Caballeros del aire

Reparen en el nombre y apellido del director, ¿es posible que alguien que se llama “Tony Bill” haga una película con personalidad?

Caballeros del aire (Flyboys – EU / Francia – 2006 – Tony Bill)

Cine de propaganda militar, de alistamiento, chatito y bien predecible. Tienen al vaquero que se une a la fuerza aérea por que perdió a sus padres y un banco le esta por rematar su rancho. Al gordito que se hace recluta por que su progenitor nunca esta orgulloso de él. Y al negrito victima del racismo que quiere pilotear un biplano por que en el aire lo ven como a un soldado y no como a un mucamo. Este negrito, alentado por la guerra y los aviones en pos de una igualdad de derechos, no es más que un estimulo para todos los inmigrantes que hoy se deben alistar para ir Irak en busca de la green card norteamericana. ¡Feo! Para llamados al frente de batalla, miren lo que les digo, me quedo con 300. Por lo menos ahí las cabezas caían con más estilo. Calificación: 3

Perseguidos por el pasado

Este último fin de semana asistí al San Pedro Country Music Festival. Un evento que reunió en el mismo predio a los mejores músicos de este estilo, y también: niños jugando en peloteros, gerontes bailando line dance, señoras con reposera y ojotas, y una multitud de borrachos volcados sobre el pasto. Gratis, al aire libre, y sin que se registrara ni el más mínimo incidente durante los dos días de su organización. Lo que demuestra que todavía son posibles festivales en estas condiciones. Estas mismas condiciones de la que nos quieren convencer como imposibles para los festivales de Rock (¿y por que no, de cine también?) post-Cromañonicos y corporativizados que se organizan hoy por hoy por estas capitales. Para aprender un poquitito.

Arengado por el Country, sus sombreros y sus botas tejanas, aquí un western estrenado hace unos pocos días nomás.

Perseguidos por el pasado (Seraphim Falls – EU – 2006 – David Von Ancken)

Perseguidos por el pasado empieza con la placa de la productora Icon, la misma productora del australiano y ahora neonazi Mel Gibson. Y aunque Mel Gibson no figura en los títulos de la película, lo llamativo es que esta tiene más de un punto en común con su reciente y malentendida Apocalypto. Perseguidos es, en el gran porcentaje de su duración, aventura, una aventura pura, natural, física, todo eso que justamente es Apocalypto; aunque sin la mitad de espectacularidad, nervio y sangre con las que Gibson carga a su película. Para todos aquellos que se aburrieron con una por que les parecía persecución pura, no les recomiendo esta otra. Por que Perseguidos por el pasado es eso, persecución de principio a fin. Pero bien hecha, con personajes muy creíbles y dotada de un ritmo que nunca decae. Plus, con un desenlace místico (pero de un misticismo más austero y lejano a ese con el que alguna vez Alejandro Jodorowsky condimentó al western) que sirve como buena reflexión ante todo conflicto violento. Calificación: 6

Bourne, el ultimátum

Confirmado: Tarantino esta hecho un pelotudo. Pude ver en DVD zona 1 la edición extendida de Death Proof (la misma que se presento en el último Festival de Cannes) y es todo lo que me temía: superficial, canchera, pajera, aburrida. Dicen que la buena es la de Robert Rodríguez. ¡Esperemos que así sea! Ahora una de un director que no esta nada pelotudo, el ingles pastoverde.

Bourne, el ultimátum (The Bourne ultimátum – EU – 2007 – Paul Greengrass)

El ultimátum de Bourne es la continuación de La supremacia de Bourne. Sí, esto ya lo saben, pero entiéndase continuación en un sentido más amplio, más completo. Me explico: esta tercera parte parece pensada para verla a los dos minutos de terminada la segunda, engachadita y haciendo apenas una pausa para ir hasta una heladera a buscar otra birra. Ya que empieza ahí, a puro climax, sin perder mucho tiempo en explicar el conflicto ni presentar a sus personajes. Aprovechando, y con todo, el envión de su antecesora. Haciendo todo lo que una continuación de una película de acción tendría que hacer. Greengrass, desde el primer momento, nos mete de lleno en la trifulca y no para nunca más, siempre con su característico estilo de docudrama, siempre con su cámara enfermísima de Síndrome de Parkinson. Que es entretenida, es entretenida. Que esta bien filmada, esta bien filmada. Que tiene buenas escenas de acción, tiene buenas escenas de acción (la mejor: la de Marruecos, solo por que le saca el jugo a la arquitectura de la locación; las de Inglaterra o Nueva York están buenas pero podrían ocurrir de la misma manera en cualquier otro lugar). Pero para mi hay un problemita con El ultimátum de Bourne, y ese problemita es Bourne mismo. Este héroe por buscar ser más realista que otros dentro su género, termina por sacrificar una vez más romanticismo, carisma, emoción. Además este personaje de Matt Damon siempre esta yendo en la misma dirección, implacable y parcamente. Y por más que varíen en calidad -esta tercera parte seguro es la mejor de la trilogía-, con todas sus películas me pasa lo mismo: no puedo dejarlas de ver con cierto distanciamiento. Bourne se la re banca, pero que quieren que les diga, es un tipo que no me llega. Así que buen entretenimiento, pero en fin, epidérmico y desangelado a la vez. Prefiero un John McClane. Calificación: 6

La pasión de Beethoven

La película de Beethoven me gustó y quería escribir aunque sea un poquitito sobre ella. Pero si no piensan verla por que no les atrae la música clásica ni la figura del compositor, y mucho menos tienen ganas de perder el tiempo leyendo mi artículo, a continuación les dejo un link para que tengan como opción algunos minutos de rock and roll: http://mapusite.com.ar/wanda/ ¡Es el video de Wanda Nara haciendo un pete muchachos!

La pasión de Beethoven (Copying Beethoven – Alemania / EU / Hungría – 2006 – Agnieszka Holland)

En parte un relato sobre la esencia artística del músico, y en otra, un relato feminista centrado en el personaje de su copista Anna Holtz. Tal vez no sea una película fiel a los aspectos biográficos de Beethoven (no, no lo es), pero sí, una que logra acercarnos un poco al universo interno, un poco a lo que pasaba por la bocha de este personaje durante los últimos meses de su tormentosa vida. Merito esto, de la gran interpretación de Ed Harris, con un Beethoven mucho más simpático y entrañable que aquel de Gary Oldman (y hasta me animo a decir que mejor actuado), y el laburo de la directora, quién empieza de una manera bastante insípida, pero con el correr de los minutos va poniendo el nervio que le tiene que poner. Hay unos diez minutos de concierto de La Novena Sinfonía durante los cuales la Holland busca contagiar con su cámara cada sensación de cada unos los movimientos musicales. Bastante para estos tiempos de MTV. Ahora sí: vuelvo a ver una vez mas a Wanda. Calificación: 7

Black Book: El libro negro

Estos últimos días he estado a puro Verhoeven (¡Gracias a la Revista El Amante por haberle prestado la atención que se merece!), así que a continuación...

Black Book: El libro negro (Zwartboek – Holanda / Bélgica / Reino Unido / Alemania – 2006 – Paul Verhoeven)

Primero lo particular, el detalle. Como en todas sus películas, Verhoeven regala alguna escenita que ya por si sola alcanza para sentirse bien satisfecho. Casi siempre, sobre sexo o violencia, lo que este holandés es un especialista en plasmar. Imborrable, por ejemplo, aquella de Delicias Turcas en la que un Rutger Hauer descontroladísimo le corta los pelos de la concha a una de las tantas minitas que se levanta por la calle y los usa para decorar un collage. O esa de Invasión, en la que un instructor militar le clava una navaja en la mano a uno de sus aprendices solo por hacerse el cancherito y criticarle sus métodos. O... ¡vamos! ¿Quién no recuerda sino la celebrísima cruzada de piernas del bombón asesino de Sharon Stone en Bajos instintos? Bueno, por ahí vamos, en Black Book, en uno de los tantos momentos brillantes que tiene, Rachel Stein, la protagonista, una judía camino a infiltrarse en los cuarteles nazis, tiñe su pelo de rubio para que no la descubran en su misión. Pero atiendan esto: no solo tiñe los de su cabeza, ¡sino también los de su vello púbico! Y Verhoven, por supuesto, nos enseña este acto de manera frontal, explicita, tanto como lo exigían -justamente- nuestros más bajos instintos. Con esto solito ya me alcanzaba para irme contento de la sala muchachos, pero hay más, mucho más.

Ahora lo general, lo grande. Como en todas sus películas, Verhoeven se encarga de romper con más de una convención. En Robocop, el villano era petiso, calvo y de anteojitos, pero metía más miedo que cualquiera. En Invasión, el ejercito era conformado por hombres musculosos, pero también por mujeres delicadas y hermosas que se la bancaban por igual. Y así se pueden citar un montón de ejemplos más dentro de su filmografía. Bueno, en Black Book hay judios, pero no se quedan solo en victimas, sino que tienen aguante y salen al combate. Hay nazis, pero no todos son monstruos desalmados, sino que hasta hay alguno benevolente y piadoso. Hay una resistencia holandesa, pero no siempre es heroica y noble, sino que hasta termina siendo tan hija de puta como los propios alemanes. En fin, en Black Book, todo es más complejo, apartado de cualquier estereotipo: los personajes, las relaciones, las situaciones. Nada es blanco o negro, la fotografía con su paleta a todo color no hace más que confirmarlo. Es que Verhoeven se propone contar otra cara de la historia, otra cara sobre lo que también fue la segunda guerra mundial y los sucesos inmediatos a su finalización. Una faceta más compleja, como también más oscura u oculta; y bien triste, capaz de enseñar que algunas cosas siguieron y siguen igual por más que esta guerra halla terminado hace rato. Y a la vez, sin descuidar toda capacidad como cine de género, ni mucho menos todo potencial como entretenimiento. Una historia negra, negrísima, pero contada a puro matiz, a puro color. Verhoven enseña que algunos pasados siempre serán amargos y dolorosos, pero que por lo menos, les queda el beneficio de ser narrados con toda la onda. Y, entre otras cosas, con una teñida de vello púbico inolvidable. Calificación: 9

Duro de matar 4.0

Prometí escribir sobre algo decente después de Transformers –tenía como opciones a Pulqui y a Flandres-, pero pierdan cuidado, les aseguro que de cualquier manera la película que viene a continuación es El ciudadano Kane al lado de los robots retrasados. Con ustedes, el ciudadano McClane.

Duro de matar 4.0 (Live free or die hard – EU / Reino Unido – 2007 – Len Wiseman)

Alguna vez, el inefable Nicolás Repetto invito a su Sábado Bus a Roberto “Pappo” Napolitano para que compartiera la misma pantalla sabática con Dj Dero. En ese programa -que alguna vez estuvo a punto de premiar al mismísimo Domingo Cavallo con un automóvil cero kilómetro-, cuando tuvo la oportunidad, Pappo arremetió contra Dero diciéndole algo así como: “conseguite un trabajo honesto”, logrando así uno de sus momentos mediáticos más celebres, genuinos y divertidos que recuerde. Cito esta anécdota por dos razones. La primera, es por que el afiche publicitario de Duro de matar 4.0 me hizo acordar mucho a Pappo. En él, Bruce Willis tiene su camiseta sucia y desprolija, y esta decorado con unas chispas que dan la sensación de que estuviera soldando las piezas de su coche en el fondo de un taller mecánico. Y segundo, por que este encuentro entre los dos músicos que habla sobre dos maneras distintas de concebir la música, es, sobre todo, un enfrentamiento entre dos generaciones. Y de eso mismo se trata esta nueva entrega del duro de matar: de una batalla generacional. Vieja escuela de cine de acción contra nueva escuela, sistemas analógicos contra CGI, amplificadores valvulares contra Pro-Tools, Credence contra el New Metal. Los esfuerzos de McClane no son solo para salvar al mundo, Estados Unidos y su familia, sino también, y como pasa con Rocky en su última pelea cinematográfica, para mantenerse vigente. Y la película aprovecha este tema con creces, logrando momentos tanto de acción como de humor que son de lo más divertido de lo que va del año en el cine mainstream. Tal vez se pueda ver una apología a la brutalidad y al primitivismo (como bien ya me señalaron en un coment) encarnados por el hosco McClane, pero creo que se trata más de otra cosa. Y esa cosa es lo mismo que Pappo le reclamaba a Dero: el salir a laburar, el poner el cuerpo, el aprenderse un oficio. Y eso es justamente lo que le deja bien claro McClane a su antagonista, como también a los héroes de acción de hoy día. Fíjense que, como bien me resalto mi amigo Matias, buscaron a Justin Long como compañero de formula de Willis, un pibe que es bien parecido a Keanu Reeves (Keanu Reeves = Neo = Nueva Escuela). Por que como bien plantea la película, el mundo digitalizado nos esta llevando a ser cada vez más inútiles y dependientes de las computadoras, y , a quedar vulnerables a que nos venga un cerebrito y apretando solo unos botones nos deje con todo dado vuelta. Ahora, y para terminar, hay algo que me interesa destacar, el director Wiseman nunca acompaña del todo a Willis-McClane. Hace una película sobre la vieja escuela pero abusa bastante de los efectos digitales, y por dar otro ejemplo, pone a un villano carilindo de ese tipo que abundan en las de acción de hoy por hoy (¿donde están los Alan Rickman la puta que lo pario?). Digamos que a este director le falta aguante. Pero bueno, como bien dice McClane a lo largo de su película, a héroes de su tipo siempre se los deja solo. Calificación: 7

Transformers

A esta altura supongo que todos conocen http://www.imdb.com/ , sino, deberían conocerla, es la base de datos sobre cine más grande que hay en la net. Bien, ahora que estamos en tiempos en que se compran encuestas, se dibujan cifras, se miente con números; no sería nada raro pensar que en esta página se hace lo mismo. Es que si una película como la que viene a continuación esta calificada con 7,9 puntos, eso significa, o que el público que la fue a ver no entiende nada, o que este sitio le hace publicidad a las majors desde estas cifras. Yo me juego más por la segunda opción, por que creer que a la gente en promedio le parece una película de casi 8 puntos, es tan difícil como creer que la inflación en nuestro país no supera el 10 porciento anual. En la fotito de la iquierda, lo único que me gusto de toda la película.

Transformers (EU – 2007 – Micheal Bay)

Cine industrial del peor. Y ustedes me diran “¿pero que esperabas? ¡es Michael Bay!”. Sí, esta bien, pero a pesar de que las películas del chabón son ideológicamente detestables y se parecen más a publicidades interminables que algo llamado cine, por lo menos en todas hay alguna secuencia de acción o de efectos especiales bien lograda. Eso mínimo e indispensable para que cualquier cristiano pueda calificarlas como “películas para pasar el rato”. De esas secuencias no faltan en la ridícula Armageddon, o hasta en la bosta de Bad Boys 2 inclusive. Pero acá nada che. No hay ni una sola escenita bien coreografiada, ¡ni una!, y los FX son en gran parte unos enmarañados metálicos diseñados por CGI en los que no se distingue una garcha (y esto va para los que todavía no entienden: que una película tenga buenos efectos especiales depende del criterio con que se los utilice, no al simple acto de acumular capas y capas de imágenes generadas digitalmente). Después, todo en la película es subnormal. Ejemplo nomás: ¿cómo se les va a ocurrir a los milicos esconder el cubo tan deseado por los Decepticons en medio de una ciudad repleta de civiles? ¡Imbecilísima! Así estamos, que los soldados norteamericanos y sus aparatos (tanto en la ficción como en la realidad) rompan todo, total, lo lindo es ver como explotan cosas en la pantalla sin ponerse a pensar en una mierda .

Creo que Spielberg es uno de los mejores directores de la historia del cine, pero a veces, cuando pone su nombre en porongas como esta, no se que pensar. Un consejo Steven: para la próxima en vez de llamar a un tipo como Michael Bay para que haga una de autos enchulados que se convierten en robots con problema de escala, mejor llama a un tipo como John Waters para que se haga una de hombres que salen a combatir el mal por las noches disfrazados de mujer. Transformers, transformistas, travestis. ¡Chau! Para la próxima prometo escribir sobre algo más decente. Calificación: 1

Los Simpson: la película

Finalmente y luego de algunos sucesos que me tuvieron apartado, entre ellos mi feliz mudanza, aquí estoy devuelta desde este humilde blog. Así que todos esos que se preguntaban por si estaba vivo o no, ¡sí, estoy vivo! Los que no: Bergman y Antonioni. Pero para que sirva de consuelo, los dos ya estaban hechos mierda y nos han dejado una filmografía de la concha de la lola antes de morirse.

A continuación, nuestro filme del día (al lado pueden ver una fotito mia en versión “Sinson”, si quieren la suya solo tienen que acudir a la página oficial de la película.)

Los Simpson: la película (The Simpsons Movie – EU – 2007 – David Silverman)

La gran incógnita con Los Simpson era si realmente valía la pena moverse hacia alguna sala para verla, ya que a esta familia siempre le calzo perfecto su corto envase televisivo, y todo olía a vil maniobra de vacaciones de invierno para vender baldes de pochoclo en tamaños inmundos. Aparte, como bien señala Homero al inicio de la misma película frente al cortito de Itchy y Scratchy, ¿para que pagar por algo que en televisión es gratis? (bueno, el peruano de la esquina de mi nueva casa la ofrecía en DVD por unos modicos 8$). Pero algo decía que Los Simpson no podía fallar, y así es, no falla. La imagen de la película aprovecha en más de un aspecto el formato fílmico. Se juega con la pantalla ancha, la profundidad de campo, las luces, las sombras. Los Simpson se ven mejor que en televisión. Son cine. Y cuando, por otro lado, era de esperarse una película que repitiera las formulas televisivas pero a caballo de una historia más grande -ahora que todo en el cine tiene que ser grandote y repleto de efectos especiales-, no, nada de eso. Si bien la familla Simpson tiene que salvar el mundo (o Springfield, que para el caso es lo mismo), eso nunca llega a ser más importante que el lazo paterno entre Homero y Bart. Y ahí es donde gana. Por que logra que el espectador se interese menos por si explota la ciudad de Springfield que por que Bart se reconcilie con su padre. En definitiva, por que respeta tanto el universo de sus personajes en dos dimensiones, como los sentimientos y la inteligencia de sus espectadores. Su humor es siempre sofisticado, nunca apela a la sátira social facilona, menos le interesa ser correcta cual película familiar (Itchy y Scratchy no dejan de tener momentos gore, a Bart se le escapa la poronga). Los Simpson no deja de ser una película tanque, pero un tanque más certero que grandote. Calificación: 8

Memorias de un asesino

Esta es la época del año en que las salas de cine se convierten en parques de diversiones y las películas que proyectan en sus interiores, en calesitas y autitos chocadores. Así que si quieren zafar de Harry Potter, Los cuatro fantásticos o de alguna de esas garchas subnormales como Incorregibles (del harto incorregible Rodolfo Ledo) y no quieren ceder a esa única opción adulta -que en algunas carteleras se reduce al bodrio de abolengo XXY-, nada mejor que alquilarse algún DVD. Acá va uno muy recomendable amigos...

Memorias de un asesino (Salinui chueok – Corea del Sur – 2003 – Bong Joon-ho)

Memorias de un asesino no tiene nada de original ni rebuscado, sino que todo más bien tira hacia lo común. Argumento de lo más común: en una pequeña ciudad un grupo de detectives investiga el caso de un asesino serial. Victimas de lo más comunes: mujeres jóvenes que suelen andar solas de noche y visten ropa roja. Modus operandi de lo más común: el asesino las ahorca durante días de lluvia después de pedir una canción por la radio. Todo común. Pero momento, el que esta detrás de esto es Bong Joon-ho (el mismo de ese monstruo de película que es The Host), y sí, todo es común pero a la vez maravilloso, todo es ordinario pero a la vez extraordinario. A contracorriente de lo que suelen ser por estos tiempos las películas sobre asesinos seriales norteamericanas (apoyadas en las vueltas de tuerca, las trampas de guión, los dobles finales y siempre concentradas en la mecánica de cada crimen y la revelación de la identidad del asesino sobre el desenlace), en Memorias de un asesino, como pasa casualmente también en la reciente Zodiaco de David Fincher, no importa en definitiva tanto quién es el asesino y sus ardiles criminales, sino los investigadores y lo que les ocurre en su vida cotidianamente. Personajes, que de paso, son seres humanos y no marionetas de algún guionista pelotudo haciéndose el pistola frente a la computadora. Si bien lo citado de Fincher probablemente sea madurez (esta claro, muy atrás quedaron los tiempos de Pecados Capitales o The game), lo de Bong parece tratarse de una plantada de bandera frente al mainstream y el cantar de Hollywood (más si tenemos en cuenta también el espíritu de The Host), pero, por sobre todo, a unas ganas tremendas de demostrar que todavía se pueden hacer thrillers brillantes sin necesidad de ser rebuscado, artificioso y cancherito, sino siendo clásico y dandole verdadero cariño a los personajes y la historia que protagonizan, por más veces que esta misma parezca haber sido contada. Así es que en Memorias de un asesino hay mucho humor, suspenso, emoción... en fín: mucho sentimiento; por que insisto, sus personajes tienen volumen, carnadura, sangre, están forjados con muchísimo amor (tanto por el director como por su actores: indispensable destacar al gordito Song Kang-ho). Y a partir de ellos (como también ocurre en The Host) Bong vuelve a plantear tanto los problemas de su país, -una Corea del Sur dependiente de Estados Unidos que debe aprender a resolver lo que le toca por sí sola- como sus interrogantes filosóficos; presentandonos un misterio tan grande e irresoluto como la vida misma. Calificación: 9

La maldición de la flor dorada

Zhang Yimou con otra de artes marciales artie. Yo la verdad, me quedo con alguna de artes marciales bien cabeza portagonizada por Jackie Chan o Jet Li en sus épocas de gloria en Hong Kong.

La maldición de la flor dorada (Man cheng jin dai huang gin jia - Hong Kong / China - 2006 - Zhang Yimou)

Probablemente la película que ocasiono el gran quiebre halla sido la oscarizada El tigre y el dragón, allá por comienzos de la década. A partir de esta, Ang Lee consiguió que el Wu Xia Pian (o en terminos más criollos: el cine de artes marciales con elementos fantásticos) adquiriera un prestigio, un status de calidad y una atención en el extranjero que nunca antes se le había prestado al género. Lo que luego impulso a que más tarde Zhang Yimou se animara con la primera parte de su saga, la por demás grandilocuente y sobre estilizada Héroe, que se serviría de la figura de un Jet Li ya más preocupado en participar en producciones "serias" y "artísticas", antes que en otras apuntadas al mero entretenimiento. Y que luego continuaría con La casa de las dagas voladoras y la actualmente en cartel La maldición de la flor dorada. Pero hay algo que hace bien diferente a ese primer Wu Xia Pian qualite y de exportación que es la película de Ang Lee y este último cine de Zhang Yimou. Mientras con Lee la confrontación física ocupaba un lugar protagónico dentro del relato, con Yimou ocupa una lugar secundario, decorativo. Mientras con Lee las artes marciales servían para homenajear al género mismo, con Yimou sirven como excusa para realizar ejercicios de estilo y ostentación visual. Mientras con Lee se destacaban por sobre todo el coreógrafo Yuen Woo-Ping o la elasticidad acrobática de la actriz Michelle Yeoh, con Yimou se destacan el director de arte, el vestuarista o los encargados en efectos especiales. En definitiva, lo que viene a confirmar La maldición de la flor dorada, es a un realizador desinteresado por las posibilidades que propone un género, y por otro lado, obsesionado con las superficies que envuelven a sus filmes.

Y La maldición... funciona como colmo de la superficialidad y la ornamentación. Por cada acto tribial que realiza cada uno de sus palaciegos protagonistas, una multitud de cortesanos se disponen a servirlos parados en filas interminables. Por cada decorado que recorren, una multitud de colores asisten al plano reluciendo entre infinidades de detalles. Todo es multitudinario, brillante, excesivo, visualmente empalagoso. Características que bien pueden ser leídas como apología de una economía enorme y en constante crecimiento como la de China y Hong Kong y sus consecuentes posibilidades industriales en el cine. El problema es lo que hay por detrás del velo dorado. Como ya es común en este tipo de películas, su historia se basa en el prestigio de la tragedia, y una tragedia solo puede ser buena en la medida que el espectador pueda proyectar sus sentimientos a través de los personajes. Y ocurre que entre tanta armadura y vestidito, que entre tantos decorados y luchas amaneradas, que entre tanta atención puesta en la organización plástica de cada escena, se descuida eso mismo que es el alma de los personajes. Es así que los que les pasa no conmueve, no toca un nervio. Y por mucho que Chow Yun-Fat o Gong-Li se esfuercen. Calificación: 4

Primitivo

Alquile esta película en DVD por que el flaco que atiende el videoclub me dijo que era en la onda The Host. ¡Que hijo de mil puta!

Primitivo (Primeval – EU – 2007 – Michael Katleman)

Primitivo es un bicho bien feo. Cruza de dos clases de cine norteamericano muy berretas. La primera, esa que venimos padeciendo hace rato, la del animal con características sobrenaturales enfrentado a grupete de personas aislados y en situación extraordinaria. La cual nos supo entregar tiburones manipulados genéticamente y hasta anacondas que ladran. La segunda, esa que se puso de moda hace unos años, la de los thrillers concientizadores de la realidad social en África (onda El jardinero fiel, o más acá, Diamante de sangre). Consecuencia del norteamericano progre y con culpa, que tiene que ver más con el blaxplotation y el exotismo, que con un genuino compromiso por lo que verdaderamente les pasa a los grones en el tercer mundo.

Hace no mucho pude ver un documental por Nat Geo sobre como se cazan cocodrilos. Iban dos balseros con un par de varitas y le daban toquecitos en el lomo al coco. El coco es un animal que tiene un cuerpo pesadísimo y a la vez se puede mover a velocidades muy violentas, aunque eso le da una desventaja: se cansa rapidísimo. Así que, después de unos cuantos golpecitos con la varita, el pobre coco luego de reaccionar varias veces quedaba tan cansado, que los balseros iban, lo agarraban uno de la cola y otra de la trompa, y se lo subían a la balsa mansito mansito. Listo. Cocodrilo hecho cartera. A lo que voy con esto es que, ¡todo ok!, pero si nos van a mostrar un cocodrilo capaz de correr a campo abierto como un leopardo y necesitado de manducarse a un chabón a diario, que no nos lo vendan como un caso real. No le vamos a pedir a Hollywood que se preocupe seriamente por denunciar lo que ocurre en África, pero sí, que aunque sea, den un entretenimiento noble. ¡Mal! Calificación: 2

Ayer otra vez

¡Finalmente se estreno en los cines una película del gran Johnny To! (aunque no en su faceta más tribunera, vale aclarar). Aquí, una nota sobre el director y también sobre la película, hecha para la Revista Haciendo Cine.

Ayer otra vez (Lung Fung Dau - Hong Kong - 2004 - Johnny To)

Ayer :
Cuando en Argentina pudimos ver por primera vez y gracias a festivales The Mission, Running out of time y Fulltime Killer, y el nombre de Johnny To empezó a resonar entre las colas y los pasillos de las salas, pronto descubrimos que se trataba de un director indispensable para entender el rumbo que estaba tomando el cine popular en Hong Kong y sus tierras aledañas. Y con el correr del tiempo, si bien en un principio parecía ser un heredero de la escuela propuesta años atrás por John woo, Tsui Hark, Ringo Lam y Ronny Yu -concentrada en la producción de un cine de acción desmesurado y estilizado-, fue fácil darse cuenta de que se trataba de un director con una marcada y genuina personalidad. A diferencia de sus citados compatriotas, To nunca emigro a Estados Unidos, sino que se quedo en Hong Kong y trabajo duro y parejo sobre los géneros populares, renovándolos y dándoles un estilo nunca sumiso al paladar occidental. A caballo de su propia compañía, la Milkyway Image, lo que le dio mayor autonomía y libertad creativa, supo dar durante la última década no solo policiales y películas de acción y artes marciales destacables, sino también comedias, melodramas y hasta algunas que combinaban todos los géneros mencionados en apenas una hora y media de duración; y con una producción incesante de dos y tres largometrajes por año (aunque muchas veces, y acá vale hacer una aclaración importante: codirigidas junto a Wai Ka-Fai).

Para entender las grandes virtudes del cine de To, es importante concentrarse en el espíritu lúdico que atraviesa a toda su obra, inscripta en una industria bestial como es la hongkonesa, que debe satisfacer a un público altamente consumidor y conocedor del cine de género que se ha acostumbrado a que lo sorprendan a cada rato. Por eso, se trata de un director al que no le esta permitido estatismo alguno, y cuya labor siempre esta relacionada a la experimentación genérica, formal y temática. Si John Woo era capaz de hacer una película tras otra donde sus personajes disparaban cargadores interminables en cámara lenta y a dos manos, Johnny To bien puede hacer una donde juegue a alcanzar el record de balazos en pantalla mientras sus actores vuelan en poses acrobáticas, pero después, mandarse con una donde sus personajes elijan enfrentarse solamente a machete y piedrazo sobre una puesta en escena contenida y realista.

Es este mismo afán y necesidad permanente por el juego, lo que también condiciona y define a sus personajes. Los mundos de To siempre están habitados por ladrones, luchadores, asesinos a sueldo, policías y demás especies urbanas, y todos son profesionales que se precian de serlo, y además se obsesionan con perfeccionarse en su campo en el día a día. Estos personajes gustan de salir a la calle para jugar y probarse todo el tiempo: robando, luchando, asesinando, o haciendo lo que sea que saben hacer. Probarse para conseguir ser el número uno, para escalar a los mayores escalafones de poder o conocerse más a sí mismos. Y el querer quedarse quieto y encerrado, significa la muerte (algo que bien se puede observar en la más reciente Exiled), tal vez lo mismo que sufriría el cine sino se mantendría renovándose continuamente y atentando, por lo menos de vez en cuando, contra sus propias reglas.

Otra vez:
La única película de To estrenada oficialmente en nuestro país era hasta hace poco Fulltime Killer - aunque directamente en DVD- y ahora toca el turno para Ayer otra vez, lo que significa dos riesgos por parte de sus distribuidores. El primero: acercar su cine a las salas comerciales, y esto contando con el enorme prejuicio del público masivo local hacia todo lo que tenga predominancia de ojos rasgados; y segundo: hacerlo a partir de su costado menos conocido y más subvalorado, que es de las comedias románticas, o por lo menos, el de sus películas que no se centran en la confrontación masculina.

Ayer otra vez cuenta una muy entretenida -y por momentos también melancólica- historia de un matrimonio de ladrones de guante blanco, protagonizada por Andy Lau y Sammy Chen (quienes también trabajaron a las ordenes de To en Needing You y Love on a diet), que se separan al no ponerse de acuerdo en la repartición de sus bienes gananciales, bienes conseguidos mediante el delito, dicho sea de paso. Claro que se distancian pero nunca se dejan de amar y pronto sus excéntricas profesiones los vuelven a poner cara a cara al momento que desean volver a robar. Y acá el principal atractivo que tiene la película, que es mostrar una pareja que ya sea en matrimonio o no, nunca se relega a la rutina o el aburrimiento; sino que ambos juegan todo el tiempo, están continuamente diseñando modus operandis nuevos, o compitiendo entre sí para saber quién de los dos es el mejor ladrón. To muestra un mundo en el que el matrimonio, y a diferencia de mucho del cine que podemos ver actualmente, también puede ser un hecho social que se puede renovar y celebrar a diario. Y mejor aún: sin que esta idea este ligada al plano sexual (de hecho, la película carece de escenas de sexo). Sus personajes juegan a las damas chinas, a las cartas, apuestan a los burros y hasta se pasean como chicos arriba de autos lujosos. Se persiguen todo el tiempo, viajan a otros países, están siempre en movimiento; tanto como si se tratase de una pareja salida de una screwball comedy del período clásico americano, y como si supieran de antemano que si se estancan en la más apática y convencional vida matrimonial, nada los va a poder salvar.

Pero la película de To también subvierte otras convenciones, por ejemplo, en la inclusión de dos detectives homosexuales que no tienen problema en limpiarse la boca unos a otros mientras comen en lugares públicos, o en la de una suegra que no solo la va de malhumorada y resentida, sino que también se suma al juego de estafadores y estafados. Estos personajes hablan de otra constante en el cine de To y que es el tema del doble. Los seres humanos que pululan por sus películas necesitan siempre de una pareja, de un contrapunto, alguien que -como esos amigos imaginarios que uno suele tener de chico- les permita abrir el juego.

En definitiva, una película que merece ser vista tanto por su vitalidad como por sus ganas de romper con las rutinas y formulas del género. Y por que como en casi todo su filmografía, To enseña que tanto el matrimonio, como la profesión propia de cada uno, y hasta el cine mismo, puede ser un motivo de festejo todos los días. Calificación: 8

Soñando despierto

Lleve entusiasmado el DVD de esta película para ver con mi novia y sus padres luego de que nos juntaramos a cenar. Me fue bastante mal.

Soñando despierto (La Science des rêves - Francia / Italia - 2006 - Michel Gondry)

Cuando hace un par de años me entere de que Michel Gondry, aka el mejor realizador de videoclips de la historia (¡ma´que Spike Jonze!, si tienen alguna duda miren la colección de DVD The work of director...), iba a hacer una película con guión propio, era de esperarse un texto que no tuviera el vuelo de los trabajos de Charlie Kauffman, pero que sí sirviera como excusa para que el director derrochara toda su pirotecnia visual. Y en parte así es, la historia es flojísima, tanto que uno pierde total interes por la película a sus cuarenta, cuarenta y cinco minutos (por lo menos eso es todo lo que aguantaron los padres de mi novia antes de levantarse del sofa e irse a dormir). Pero lo decepcionante, lo inesperado, es que Gondry, además, nunca llega a asombrarnos o ni siquiera a deleitarnos con sus truquillos formales. Hay algo evidente, para cualquiera de los videoclips que hizo para músicos como Bjork o The Chemical Brothers, el chabón tuvo más o menos la misma cantidad de guita y tiempo que para hacer toda esta película de punta a punta. Pero lo que realmente molesta de Soñando despierto es el: "ok, ya soy famoso, me conocen todos despues de Eterno amanecer de una mente sin recuerdos, así que vuelvo a Francia como un heroe y cuanto la historia de mi vida con algun actorcito cool y a la manera que se me antoja, por que total, ahora puedo hacer lo que se me canta un huevo" ¡No chabón! Esta claro, conquistar a un especador cinemátografico no es lo mismo que hipnotizar a un tipo que hace zapping. La película más que cautivar con su historia personal, molesta por narcisista y caprichosa. No encuentra ni los personajes, ni las situaciones, ni el tono, ni nada. Y su alter ego petiso mexicano con cara de Nancy Duplaa (el "yo no se que garcha le ven las minas" Gael Garcia Bernal) nunca termina de encajar. ¡Te queremos Gondry!, pero: ¡volve a hacer videoclips!, o por lo menós: ¡volve con Kauffman! Consejo: miren el videoclip que el mismo director le hizo a la banda Foo Fighters para la canción Everlong, cuenta casi lo mismo que esta película aunque en escasos minutos, y es mucho mejor. Calificación: 3

Hostel 2

Lo de Eli Roth sigue siendo para entendidos. El que aparece en la fotito es Ruggero Deodato, el director de Holocausto Canibal, quién en Hostel 2 hace justamente de canibal italiano.

Hostel 2 (Hostel: Part II – EU – 2007 – Eli Roth)

Muchos seguirán achacándo que no hace más que alimentar la xenofobia y el retraimiento cultural norteamericano, además de favorecer a una idea sobre el tercer mundo bastante maligna. Pero yo creo que no se trata de eso, sino que con Hostel 2 Eli Roth sigue ríendose del miedo de sus compatriotas hacia el mundo exterior, y termina por explotarlo. Poniendo en escena una Europa Oriental que... ¡vamos!, hay que ser muy boludo para creer que es así como la pinta. Por no decir que gran parte de lo que cuenta puede pasar de alguna manera u otra en unos cuantos lugares, ¿por qué no? (de hecho la primera parte de Hostel esta inspirada en algo que realmente ocurre en Tailandia, país donde todo, absolutamente todo, esta a la venta). Pero más allá de estos dos puntos de vista encontrados, lo que se propone Eli Roth es jugar con el miedo en estado puro, el miedo a lo desconocido: país desconocido, idioma desconocido, códigos desconocidos. Se trate de Eslovaquia o se trate de Dock Sud. Apuntando a que el cine de terror mainstream recupere fuerza, shock, incorrección. Y por eso sus influencias, que se hacen hasta explícitas, van desde Takashi Miike a Deodato. Cine de género de otros países, influencias que de paso, vienen a contadecir justamente lo que a principio de párrafo estoy señalando.

Aunque claro, en esta segunda parte ya sabemos lo que les espera a los gringos que se pierden en este hostel con sus ipod y las tarjetas de crédito de sus papitos. Por eso, no se propone ser tanto un film de terror, sino más bien un... por llamarlo de alguna manera: thriller. El cual con el correr del relato hasta termina por cagarse de risa de si mismo con total autoconciencia. Es que por suerte hay algo que evita Hostel 2, ser una mera repetición de su antecesora. Nunca se limita a mostrarnos como asesinan y torturan con nuevos métodos a nuevos gringos, lo que hubiese sido algo explotation y bastante tedioso. Sino que por el contrario, innova dividiendo la historia en dos, o sea, contándola tanto desde el lugar de las victimas, como desde el de los victimarios: dos empresarios yankees que pagan para asesinar a algún pendejo por que creen que eso los va a ayudar a ser más ganadores en la vida. Y es a partir de esto que se hace entretenidísima. Parte por que las psicologías de estos dos tipos están construidas de una manera bárbara: por un lado esta el que pretende asesinar a una minita que se parece a su esposa con el fin de liberar todo su odio conyugal reprimido, y por el otro, el que ladra mucho y esta seguro con matar a alguien, pero después resulta que no se anima (así termina: morfado, paradójicamente, por perros que ladran poco pero muerden mucho). Y parte también por todo el ingenio con que Roth va combinando todos los elementos que desparrama sobre el tablero, para terminar hablando eso que muchas veces no queremos ver: que todos en definitva tenemos un precio marcado en la frente. Seguramente nada brillante, pero si un cine de género hecho por alguién que ama y vio muchísimas películas. Eli Roth: ¡Nazdarovia! Calificación: 7

Exterminio 2

Inentendiblemente la película Grindhouse -que junta un largometraje de Tarantino y otro de Robert Rodríguez- no solo no tiene fecha de estreno en nuestro país, sino que ni siquiera la compro algún distribuidor local. Así que como queríamos programa doble, nos fuimos con mi amigo Fernando al Monumental de Lavalle para hacer, por gentileza de los 2x1 de Pago Fácil, nuestra propia función continuada a lo Grindhouse: Exterminio 2 + Hostel 2. Acá va la primera...

Exterminio 2 (28 Weeks later – Reino Unido – 2007 – Juan Carlos Fresnadillo)

Cuando con unos amigos terminamos de ver una de zombies griega llamada To Kako en el último BAFICI, surgio el planteo de lo difícil que es encarar una película de este subgenero desde un punto de vista original. Y esta dificultad se evidencia en Exterminio 2, que no hace más que seguir con la pequeña novedad que proponía Danny Boyle en su antecesora (y que ya no era mucho): explotar la fotogenia de una Londres desierta, lo que acá Fresnadillo (quien se diera a conocer en el mundo con Intacto) hace encuadrando de manera cool, fría y apoyado en una banda de sonido tan carente de nervio que parece compuesta por Gustavo Cerati. Después, apenas si logra entretener, y eso en gran parte porque cuenta con un par de escenas bastante bien logradas, como una en la que un personaje -encarnado por el negro de Lost- les destroza la cabeza a una multitud de zombies con la hélice de un helicóptero andando. Y esto a pesar de tener unas fallas de guión groseras, como la actitud estúpida que toman los milicos cuando todo se les va de las manos (aunque algún rebuscado tal vez me diga que a partir de esto la película critica la falta de criterio del poder militar para reprimir). Pero vamos, que George Romero supo mostrar un post apocalipsis zombie parecido, pero mucho más inteligente e impactante con El amanecer de los muertos, y a la vez haciendo una fuertísima sátira social. Y de eso hace ya casi 30 años. Exterminio 2 aprueba, pero no agrega nada. Calificación: 4

The Host

Por lo menos para mi, una de las películas de la década. ¿Por qué? Por que encumbra todas las virtudes de uno de los más grandes fenómenos de estos últimos años: el cine surcoreano.

The host (Gwoemul – Coreal del Sur – 2006 – Bong Joon–ho)

Cine bestial, no solo por que su trama gira alrededor de la aparición de un monstro en pleno centro urbano de Corea del Sur, sino también por su magnitud industrial, su calidad técnica, y la diversidad de sensaciones y lecturas que es capaz de despertar en el espectador. The Host pertenece a una especie bastante flamante en oriente, la de las películas multigénero (de la cual pudimos ver sus exponentes mas extremos en BAFICI´s anteriores, como The Happiness of Katakuris de Takashi Miike, o la también surcoreana Save the green planet). Tiene de todo: terror, comedia, aventuras, melodrama, política. Siendo efectiva en cada género, es decir: asusta, hace reír, emociona, hace critica con inteligencia. Y lo más llamativo es que Bong Joon-ho es hasta capaz de pasar del gag al horror en segundos, en apenas una baldosa. Así ocurre por ejemplo en la deslumbrante escena en la que aparece a plena luz del día el bicho –de un diseño en CGI que nada le tiene que envidiar a los bichos más celebres de Hollywood-, cuando uno de los protagonistas confunde la mano de su hija con la de otro pibe, y al instante se queda paralizado viendo como el chobi se le lleva a la nena.

Pero para entender la complejidad y la grandeza de esta película que se esconde tras la formula de “películas de monstruos”, solo hace falta un par de muestras: la primera y la última escena. En los primeros minutos, vemos como en un laboratorio un yankee con cara muy fea le hace tirar por un desague que da al Rio Han (el principal de Seúl) unos frascos llenos de químico ultra tóxico a un científico surcoreano, y solo por que los envases tienen polvillo en su superficie. Más allá del chiste y la incomodidad que provoca la situación, lo más destacable es la critica política que hace. No solo a los desastres que han hecho y hacen las multinacionales en muchos países asiáticos, sino también a las relaciones cada vez más disímiles entre el primer mundo y el tercero. Es decir, un norteamericano puede deshacerse es su país de un celular solo por que este apenas se rayo en su carcasa, y la producción de estos aparatos provocar esclavitud infantil y desmadres ecológicos en Filipinas por ejemplo. Y la última escena (OJO, SE CUENTA EL FINAL) en la que, a pura emoción contenida, el padre cena con su hijo adoptado, tiene aquella belleza que también esta en el final de Oldboy. La de los personajes que a pesar de que les ocurrió lo peor (en Oldboy quince años en cana y una relación incestuosa, en The Host haber perdido a una hija muy chica) encuentran la manera de salir adelante. Lo que habla de un cine y de una gente que lo hace, que va a dar lucha pase lo que le pase, enfrente lo que tenga que enfrentar. Fortalecedor y optimista si los hay.

Joon-ho Bong (responsable de la excelentísima Memorias de un asesino, que se estrena este mes directo en los videoclubes) demuestra que en Corea del Sur tienen mucha plata, pero que también saben filmar y contar historias, y que son capaces de ganarles en taquilla en su país a los mayores tanques norteamericanos. Sí, y produciendo un cine popular de calidad que también puede ser personal (la película esta llena de vivencias personales de Bong), político (la critica al intervensionismo norteamericano también se aplica a lo que le ocurre al cine surcoreano frente a las presiones de Hollywood para sacarles su cuota de pantalla) y a la vez ser pura diversión. Y para que algunos en nuestro país aprendan: sin llorar a toda hora para que el estado les garpe películas que no le interesan a nadie. Calificación: 10

El duelo

Con unos cuantos kilos más, con unos cuantos años más, y sin hacerle tanto honor a su nombre. Jet Li: ¡vas a tener que empezar a tomar un poco más de merca!

El duelo (Hou Yuan-Jia - China / Hong Kong / EU - 2006 -
Ronny Yu)

El Duelo significa otra vuelta de Jet Li a Oriente, en la que como en las recientes Héroe y Danny the Dog –aunque sin caer en la solemnidad- busca que se lo tomen un poquitito más en serio. Algo que nunca consiguió en Hollywood, donde solo trabajo en películas estúpidas (pero nunca tan divertidas ni delirantes como las que había hecho años atrás en Hong Kong) y casi siempre solo acompañado por negros y latinos, como si todos se trataran de la misma cosa. En El Duelo, el astro se presenta como un orgulloso maestro del Kung Fu (¿y de que sino?) que debe revindicarse a partir de una terrible tragedia familiar. Por supuesto que abundan las escenas de piñas y patadas, muy bien escenificadas por Ronny Yu (El mismo de La novia de cabello blanco) y coreografiadas por Yuen Wo Ping (responsable de las peleas de Kill Bill y Matrix.), pero una vez mas sin descuidar todo componente dramático. Buen entretenimiento, con cierto tono épico, pero nada fuera de lo común. El problema que tiene la película -como mucho del cine de artes marciales que se haga de acá en adelante- es ajeno a ella, y se llama Tony Jaa. Que atentos quienes no lo conocen, es un tailandés cuyas películas (que todavía no se estrenaron oficialmente en nuestro país pero ya cosecharon cientos de fanáticos) son de una destreza y un realismo tal, que dejan chico a cualquier otro espectáculo de artes marciales que se pueda ver, inclusive este. ¿A ver cuando estrenan Ong-Bak mierda? Calificación: 5

Piratas del caribe 3: en el fin del mundo

Lleve a mi sobrino de casi cinco años a ver la película. El se durmió, yo la verdad me aburrí un poquito.¿No se supone que esto es entretenimiento?

Piratas del caribe 3: en el fin del mundo (Pirates of the Caribbean: at world´s end – EU – 2007 – Gore Verbinski)

Ya se ha dicho, este es el año de las terceras partes. Y vista recientemente El hombre araña 3 y haciendo un poco de memoria, uno comprueba que la idea que tiene Hollywood para la terceras partes es casi siempre la misma. Más personajes, más historias secundarias, más acción, mas efectos especiales y por lo tanto, también más duración. La misma formula de las antecesoras, pero amplificada. Más, más y más, aunque esto no siempre sume verdaderamente en la película. Tomemos el ejemplo de La guerra de las galaxias, tanto la primera como la tercera (El regreso del Jedi) tratan sobre lo mismo: la rebelión en lucha contra el imperio y su amenaza de la estrella de la muerte. Sí, con variaciones, pero en esencia, lo mismo. En la primera explotan diez naves, en la tercera cien. Eso es Hollywood y sus terceras partes. Y eso es Piratas 3; con otra constante de los cierres de trilogía que es la resolución de lazos paternos. Volviendo a la saga de La guerra de las galaxias, allí Luke Skywalker se reconciliaba con Darth Vader, y acá, el personaje de Orlando Bloom libera su padre y Jack Sparrow se reencuentra con el tan esperado Keith Richards (arriba en la fotito). No puedo decir que no hay momentos alegres, los hay (aunque también hay bastantes momentos tediosos), y además la realización es impresionante. Pero la verdad es que no hay en Piratas 3 algo de lo que cuente que realmente valga la pena. No me acuerdo quién era, si Peter Travers de la Rolling Stone u algún otro, el que definió a este Hollywood como teflón Hollywood: productor de películas que se despegan de la cabeza de los espectadores con la misma facilidad que se puede despegar un omelet de una sartén. Pero muy acertada, por que a los diez minutos de abandonada la sala ya me había olvidado de lo que había visto. O peor: solo recordaba el rostro de insatisfacción del pibe que esperaba con su escoba y su palita para limpiar la inmundicia de pochoclo que había dejado sobre la alfombra la horda de pendejitos que habían ido a ver a Jack Sparrow a la sala de Vuelta de Obligado y Mendoza. Decir que mi sobrino no tiene diez años más, por que sino después de la función nos íbamos cantando “Somo los piratas, después del cabaret, nos vamos para el sauna” y así lo llevaba a debutar. Eso sí hubiese sido divertido. Calificación: 4

La fuente de la vida

A lo nuevo de Aronofsky le fue bastante mal en Estados Unidos, tanto, que decidieron lanzarla directo a DVD en todo el resto del mundo. Y la verdad, acertadamente. Es una chotada.

La fuente de la vida (The fountain – EU – 2006 – Darren Aronofsky)

Inconsistente, ese es el mejor adjetivo que se puede encontrar para describir a esta película. Una mezcla barata de Antiguo Testamento, mitología, ciencia ficción, medicina, new age, expediciones a lo Pizarro y yo que se cuanta garcha más. Si Aronofsky explicara más, o si profundizará más en algo, tal vez habláramos de otra cosa. Pi era interesante, se notaba que el chabón había investigado sobre el tema (me recuerdo cuando después de verla y borracho contaba el número de las burbujitas en mi vaso de cerveza buscando un patrón al caos), pero esta es una chantada. Ahora entendemos el porque de que Brad Pitt y Cate Blanchett se bajaran del proyecto, y también el porque de tantos problemas para financiarla. Aranofsky: ¿cómo mierda hiciste para levantarte a la preciosura de Rachel Weisz? Por que facha no tenes, y talento ahora se termina de comprobar que tampoco. Calificación: 3

Sunshine: Alerta Solar

Finalmente y felizmente adquirí en el Parque Rivadavia el libro 1001 películas que hay que ver antes de morir. Las reseñas son buenas, hay mucha data, y es muy lindo tanto como para conocer películas imprescindibles como para adornar la biblioteca. Con el recorte puede haber algunas discrepancias (hay mucha ganadora de Oscar al pedo y faltan algunas que tendrían que estar) pero el criterio es amplio y mucho más cosmopólita que el de la colección de Taschem que recorre la historia del cine por décadas. En fin, se recomienda.

A continuación, una película -que más allá de mi calificación- la disfrute para un 10.

Sunshine: Alerta solar (Sunshine - Reino Unido - 2007 - Danny Boyle)

De La guerra de las galaxias para acá, la ciencia ficción fue en el gran porcentaje de los casos adolescente: superhéroes, batallas de naves espaciales, artes marciales, sables laser, etc. Y lo bueno de Sunshine es que es ciencia ficción del tipo que no abunda, es ciencia ficción adulta. Con personajes humanos (y mejor aún: hombres de ciencia) y especulación sobre los avances científico/tecnológicos, aquello que Isaac Asimov señalaba como la característica escencial del género. Pero además, Danny Boyle también hace especulación visual, generando imágenes solares bellas, deformes, inéditas. Si bien es cierto que la película tiene algunos fallas, como por ejemplo no ahondar en explicaciones (nunca se comenta que aleación utiliza la nave en su escudo para viajar hacia el sol y no derretirse, aunque se deduce que el hombre en su carrera espacial puede haber descubierto minerales mucho más poderosos en otros planetas) y caer en la última media hora en algo que no termina de convencer del todo, hay aventura, hay reflexiones filosóficas, y por sobre todo: hay mucho respeto por un género tan temido por los productores (algo que también se da con el western) como es la sci-fi. Y como pasaba con Millones (la anterior de Boyle) es una película llena de ideas, de una energía galopante, y con un optimismo inmenso: hasta sus protagonistas se sacrifican y lo hacen sin ningún tipo de duda en aras de la humanidad y sus muertes son todas hermosas, llenas de brillo, llenas de luz. Definitivamente Danny Boyle es un director capaz de convencer a cualquiera.

Poder ver junto a esos astronautas a Mercurio rotando como ningún hombre lo había visto antes, es uno de los momentos que más disfrute en el cine en los últimos años. En el Monumental de Lavalle y con menós de diez personas en la sala. Solo lamente no haberme fumado un porro bien grande y entrar con las pupilas bien dilatadas como para que la luz de ese sol me dejara más idiota todavía. Calificación: 8