicismo, resaltaba la importancia de la película Máxima velocidad como paradigma del cine desenfrenado, vertiginoso y onanista de los 90´. Crank parte de una idea similar a la de esta, pero ahora el que no puede bajar nunca la velocidad no es un micro, sino un chabón, y representa en todo sentido el tipo de espectadores en que nos estamos convirtiendo en los últimos años: sexo, drogas, violencia, lo queremos todo y al palo. Nos estamos acelerando, si antes era el zapping por cien canales de cable, ahora tenemos a youtube que nos permite ver lo que sea con solo nombrarlo. Y estas son las concecuencias.

2) Tiene una incorrección zaaaarpada. Sí tipos como Jackie Chan siempre se cuidaron durante años de no beber, no fumar y ni siquiera tener sexo en pantalla para no darle un mal ejemplo a los niños, el Chev Chelios encarnado por Jasón Statham es el anticristo de los héroes de acción. A los primeros diez minutos de la película ¡toma merca del piso de un baño!, después ¡revolea enfermos con muletas para que no lo atrapen los ratis!, ¡se coge a su novia enfrente de una multitud y encima se calienta con unas colegialas!, ¡un bardo terrible! La liberación de todo ese pathos reprimido en el interior de los héroes de acción del cine.

3) Si bien el cine siempre ha tenido muchos problemas para adaptar videojuegos, por el contrario, hay algunas películas que consiguen buenos resultados adaptándose ellas a las formas de los videojuegos (un buen ejemplo es Corre Lola Corre). En Crank, Chev Chelios tiene que correr para que no se acabe el tiempo, juntar objetos para no quedarse sin energía y más: la película deja hasta clarísima su inspiración en los fichines desde las secuencias de títulos de apertura y cierre.

4) Tiene una muy linda historia de amor en el medio, rara, bastante rara, pero en el final (y la película termina como tiene que terminar) toma forma y a uno le dan ganas de que Chelios se quede con su chica. Sí, amor loco, entre tanto huevo y descontrol. ¡Que ganas de despertarme un día y ser como el pelado! Calificación: 7

Rocky Balboa

Viaje de ida al Festival de Mar del Palta. Los de El Rápido Argentino regalan alfajorcitos Balcarce, sandwiches de miga envasados, y por si fuera poco: ponen Rocky en la pantalla. ¡Cine peronista, viejo y peludo!

Rocky Balboa (EU - 2006 - Sylvester Stallone)

En cada tramo de la película en que el personaje de Rocky debe enfrentar un obstaculo- como por ejemplo cuando un jurado de carcamanes no le quiere otorgar licencia para seguir boxeando o cuando su hijo yuppie le echa en cara vivir siempre a su sombra- lo que hace es hablar con su filosofia de la calle y el ring, con su prosa simplista y noble, aceptando sus limitaciones y desgarrandose frente a sus intelocutores con el corazón en la mano. Y la película de Stallone es justamente eso, un cine que sabe bien que es y que no, que apuesta a las emociones sencillas, sincero, emotivo, un cross a nuestros sentimientos más primarios. Para mi, que me crie viendo estas películas (todas en VHS y con amigos de la escuela festejando cada piña que Rocco le metía al negro Apollo o al ruso Ivan Drago.) me encanta ver que tanto Rocky Balboa como Sylvester Stallone (Acaso la misma persona) recuperen su dignidad, tanto uno como boxeador y el otro como heroe de acción. Por que mientras la otra gran estrella de la acción mainstream de las últimas décadas que es Arnie "gobernador de california" Schwarzenegger goza de jubilación de privilegio con su carrera en la política, Stallone vuelve para demostrar que lo suyo es el cine. Condenado a la indiferencia que generaron sus ultimos trabajos (Muchos ni siquiera estrenados en el cine, como Shade.) vuelve para demostrar su amor por su personaje y sus películas. Y si el boxeo es uno de los deportes más cinematograficos por que es el que siempre permite más anologías con la vida, esta película amalgama la épica deportiva con la historia de una persona que regresa para volver a ganarse el respeto y la dignidad, para demostrar que todavía se puede aunque los años castiguen, sea uno boxeador, cineasta o lo que fuere. Creanme muchachos, hasta casi me pongo a llorar. Rocky, te quiero loco. Calificación: 8

El culto siniestro

Ojo que si se ven esta película seguro que despues no me la quieren votar a la gorda Carrio.

El culto siniestro (The wicker man - Alemania / EU - 2006 - Neil LaBute)

Una nueva y fallida remake de otra película de terror de las setenta: esta vez el turno le toca a El hombre de mimbre, una de culto inglesa dirigida por Robin Hardy en el 73´. La versión de LaBute cuenta nuevamente la historia de un policía que acude a una isla habitada por una hermética y extraña comunidad consagrada a exóticos ritos páganos con el objetivo de investigar la desaparición de una niña; pero... agregando algunos cambios nada satisfactorios. Esta vez la sociedad isleña es gobernada por mujeres de macabros fines, mientras los hombres del lugar tienen un papel sumiso y secundario, lo que convierte a la película en una total pesadilla misógina. ¿Qué pasaría si el mundo estaría gobernado por el sexo femenino? El mensaje es claro: algo malo, algo muy muy malo. Lo que es de extrañar, teniendo en cuenta que Neil LaBute alguna vez realizo In Company of men cuando era indie. Pero más allá de su carácter reaccionario, la película falla por su imposibilidad de reproducir la atmósfera terrorífica y perturbadora de la original y por las dificultades que tiene para generar aunque sea un mínimo sustito. Por otro lado, Nick Cage agrega a su curriculum otro personaje psicológicamente atormentado y mogoliquísimo en gestos, que por momentos, hace dudarle a uno si se esta viendo una de terror, o una comedia. Calificación: 2

Más extraño que la ficción

Hoy comienza el Festival de Cine de Mar del Plata, así que a continuación algunas recomendadas de las que se estarán exhibiendo en La Feliz en estos próximos días.

Exiled: Johnny To la descose con este western urbano y espectral, y nos afirma que cada día, filma mejor. Taxidermia: Un relato generacional dividido en tres historias capaces de llevar al espectador a las sensaciones fisicas más extremas (Por las dudas, vayan con bolsita para vomitos). Visualmente impresionante y con uno de los finales mas impactantes que recuerde. Quien mato a la llamita blanca?: Roadmovie de estilo videasta sobre la Bolivia del Evo Morales. Una recorrida desde todos los aspectos por este país tan cercano como interesante. Si bien nos es de los mejor, les aseguro que se van a divertir (Incluye Cholita cagando en la calle). Bab´aziz: Una rareza, película africana sobre un abuelo y una niña camino a la meca. Con personajes en busqueda espiritual y mucho desierto, tanto, que uno termina de verla y cree que tiene arena en las zapatillas. Election 2: Más Johnny To. Y como pocas veces suele suceder, esta secuela es mejor que la primera. Devuelta el tema de fondo es la parte oscura de toda democracia y los mécanismos para acceder al poder. Y como en la anterior, no se dispara ni un solo tiro, y lo mejor: muere mucha gente.

Bueno, ahora si, pasemos a la película del día de la fecha.

Más extraño que la ficción (Stranger tha fiction - EU - 2006 - Marc Forster)

A menudo la voz en off es un recurso muy mal visto, muchas veces asociado a la incapacidad de un director o de un guionista para narrar mediante la imagen, como también a la necesidad de sobre-explicar tanto las acciones de los personajes, como sus universos internos. Más extraño que la ficción, como mucho del cine actual, comienza con voz en off, una voz que cuenta como es la vida de su protagonista, quién aparece en pantalla desde el primer minuto. En este caso, un oficinista metódico, rutinario y extremadamente racional llamado Harold Crick (Will Ferrell), en definitiva, un tipo con cero onda. Pero acá la vuelta de tuerca y el disparador de la trama, este Harold Crick repentinamente y sin importar el por que, descubre, o mejor dicho, comienza a escuchar esa voz en off omnisciente y ajena a su universo que se encarga de narrar su propia vida, y lo más alarmante: esta voz anuncia que le espera una muerte inminente. En lo primero que uno piensa al ver Mas extraño que la ficción, es que esta frente a una obra de la imaginación de Charlie Kaufman, y de hecho uno se sorprende cuando no lo encuentra en los títulos finales; sobre todo por los juegos narrativos que propone el guión, sus situaciones delirantes, y todo el coqueteo literario. Pero no, para sorpresa el autor es un tal Zach Helm, quién ante todo sufre la falta de un director como Spike Jonze o Michel Gondry (Tal vez de la misma manera que Gondry en su última película, The science of sleep, sufre la ausencia de un guionista de la talla de Kaufman). Por que si bien es cierto que Marc Forster no molesta del todo, nunca parece decidirse por que tono darle al relato, o con que géneros tratar, y mucho menos cuenta con la imaginería visual de los otros dos, perfecta para articularse con este tipo de historias. La propuesta de Helm es más que interesante, su guión propone cierta reflexión sobre el cinismo y la crueldad que sufren los personajes en el cine contemporáneo, victimas de las peores situaciones, y las muertes más sádicas y estúpidas. Partiendo de la misma premisa de la obra más celebre de Luigi Pirandello, su Harold Crick va en busca de su autor, de esa misma voz en off , para rebelarse contra su destino; tal vez de la manera que nunca lo puede hacer aquel Sam Neill de En la boca del miedo de John Carpenter, otro personaje atrapado en la ficción de otra persona. Y si lo puede hacer, es por que la película innova en algo: tanto el personaje como su autor viven en un mismo plano, o sea, en el mismísimo Estados Unidos donde todo puede ocurrir. Por eso Harold Crick encuentra y enfrenta a su autor, una desequilibrada escritora –encarnada con precisión por Emma Thompson- especializada en tragedias y famosa por las muertes que esboza para sus criaturas. El problema esta en que toda esta novedad, a falta de una construcción más cuidada termina por atentar contra el verosímil de la película. ¿Cómo es que Crick puede tener una existencia independiente a la que piensa su escritora? ¿O por qué es que no trata de detenerla a la fuerza antes de que lo mate desde su teclado? Estas son solo algunas de las preguntas para las cuales algunos encontraran respuestas y a otros no les dejaran de hacer ruido. Pero a pesar de esto, lo que mas importa en Mas extraño que la ficción, es que materializa aquella cautivante posibilidad pensada alguna vez por Lewis Carroll, de que en la misma manera que hay personajes que son producto de nuestra imaginación, nosotros también podemos ser personajes producto de la imaginación de otras personas. Calificación: 6

Diamante de sangre

¿Que mierda le ven a esta película?

Diamante de sangre (Blood Diamond - EU - 2006 - Edward Zwick)

Si uno revisa la filmografía de Edward Zwick (Que incluye títulos como Leyendas de pasión, Contra el enemigo, Valor bajo fuego y la reciente El último samurai.) pronto comprueba que se trata de un director torpe y tosco. Características que se pueden ver en la manera en que en Diamante de Sangre presenta sus personajes, filma las escenas de acción, o en que planea -o mejor digamos, nunca planea- la edición desde el rodaje. Siempre da la sensación que tiene material para hacer una mejor película, pero apenas si las termina con un poco de oficio. Algo así como un albañil cinematográfico, digamos. Por que, para dar un ejemplo, es tan bruto el modo en que pone en escena los tiroteos y las másacres en Sierra Leona, que los negros armados nunca parecen seres humanos, y los negros victimas caen como si nada, o peor: como si fuesen parte de un costoso decorado. Encima la película pretende darsela de humanitaria. ¡Humanitaria la pelotas! Esto es Hollywood haciendo un show de eventos que fueron horribles. Y vamos, que Di Caprio ya se sabe que es buen actor hace rato, que su personaje de tipo duro le sale mejor (por que ahí contaba con un director como la gente) en Los Infiltrados, y que con Jennifer Connelly hace la pareja mas linda del mundo, pero ni siquiera es capaz de rozarle un pezón. ¡Que injusticia para el espectador! Calificación: 3

Ricky Bobby: Loco por la velocidad

Hay una nueva de Will Ferrell editada directo al DVD. Miren la fotito: ¡encima labura con Sacha Baron Cohen!

Ricky Bobby: Loco por la velocidad (Talladega Nights: The ballad of Ricky Bobby - EU - 2006 - Adam McKay)

Con Ricky Bobby Ferrell vuelve a la autoría del guión, y lo hace nuevamente junto con el director Adam McKay. Ambos ya habían trabajado juntos en El reportero, otra que se caracteriza por la explotación de un sub-mundo determinado. Y si en El reportero le exprimían el jugo a las posibilidades que podía ofrecer el universo de los periodistas televisivos, en Ricky Bobby lo hacen con el de los corredores de formula Nascar. Un mundillo adicto a la velocidad, las tetas, y la cultura chatarra. El personaje de Ricky es dado a luz a 150 km por hora (Sí, a la madre se lo sacan del vientre clavando los frenos a esa velocidad.) y cuando crece, azarosamente se ve involucrado como corredor y pronto se transforma en el mas grande dentro de su categoría, hasta que -y acá empieza el conflicto- un piloto francés de formula 1 ¡que para colmo es gay! le quita el puesto. Si bien es cierto que a Ricky Bobby le sobran algunos minutos y que su historia contagia todo el tiempo una sensación de deja-vu (Es imposible dejar de pensar en la reciente Cars, por ejemplo), la película es entretenimiento asegurado, mucha velocidad, bocha de chistes buenos; pero además tiene lo mejor de muchas de la comedias del gran Will y de buena parte de la comedia norteamericana contemporanea. Primero, grandes personajes secundarios. John C. Reilly la rompe a pesar de su inexperiencia en comedias y Sacha Baron Cohen (Borat), se saca chispas en el duelo face-to-face con Ferrell. Todos parecen pasarla bien, y mas importante aún: saben trabajar en equipo. Segundo, espíritu: la película cuestiona y se ríe de la intolerancia, la homofobia (y xenofobia) y toda esa odiosa cultura de ganadores a cualquier precio que habita principalmente en la derecha norteamericana y que es encarnada en el personaje de Ferrell, un texano brutísimo pero de buen corazón. Ricky Bobby es un triunfo de la diversidad, de la aceptación, ya sea de un padre borracho y forajido en la onda Dean Moriarty de En el camino, como de un piloto gay que lea a Camus mientras corre a 200 km por hora. Y tercero, por el enorme carisma de su protagonista, este lungo de 1,92m de altura, de rostro redondeado y ojos diminutos que parece tener siempre la pose o el gesto ideal para cualquier chiste. El humor de Ferrell es inocente pero nunca ingenuo, lo suficientemente apto para hacer reír a todos, sin nunca molestar a nadie. Tan físico y banal, como muchas veces inteligente. El propio de la clase de cómico querible y entrañable que uno invitaría a su fiesta de cumpleaños. Calificación: 7

Los ojos del mal

Con otros generos no me pasa, evito las películas que ya se que son descartables, miro para otro costado cuando me apuntan desde las carteleras o las bateas, pero el terror... el terror me supera. Es un genero por el que tengo tanto cariño, que siempre termino viendo porongas como esta...

Los ojos del mal (See no evil - EU - 2006 - Gregory Dark)

No hay duda. La injusticia y la desigueldad económica del mundo también se pueden medir por quienes pueden hacer películas y quienes no. Que un yanqui hijo de mil puta pueda filmar una basofia como esta y en otros lados tipos con buenas ideas se mueran por filmar y no lo puedan hacer, lo confirma. La nada, pero la nada absoluta, es inentendible como Los ojos del mal se estrena en pantalla grande. Un bochornoso intento de revivir el splatter del los 80´, donde ni siquiera hay una muerte buena o una mina que muestre las tetas. El guión da verguenza ajena, el director se merece una muerte tan lenta y sádica como las del El juego del miedo, y el serial killer protagonista (¡Por Dios! ¡Otra vez una psicología perturbada por la crianza de una madre fanática del cristianismo!) tiene tan poca onda, que compararlo con Jason y Freddy es como comparar Coldplay con los Rolling Stones. Calificación: 1

Noches mágicas de radio

Entrando a www.imdb.com me entere de que hoy Robert Altman cumpliría 81 años, por lo tanto, que mejor que dedicarse a la última película de este desaparecido señor (¿se acuerdan de que alguna vez filmó Popeye con el infeliz de Robin Williams?).

Noches mágicas de radio (A praire home companion - EU - 2006 - Robert Altman)

Hay directores que parecen saber con bastante anticipación la fecha de su muerte -sino miren Desde ahora y para siempre de John Huston, y hasta temo señalar que algo de eso se respira en Cartas desde Iwo Jima, aunque por favor Clint: ¡No te mueras nunca!- por eso sus últimas películas son una larga despedida del mundo. En Noches mágicas de radio todo es nostalgico, muy muuuy nostalgico, con personajes que parecen que van a dar su último suspiro en cualquier momento (de hecho un viejito se nos muere en el medio) y hasta un angel muy wimwenderseriano. Es que para un Altman enfermo de cancer no hay dificultades en filmar en 35mm, ni mucho menos conseguir amiguitos estrellas para mandarse una gran canción de despedida, ¿y como la hace? celebrando un último show del popular programa de radio del desconocido por estos pagos Garrison Keillor. Dos cosas: primero que la nostalgía radiofonica tenía mejor sabor en Días de Radio de Woody Allen, y segundo, que mi recuerdo de Dolina transmitiendo en vivo su programa desde la confiteria La Ideal es más cinematografico que esta película. No, Noches de mágicas de radio no es mala, tampoco ofrece mucho; pero mejor recordar a Altman por películas como Nashville, Ciudad de Angeles o Las reglas del juego, mas que por este funeral en vida. Calificación: 5

Apocalypto

¡Aguante Mel Gibson carajo! Ok, el tipo la bardeo con sus declaraciones antisemitas e hizo La pasión de Cristo que es una santísima garcha, pero sepan separar la obra del artista y mirar lo que tienen frente a sus ojos ahora. Esto va por que hasta leí por ahí que un boludo decía que el tipo con sus bardeadas de borracho hizo marketing. ¡Mentira! Justo por esto y los comentarios negativos y mecánicos realizados por un montón de críticos forros, la película la fue a ver mucha menos gente. Y sí, también se mando alguna vez en películas como Lo que ellas quieren y es un tiburón de la industria y todo lo que quieran, pero Apocalypto es cine de autor mal les pese y tiene una intensidad, una pasión, un realismo (y también una sangre) que la convierten en algo muy diferente a lo que Hollywood nos acostumbra a dar. Un verdadero machetazo en la cabeza.

Apocalypto (EU – 2006 – Mel Gibson)

Hace alrededor de un mes estuvimos con mi novia Paulita en el inhóspito pueblo salteño de Iruya (Pueblo en el que casualmente se centra el reciente y muy buen documental de Ulises de la Orden: Rio Arriba), desde allí, hicimos una excursión a otro pueblo más inhóspito aún llamado San Isidro: mas de tres horas a pie, caminos muy pedregosos y una infinidad de arroyos que cruzar. Una vez llegado a este otro San Isidro, nos dimos cuenta que carecía de todo atractivo paisajístico, arquitectónico, o de cualquier tipo, es más, ni siquiera contaba con energía eléctrica. Lo que había importado no era el destino, sino como tantas otras veces: el viaje. Mojarse los pies, enfrentar la corriente del agua, resistir el camino, en fin, lo que había importado era la aventura, por mas mínima que esta fuese. Cito esta anécdota por que durante la proyección de Apocalypto en más de una vez me sentí, me recordé, caminando hacia San Isidro. La película de Mel Gibson es la aventura por la aventura, el enfrentamiento contra una naturaleza desconocida, un viaje subyugante hacia otro lugar.

Apocalypto comienza con una cacería de un tapir (bicho algo parecido al jabalí), un acto totalmente trivial y cotidiano para la banda de los Mayas protagonistas de la película, pero que ya desde entrada por la manera apasionada y espectacular con que esta filmado, es pura aventura y puro placer cinemático. Y cada escenita que le sigue tiene el mismo efecto, desde al ataque de un jaguar a un indígena, pasando por un duelo entre dos personas, hasta la locura de los sacrificios humanos en la cima de una pirámide con una decena de cabezas rodando por las escalinatas (¡zarpada!). El loco de Mel se moja las botas, se hunde en el fango y hasta ¡mete una ¡subjetiva de cabeza decapitada! Mientras todos votan por la Coppola filmando castillos franceses con la plata de papito, Mel como Michael Mann en Ciudad del Este, escapa la seguridad del set para enfrentarnos a una realidad mostrada de una manera a la que no estamos acostumbrados a ver en el cine. Ya desde el plus que aporta el contexto de la América oculta y desconocida de la precolonización, todo es extraño, todo es nuevo, todo es un espectáculo. Apocalypto me hizo acordar a lo que sentí cuando de chico leí a Emilio Salgari o Cobra Verde, y eso es, el placer puro (despojado de toda ideología) y primario por la aventura, nada más y nada menos. Calificación: 10

Borat

Ja, Ja, Ja...

Borat (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan – EU – 2006 - Larry Charles)

Humor zarpado e incorrecto. Ma´que incorrecto, incorrectísimo, tanto como el que se puede llegar a encontrar en la Revista Barcelona por estos pagos, y por lo tanto, lo bastante saludable para los tiempos que corren. Para dar una idea: Borat (un reportero de Kasakhstan –o como garcha se escriba- que viaja a EU para aprender sobre la cultura de este país, el “mejor país del mundo” según dice) llega hasta en un momento a advertirle a su compañero y productor que deben evitar viajar en avión por las dudas de que “los judios se atrevan a repetir lo del 9/11”. Y acá vale hacer una aclaración, que la película haga chistes sobre judíos no significa que sea antisemita, como pude leer por ahí; de la misma manera que sí bien hace chistes sobre negros u homosexuales tampoco significa que sea racista y homofóbica. De hecho, Borat (Sacha Baron Cohen) ironiza hacia el final de la película en una genial y mínima escena sobre la estupidez de todo fanatismo religioso o contra religioso, como también hasta se besuquea y se deja tocar la pija por un gay en plena calle. Borat se ríe de toda la intolerancia, de todo el racismo, de toda las diferencias que se pueden encontrar entre los distintos grupos de EU y por momentos se parece a la versión en joda de un documental de Michael Moore. Pero también, se le pueden encontrar filiaciones con el humor de Santiago Segura y Torrente, ya que busca siempre transgredir todo limite, zarparse al carajo. Sacha Barón Cohen entiende bien eso de que en la comedia todo vale para hacer reír y lo hace todo, y hace reír mal, y ojo, que si bien su humor a veces es físico y algo tonto, en otras es ácido y bastante inteligente. Me muero por contar algún chiste de la película pero no lo voy a hacer para no cagarles el efecto a los que no la vieron. Mejor, hagan como hicimos el Sábado con mis amigos Matias y Leandro, cómprense un ferné, y mándensela. Un nuevo cómico ha nacido para la pantalla grande y con la escasez que hay es para festejarlo. Sacha Baron Cohen, los que van a reír te saludan. Calificación: 7.

El juego del miedo III

Día de semana, cuatro de la tarde, nada que hacer.

El juego del miedo 3 (Saw III - EU - 2006 - Darren Lynn Bousman)

La película es pésima, no tengan dudas: pésimo guión, pésimas actuaciones, pésima dirección; y si ya vieron la anterior El juego del miedo 2 (que si leen esto supongo la habrán visto) no hace falta que les explique mucho el por que. Ahora lo que me interesa es lo siguiente, todas las criticas leídas sobre esta película la confunden con cine de terror y la atacan desde este genero. Pero a decir verdad, dudo que los responsables de esta saga tengan la intención de hacer terror, sino que más bien se dieron cuenta que hay otra cosa por explotar. Tortura física, mutilación, visceras: el mainstream americano se ha convertido en el lugar donde el cuerpo humano agredido, hecho papilla, se puede hacer visible y ser un negocio muy rentable. ¿Por qué? Algo cambio en los últimos años (Confírmenlo con otras películas recientes y de fuerte gore-cidad como Hostel o El despertar del diablo), y sobre todo a partir de los atentados del 11-S , cuyas imágenes registradas negaron todo el tiempo la sangre y los cuerpos heridos. Así que este tipo de cine se ha convertido en la catarsis perfecta de la carne, la catarsis del espectador que quiere ver y no lo dejan en los noticieros. Si con el ataque a Las Torres Gemelas, el gran símbolo del imperio, se necesito separar el significante (las imagenes de los aviones estrellándose contra edificios) del significado (una tragedia absoluta e inexplicable, un infierno de cadáveres y muerte) para cambiarlo por otro significado (una nación vulnerada pero de pie, el imperativo de reprimir un supuesto terrorismo internacional y la necesidad de apoyo del pueblo), este tipo de cine funciona como el canal para desembocar, para separar mediante la ficción, todo el espanto que una nación prefiere evitar (A próposito, vean la gran película de Clint Eastwood, La conquista del honor, que desenmascara a partir de todo un estudio semiológico las siniestras operaciones simbólicas realizadas por la industria cultural norteamericana, en este caso a partir de la imagen mas emblemática de toda la Segunda Guerra Mundial). Como en una canción de los Pixies, presenciamos una Wave of mutilation. Calificación: 3

Babel

A pedido de mi amiga Cynthia llega esta película que pude ver en el micro desde La Quiaca a Buenos Aires (Desde acá: gracias Señor Chofer por dejarme pasar a su sagrada cabina de conducir y acceder amablemente a programarme el DVD).

Babel (Francia / EU / México - 2006 - Alejandro Gonzalez Iñarritu)

Esta ensalada multietnica sin sabor tiene, para mi, errores de guión tan severos que ni siquiera se la puede tomar con seriedad (Si, si... además, y como tenía que ser, esta nominada el Oscar en la terna "Best Original Screenplay"). Ejemplitos nómas: 1) ¿Como es que la muki mejicota y el petiso metrosexual pueden salir sin tener ningún problema de México con dos pibitos rubios, pero despues sí los tienen cuando quieren entrar? 2) ¿Por que garcha hacia el final de la película los marroquíes corren cuando viene la policia y se empiezan a cagar a corchazos? 3) ¿Por que tienen que esperar a un helicoptero para sacar a Cate Blanchett herida y no lo sacan en otro vehículo, como ese Renault 12 que aparece estacionado por ahí (Y acá es donde entra esa escenita falsa y medida para el Oscar en que Brad Pitt se deshace en lágrimas frente a la cámara)?

La verdad, no me dan ganas de escribir mucho más sobre la película, así que los dejo con una nota que me gusto mucho, escrita por otra Cynthia: Cynthia Sabat de la Revista Haciendo Cine.

Gatillo fácil

Cuando se estrenó Traffic de Steven Soderbergh, en diciembre de 2000, leí algo que me llevó un tiempo entender. “Esta es la primera película de la era Bush”, escribió un crítico norteamericano el día de su estreno. Más tarde, al ver las imágenes de Soderbergh, el ex indie mimado por Cannes (¿se acuerdan que ganó la Palma de Oro por Sexo, mentiras y video en 1990?) que, junto a algunos miembros del cast estelar de Ocean's Eleven, se dejaba fotografiar sobre tanques y helicópteros en Irak en apoyo a los tropas, comprendí todo. Este recuerdo vino a mi mente al ver Babel. Nada queda de aquel Alejandro González Iñarritu oscuro y visceral que nos arrebató lágrimas con Amores perros, a puro melodrama; donde nació esa estrella llamada Gael García Bernal y comenzaron a cotizar en alza esas otras estrellas del backstage que son hoy Gustavo Santaolalla, Guillermo Arriaga y Rodrigo Prieto. En Babel el dreamteam se repite, aunque el resultado es artificial, pretencioso, poco original, y carece de la honestidad de Amores perros. Y he aquí un alto para una digresión: el adjetivo “honesto” siempre me incomodó al leer críticas ajenas; sin embargo creo que la falta de honestidad es tan evidente en Babel que cabe el término, en el sentido de que es absolutamente honesto el que no puede hacer otra cosa que filmar, y filma del único modo que puede, que le sale.El nombre de la película es pomposo, sin embargo nos revela en principio que lo de Iñarritu son los grandes discursos, las verdades con mayúsculas. Más tarde, después de verla, uno no puede dejar de intuir que la Babel de Iñarritu existe más para justificar un gran budget (25 millones de dólares) y una historia que se desarrolla en Marruecos, Tokio, Estados Unidos y México, que por requerimientos irrenunciables del guión. Más allá de la estructura del relato coral y de los tiempos orquestados como en una partitura, para conseguir sonrisas, suspiros de alivios o lagrimones a su debido tiempo (una forma de relato muy trend, que ya vimos hasta el hartazgos en Crash, 21 gramos y tantas otras), las “marcas” de autor de Iñarritu han desaparecidos, como en una película por encargo: si uno ve Babel sin saber quién es su director, nunca adivinaría que es de Iñarritu, excepto por…!la música de Santaolalla! Algunos grandes actores desaprovechados (Cate Blanchett, Koji Yakusho, Gael García Bernal), un par de máximas para tranquilidad de las almas de los espectadores (la violencia engendra violencia/ un marroquí puede ser bueno y un alemán, muy malo), y un discurso conservador, verticalista y moralizante, de pastor electrónico, hacen de Babel una dignísima película de la segunda era Bush (post-ejecución de Saddam, claro) y confirma que, a diferencia de sus compatriotas del Toro y Cuarón, Iñarritu vendió su alma a Hollywood por un puñado de dólares. Una pena. Calificación: 2

Delirios de fama: Tenacious D

EL ODIANTE ya esta de regreso luego de su gira Andina, y se vino con el nuevo hit del cine boliviano bajo el brazo: ¿Quien mato a la llamita blanca? (De la cual comentare mas tarde). Por ahora, la nueva con Jack Black, ese gordo que sigue sumando puntos.

Delirios de Fama: Tenacious D (Tenacious D in: The pick of destiny - EU - 2006 - Liam Lynch)

Es interesante la figura de Jack Black en la actualidad, puesto que funciona como una reivindicación viviente del rock, algo que MTV y la mayoría de los canales de difusión de cultura joven (de TV y radio principalmente) se esfuerzan en por dar muerto, mientras el cine y esta forma musical perdieron estrechez hace rato: lejos quedaron los tiempos de hitos (y ritos) en pantalla grande como La canción sigue siendo la misma o Tommy. En Tenacious D -que también es el nombre de un duo que tiene el actor con su co-protagonista Kyle Glass y una serie de seis capítulos realizada hace unos años para HBO) Black continua la explotación en pantalla grande de su aura rockera, lo que había iniciado en Alta Fidelidad y mas tarde continuo en Escuela de Rock. La película narra el encuentro de dos rockers desempleados y sus peripecias para conseguir una púa fabricada nada menos que con un diente del mismísimo Sátanas. Si bien no llega al delirio y la diversión de la aún inédita Nacho Libre (En la que Black personifica a un fraile mexicano que sueña con ser luchador de catch.) y su humor es por momentos poco inspirado, gana por espíritu. Como buena banda de rock, no tiene miedo a que la tilden de ridícula. El gordo Black no tiene problema en mostrar panza y con grandes apariciones de Ben Stiller, Tim Robbins, Dave Grohl disfrazadísmo (en un final muy a lo Encrucijada de Walter Hill) y hasta de un Ronnie James Dio, logra junto con su director y cía., una comedia suelta y amena que deja claro que el rock todavía no esta muerto. Calificación: 6

El Laberinto del Fauno

En el laberinto: Nuestra velada del Sábado comenzo a las puertas de los cines del Shopping El Abasto. Una vez reunidos, la intención de varios era la misma: escapar de esa meca del pochoclo que hasta ese momento nos había servido solo como punto de encuentro. Lo que significaba: a) evitar hacer una larga fila para sacar una entrada cual rebaño camino al matadero, b) evitar pagar 15$ (o casi) para ver una película. Finalmente, logramos convencer a todos y nos mudamos a la querible mugre de la calle Lavalle, donde los cines se parecen más a lo que tendrían que ser los cines. A pesar de la expresión no muy feliz de la presencia femenina del grupo, bebimos a pie unas cervezas en un puestito de una esquina con mucho olor a fritura, y con las vejigas hinchadas nos fuimos felizmente por nuestra película. Eso sí, nunca nos trataron mucho mejor que en Hoyts Abasto: nos cobraron 12$ y jamás nos encendieron el aire acondicionado durante la proyección. Por lo menos, nos quedo el consuelo de haber podido elegir la película que queríamos ver...

El laberinto del fauno (España / EU / México – 2006 – Guillermo del Toro)

La nueva película de Guillermo del Toro es netamente spielbergeriana, en el sentido de que confronta el universo de la niñez con el universo adulto y trata de cómo la fantasía (que en Spielberg es el cine mismo) se eleva a modo de refugio ante la idiotez y el salvajismo humano. Nena + Guerra Civil Española + Fauno; ya se pueden mas o menos imaginar todo lo que puede salir de esta cuenta. Lo que tiene Del Toro para contar sobre el mundo adulto es poco interesante y nada nuevo: la Guerra Civil fue brutal (y lo hace mediante un ejercicio de violencia explícito y cruento, con primeros planos de laceraciones faciales que parecen sacados de la película Una historia violenta de David Cronenberg) y el fascismo es malo, muy pero muy malo (y nos lo deja clarísimo con el personaje casi caricaturesco del Capitan Vidal que hace Sergi Lopez). Ahora, lo que hace bien del Toro, es contar otro cuentito de hadas con su Fauno y ese laberinto que salen al encuentro de la nena en medio de la terrible realidad, que aunque nunca del todo bien articulado al resto de la película, así y todo le sirve para generar unos cuantos buenos momentos (Como ese en el que la nena debe enfrentarse a un monstruo sin ojos, donde queda bien claro que las criaturas diseñadas en látex y a mano, suelen ser mucho más atemorizantes que las diseñadas por CGI.). Después, nada más que una solo escenita de La lista de Schlinder -por ejemplo aquella en la que unos nenes se escapan de un campo de concentración y se esconden en un pozo de estiércol para que no los agarren los nazis- es mucho mas poderosa y dice mas sobre el mundo, que toda esta película. Del Toro, otro sub-Spielberg. Calificación: 6