Sweeney Todd

Un caso que se relaciona con una problemática actual del cine. Hace muy poquito nomás se anunció la próxima visita de Jarvis Cocker a nuestro país (para quienes no lo conocen, es el ex líder de la banda británica Pulp, pope del brit-pop de los noventa, quién dicho sea de paso es uno de mis songwriters preferidos). Lo que es una muy buena noticia, aunque esta acompañada de otra bastante amarga: las entradas para el show que va a dar en La Trastienda en el mes de Marzo oscilan entre los 200$ y los 410$, o sea, entre lo caro y lo inalcanzable. ¿Por qué? Las razones de estas cifras no están ni se justifican con el hecho de que Jarvis es ingles y cobra en dólares, libras o lo que mierda sea; sino, en una tendencia bien garca que se esta dando cada vez con más frecuencia en muchos eventos culturales y que hay que denunciar: la preferencia y conveniencia de los empresarios del espectáculo por trabajar para poca gente, pero gente con mucha plata. Me explico: Jarvis es un artista que bien puede tocar en el Luna Park, en Obras o en cualquier otro lugar con una capacidad para unas 5.000 personas, tranquilamente, a 100$ por cabeza. Pero prefieren presentarlo en un bolichito para 1.000, 1.500 personas con una entrada dos o tres veces más cara, así, de esta manera, ganan la misma cantidad de dinero aunque ahorrando en gastos de alquiler, de infraestructura, de personal, etc. Esto mismo ya pasó el año pasado con Bjork, con Coldplay y algo parecido pasa con muchos espectáculos deportivos, como también con las entradas de cine: con salas cada vez más chicas y precios cada vez más caros. Creo que en primer lugar le corresponde al Estado regular este tipo de actividades para que esto no se generalice, y segundo, a cada uno de nosotros pelear desde su trinchera para que la cosa cambie y este país no siga convirtiendose en un país para pocos. Acá, www.petitiononline.com/jarvis08 , Bernardo Diman hizo lo suyo y organizó un petitorio que todos pueden firmar para ver si la cosa cambia. Ya que puedo aguantar en los tiempos que corren ver más DVDs e ir un poco menos al cine, pero no que por una vez Jarvis toque en mi ciudad y me tenga que quedar sin poder ir a verlo.

Ahora, más sabor amargo, lo último de Tim Burton.

Sweeney Todd (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street – EU / Reino Unido – 2007 – Tim Burton)

En mi relación con Burton, su cine se divide en dos grupos. Están las películas que me gustan en serio y las que me gustan solo en su superficie, es decir, en su diseño de arte, en su fotografía, en su vestuario, etc. Dentro de las que me gustan en serio, esas que me parecen interesantes en su esencia, en lo que cuentan -más allá de todo el placer visual que su cine siempre me provoca-, están El joven manos de tijera, Ed Wood o El Gran Pez. Dentro de las otras, esas que son muy lindas de observar pero que no me tocan un pelo: La leyenda del jinete sin cabeza, El cadáver de la novia, o El Planeta de los simios. Y Sweeney Todd se inscribe en este segundo grupo. En lo personal, lo que cuenta su nueva película poco me interesa. Y no es que la historia original del barbero vengador asociado a una cocinera que vende pastelillos rellenos de carne picada humana carezca de atractivos. Sino que me parece que Burton y sus guionistas desaprovechan todo su potencial, en por ejemplo, ver de que manera este cuentito hace eco en el presente, o en desarrollar con más profundidad esa lúgubre Inglaterra Victoriana que describen. En cambio, toda la atención parece estar enfocada en que los humitos que salen de las chimeneas no falten nunca en la post producción, en que las dentaduras de los personajes nunca dejen de lucir con mugre y podredumbre, o a que cada plano nunca le falte la medida proporción de oscuridad y rojo sangre. Esta película da la sensación de que a Burton y su gente le salió de taquito, bien fácil, con un equipo técnico y actoral bien aceitado, que ya lo conocen y repiten muchos aspectos estéticos ya definidos en otras de sus obras. Aunque por otro lado, hay algo muy destacable en Sweeney Todd y es que Burton sigue siendo fiel a sí mismo, a su universo, a los singulares seres que lo suelen habitar; pero a la vez, de alguna manera, renovandose. Si bien, por ejemplo, la truculencia no es un elemento nuevo en sus películas, en Sweeney Todd tiene un protagonismo inédito. En Marte Ataca hay cuerpos hechos mierda pero siempre por lo efectos especiales. En La leyenda del jinete sin cabeza hay mucha violencia pero es juguetona, nunca tan sangrienta, ni tan cruda como es ahora. Lo mismo pasa con el musical. Nadie olvida a los Oompa Loompa de Charlie y la Fábrica de Chocolates, pero en Sweeney Todd los números cantados vienen en otras dosis y bien se la puede definir como un musical, cosa que antes no pasaba con ninguna otra de sus películas (aunque lo lamentable es que se halla quedado en la idea de puesta en escena a lo Broadway y no halla explotado algunas otras posibilidades cinematográficas que da el género musical, por ejemplo, desde el montaje). Y también, por último, hay en Sweeney Todd un cambio en el tono de relato que antes no estaba presente en la filmografía del Burton. El tono es más negro, más pesimista, más desesperanzador. Ni siquiera se concreta en pantalla el amor sobre el final entre los dos personajes jóvenes, la tragedia termina de la peor manera sin darle espacio de redención a nadie, y hasta los niños no se salvan de la pesadilla de vida que les espera. Como si Burton se nos hubiera puesto viejo y le hubiera llegado la depresión y la falta de fe en el mundo. ¿Se lo pueden imaginar pelado, sin su característica porra? Calificación: 7

Liniers y Expiación

Aquí, en un tira publicada el Jueves pasado en La Nación, Liniers nos recrea el momento en que el Sr. encargado de traducir los títulos de las películas se las tiene que ver con "Atonement", para dar a luz esa aberración de título que es Expiación, deseo y pécado.

1408

Es temporada alta en las salas. Estrenan Cronenberg, Burton, los dos Coen, lo dos Anderson, y unas cuantas otras cositas de algunos que prometen. Seguramente se lo debemos a los Oscarcitos, que si bien nunca son sinónimo de calidad, por lo menos garantizan cine adulto -algo que no es abundante en el resto del año-, y a los mejores realizadores de la industria. Así que a preparar los 2x1 de los Pago Fácil. De momento, y antes de ir para algún cine, una que vi ayer y de la cual tenía algunas ganas de escribir.

1408 (EU – 2007 – Mikael Häfstrom)

Naomi Klein ya lo anunció hace rato: vivimos en una época donde a las compañías les preocupa vender más una marca, que productos de calidad. Y Stephen King es una marca, una marca como lo es James Bond, Terminator, Harry Potter o Winnieh the Pooh.Y como marca ya instaurada, esta se vende por sí sola. Así es que a los estudios poco les interesa quién este a cargo de lo que suelen llamar una franquicia, mientras que la persona que lo esté, entregue un producto vendible, respetable, comformable, y por cierto, no hinche las pelotas en el trámite. Por que saben que con una campaña publicitaria a gran escala, más un logo y una cara reconocible, el público la va a consumir igual, sin prestarle demasiada atención a quién esté por detrás del envase presentado, o a la verdadera calidad del producto. Tanto, como cualquiera que va a un Supermercado y sigue comprando cerveza Quilmes, sin importar que esta poco se diferencie de una Palermo, una Diosa, o cualquier otra cerveza de mierda que se pueda encontrar en una góndola.

Síntomas de nuestros tiempos: a James Bond lo dirigen tipos que no califican ni de artesanos, Harry Potter sigue teniendo su mejor entrega en la firmada por Cuaron, Terminator viene en degradación de apellidos (de Cameron pasamos a Mostow, y ahora McG: quién por lo menos esta anunciado para la cuarta entrega de la saga) y a Stephen King se lo encargan a un tipo como Häfstrom. Un sueco que aterrizo en Hollywood gracias a la nominación al Oscar de Solo contra sí mismo y ahí se quedo, para cagarla primero con Descarrilados, y después entregar un producto vendible, apenás respetable, apenas conformable, como es 1408. Que sí, es entretenida y zafa, para que negarlo, pero nunca se erige como una buena película en su género, por que para un tipo con falta de pericia y talento como Häfstrom, terror son golpes de efecto y efectos especiales impresionantes. Y ¡no, nene, no! Que quieren que les diga, sigo extrañando aquella época lejana donde a Stephen King lo adaptaban De Palmas, Cronenbergs, Carpenters y tipos que sabían de verdad. ¿Quién puede olvidar todavía hoy escenas como la caída de torrentes de sangre por los pasillos del hotel de El Resplandor, o espacios tan perturbadores como la carretera de Cementerio de animales, o personajes tan aterradores como la madre de Carrie? De 1408, apenas si me quedo grabado en la memoria a Samuel Jackson diciéndole al oído a un John Cusack desconfiado: “Its an evil fucking room”. Calificación: 5

Expiación, deseo y pecado

Puedo entender que a una película como Pulp Fiction le pongan Tiempos Violentos, aunque en el medio se pierda el sentido que encierra el título original . También puedo entender que a muchas películas la titulen con palabras como “familia”, “peligro”, “abismo”, o la tan clásica “sospecha”. Las razones, creo estar en lo cierto, son comerciales y tienen que ver más que nada con darle al espectador/consumidor una orientación, facilitar una idea sobre de que trata lo que va a ver y a que género pertenece. Pero lo que no puedo entender es que a partir de un título como Atonement (cuya traducción literal del ingles es simplemente “Expiación”) salgan con un Expiación, deseo y pecado; título antipático, difícil de recordar y absolutamente innecesario, que además, no presta ni la más mínima ayuda publicitaria. Porque ya en la cola de la boletería, todos los que querían comprar una entrada para esta película se referían a ella con ese simple “Expiación”, que por sí solo estaba perfecto. Hay que gritarlo: ¡los tipos que se encargan de traducir los nombres de las películas en la Argentina son unos mogólicos!

En fin, un título horrible para una película que es una belleza absoluta.

Expiación, deseo y pecado (Atonement – Reino Unido / Francia – 2007 – Joe Wright)

Hay películas que solo pueden ser hechas por directores talentosos. Pero hay otras que solo pueden ser hechas por directores talentosos, y que además, filmen en la actualidad, y tengan conciencia de la Historia del cine y un manejo de todos los recursos que este arte ha brindado desde sus comienzos hasta el día de hoy. Un director pos moderno, por decirlo de alguna manera. Tal es el caso de Baz Lührman con Moulin Rouge o de Tarantino con Kill Bill, por citar solo un par de ejemplos. Joe Wright –que ya había brillado con Orgullo y prejuicio- es uno de estos tipos, porque además de filmar como la concha de la lola, hace uso de una infinidad de recursos: estéticos, narrativos, técnicos; que solo alguien con mucho pero mucho cine, y que viva en el presente, puede hacer. Su Expiación es de una riqueza cinematográfica apabullante: imágenes generadas digitalmente, material de archivo, planos secuencias, escenas construidas desde distintas subjetivas; todo esto y muchísimo más esta a la orden del día para contar una historia de amor cruzada por la Historia con mayúscula: en este caso, la invasión nazi en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no se trata de una mezcla entre melodrama y épica alla Titanic, que da a la tragedia, al suceso histórico –en el caso de la de la James Cameron: el hundimiento del barco- un papel central. Sino que acá la Guerra tiene un lugar secundario, y la narración se centra en el universo interno y los sentimientos del triangulo amoroso protagonista, tanto como en (se intuye) la esencia de la novela que adapta . Ya desde la escena del comienzo en que Briony Tallis termina su primer obra, los travellings veloces cruzando los pasillos de la mansión, la música con un constante teclear de máquina de escribir; todo conspira para plasmar en imagen y sonido el universo interno y único de sus protagonistas, en esta escena en particular, una Briony en plena ebullición dramaturgica. O como en el montaje paralelo en que Robbie escribe su carta (¡Ay, ese avión volando a traves de la ventana!) y Cecilia se prepara frente al espejo, dejando claro cuales son los sentimientos de uno para el otro. O también el brillante plano secuencia del ejercito en la bahía francesa, donde la cámara imita el movimiento circular de una vuelta al mundo en ruinas que se ve a lo lejos, captando la espiral de decadencia que vive Robbie, para terminar en una puesta de sol que es capaz de sacar lágrimas a cualquiera. Cada cosita en la película es de un virtuosismo y una hermosura bestiales. Cualquiera que filme y edite sabe las dificultades de usar imagen en movimiento a la inversa, al revés, y que esto quede bien. Wright y su montajista hasta lo hacen y les sale perfecto, siempre en función de lo que le pasa a su personaje: un mismo Robbie que en agonía sueña con volver el tiempo atrás. El único momento en que la película deja de irradiar belleza y pura destreza cinematógrafica a la vez, es en la escena final con Vanesa Redgrave, que debe ser contada sin adornos, sin efectismos; por que el relato y el personaje así lo disponen. Una de esas películas que agradezco haberme avivado y haberla visto en el cine antes que en cualquier otro lado. Calificación: 10

SEAN PAUL: We be burning



Bueno, como avise, acá va para ustedes el primer trabajo audiovisual de mi autoría que decido subir al blog. En este caso, realizado en conjunto con mi novia Paula. Se trata de un video clip que hicimos para la canción We be burning de Sean Paul. Todo fue hecho con una vaquita bailarina traída desde Brasil, una bolita de espejos comprada en un emporio de baratijas importadas (otrora Todo por 2$) y unas cuantas horas de edición.

Solo imagínense lo que podríamos hacer con un poquitito más de presupuesto.

Soy Leyenda

Este último fin de semana asistí a la proyección gratuita de La señal, primera película programada para el autocine de Parque Centenario, organizado por el flamante Gobierno de la Ciudad bajo el lema “Aires Buenos Aires” (ya conocen la prosa macrista). Acerca de la película, tengo que decir que se trata de un despropósito, millones gastados en un mero ejercicio de imitación al policial negro clásico norteamericano, donde Darín se saca el capricho de jugar al Philip Marlowe y el peronismo solo juega un papel decorativo. En concecuencia: vieja, predecible, aburrida; lo único que explica que halla sido una de las películas argentinas más taquilleras del 2007, es la gran simpatía del público vernáculo por Ricardito. Mejor, aires nuevos aires para el cine nacional. Acerca del evento, muy mal organizado. La película estaba anunciada para las 21hs, cuando por estos días el sol recién desaparece un rato pasada esa hora, lo que hizo que en principio la pantalla no se vea nada bien. Y para complementar, el sonido fue un desastre: durante la primera media hora casi ni se escucho y luego parecía que se emitía desde una freidora rebosante de aceite espumosa. Esperemos que para la próxima los muchachos, aunque sea, hagan una prueba de sonido antes de largar. Por que a pesar de todo, ver algo de cine al aire libre, bajo un cielo estrellado y una multitud de gente alrededor, fue bastante estimulante.

Ahora, mi lector comunista, pasemos al cine estadounidense y pago.

Soy leyenda (I Am legend – EU – 2006 – Francis Lawrence)

El cine tiene que verse como un arte autónomo, sino, entre otras cosas, sería una rotura de huevos. Cada vez que uno desease discutir sobre una película tendría que clavarse la novela, el cuento, o cualquiera sea la obra en que se base. ¿Pero que pasa cuando la película adapta una de las novelas más leídas y queridas de la sección literatura fantástica y/o ciencia ficción? Esta bién, no vamos a pedir que la respete literalmente página por página, lo que también sería una rotura de huevos total, pero sí, que conserve el tronco, la esencia misma del texto. Eso que tan bien supieron hacer tipos como Coppola con El corazón de las tinieblas de Conrad, Cronenberg con Crash de Ballard, o más cercano al género, Peter Jackson con la trilogía El Seños de los Anillos de Tolkiem. Soy Leyenda es una buena película, pero esto independientemente de la gran novela homónima de Richard Matheson. Tiene una duración justa, ahorra en explicaciones innecesarias, trabaja tanto la complejidad psicológica de su protagonista como con la aventura física que este debe sufrir a diario, y tiene más de una escenita muy bien lograda; más alguna otra virtud que seguramente estoy dejando de lado. Pero como adaptación, es una garcha, una traición total al espíritu del texto. Más cercana a Bob Marley que a Matheson. Con un Robert Neville convertido en Cristo redentor en vez de excepción a la normalidad propuesta por ese nuevo mundo vampiro, en un final que arruina todo lo que la película bien construye durante un buen rato. Hollywood nos sigue debiendo una buena adaptación de Soy Leyenda. A seguir participando. Calificación: 6

Lo mejor del 2007

Antes de comenzar me gustaría comentar lo que me quito entusiasmo para escribir durante estos últimos meses y que fue mi alejamiento de la Revista Haciendo Cine. Luego de colaborar para esta publicación por casi dos años, decidí cortar al enterarme por otro medio gráfico de que la cabeza (o sea uno de los dueños) de esta Revista pertenecía al macrismo, segmento político con el que tengo poco y nada en común ideológicamente. Cabe destacar que todo lo que labure para este medio, que cuenta con sponsors multimillonarios, fue casi gratis (por que lo que me pagaron solo por alguna nota apenas si califica como “simbólico”) y que nunca, además, tuve un agradecimiento formal por parte de alguien más que el “gracias” de mi editora. Así es que a mi decisión de dejar de escribir, casi como que tengo que terminar a las trompadas para que me pagaran unos miserables pesos que me debían, y todo termino muy feo por otras razones que no tengo ni ganas de contar. Todo esto hizo que mirara alrededor y considerara lo ingrato que puede resultar dedicarse a la prensa cinematográfica, y por lo tanto, tratar de abrirme y volver a explorar mi faceta de realizador audiovisual, de la que también ya subiré algunos trabajos a este blog para que puedan ver. ¡Ya esta! He recuperado mis ganas de volver a escribir, así que acá estoy.

Las mejores películas del 2007 según El Odiante

Este fue el año en que el impacto de las nuevas tecnologías se sintió con más fuerza que nunca y principalmente dado al nivel de accesibilidad que alcanzaron las mismas. Unas cuantas compañías ofertaron conexiones de Internet rapidísimas por un abono mensual que no superó el precio de dos kilos de zapallitos durante el invierno, y monitores de LCD, Home theaters, y reproductores que leen hasta formato Divx pasaron a costar para el consumidor lo que cualquier electrodoméstico durante la era menemista. Además, por otro lado, el 70% de las películas de cartelera se pudo conseguir de manera pirata al momento de su llegada a las salas y el precio de las entradas de cine se hizo mucho más elitista, sumado a que lo estrenado –como ha pasado en los ultimos años- no dejó de ser otra vez insatisfactorio . Todo esto llevo a que durante el 2007 ver cine se convirtiera aún más en un acto hogareño, individual y egoísta. Personalmente, este fue uno de los años de mi vida en que más películas pude ver (casi a razón de una por día), pero mucho en DVD y poco en cine. Material muy bueno pero que en gran parte pude comentar solo con unas pocas personas, por que todos estaban viendo “su” cine: bajado de Internet, alquilado en algún videoclub con importados, o comprado en un bolishopping. Así que esta lista que viene a continuación (que no es de diez películas sino de nueve) es lo que me pareció más sobresaliente dentro de esa porción de cine que pude ver y a la vez pasó por las carteleras porteñas. Que aclaro, es muy distinta a la que podría armar contando todas las películas de producción reciente que pude ver a los largo del año pero que no pasaron por el cine o todavía no se estrenaron localmente en ningún formato (el caso de Promesas del este o Planet Terror). Con el paso del tiempo, nuestro mundo se acerca cada vez más al de aquella distopia planteada por Bradbury en Fahrenheit 451: cada vez más encerrados en nuestras casas, con pantallas cada vez más modernas y colosales, y cada vez más temerosos, reacios e incapaces de salir al mundo a compartir algo con el resto de los seres humanos que lo habitan.

Apocalypto: Al poco tiempo de hacer declaraciones dignas del primer mandatario iraní, Mel Gibson se mando con una demencia hablada en maya, sin actores conocidos y de una brutalidad pasmosa; lo que lo llevo a ser considerado un terrorista cinematográfico y a que su película halla sido malinterpretada, prejuzgada y vilipendiada. Digan lo que digan, se trata de la experiencia más pura, visceral y espectacular que se pudo ver en pantalla grande.

Black Book: Nazis, tiros y conchas. Verhoven volvió a su Holanda natal y a hacer una película como las que bien sabía hacer, esas en las que pasa de todo, y a puro ritmo, inteligencia y explicites. Tal vez su mayor mérito es el de narrar hechos relacionados con la segunda guerra mundial sin caer nunca en blancos y negros, como también mostrar que la pesadilla recién empezaba para algunos una vez terminada la contienda. Carice van Houten es la heroína del año.

Bucarest 12:08: La novedad (aunque luego de 4 meses, 3 semanas y 2 días, ya no tan novedad) de lo últimos tiempos, el cine rumano. Chiquita, minimalista, económica, pero dedicada a un tema complejísimo y de gran importancia: el tratamiento de la información y la Historia en los medios de comunicación. Una demostración de cómo con pocos recursos y un trípode en mal funcionamiento se puede hacer una película enormemente valiosa.

La conquista del honor: De las dos películas bélicas estrenadas por el gran Clint, esta seguramente es la más interesante, ya que apunta en varias direcciones y no en una sola como lo hace Cartas desde Iwo Jima. No se trata de un simple cuento antibélico, ni mucho menós de una aventura en el campo de batalla. Sino de algo mucho más complejo: un estudio sociológico sobre uno de los símbolos norteamericanos más importantes del siglo XX, narrado a partir del vínculo de un grupo de soldados y amigos.

The host: ¡Sí!, una película puede hacer reír, lagrimear, temblar, y también ser inteligente, divertida, política, poética y mucho más a la vez. Solo hace falta la gambeta, el corazón y todas las virtudes de un director como Bong Joon-Ho (de quién también se estreno Memorias de un asesino, de lo mejor directo-a-DVD del año). ¡Que lindo sería si el cine popular del mundo diera aunque sea un poquitito más seguido monstruos como este!

La noche del Sr. Lazarescu: El día que Argentina perdía la final de la Copa América frente a Brasil, me toco llevar a mi vieja a la guardia de un hospital a causa de una descompensación. Ahí tuve que sufrir la burocracia, la desidia y la falta de medios de un sistema de salud precarizado. Pero además, sentí lo mismo que sentí cuando vi Lazarescu. Lo que me hizo dar cuenta que la película de Cristi Puiu es una obra mayor sobre la medicina, la agonía y la muerte. Por suerte, mi vieja hoy esta bien saludable.

Ratatouille: Mientras las de animación en tres dimensiones estaban viniendo cada vez más estúpidas, Brad Bird se valió de la técnica digital y del trilladísimo cuentito de la rata que llega a triunfar en la ciudad para dar una película inteligente, más adulta que infantil. Sobre el arte, la crítica y la pasión por estas dos cosas. Al terminar de verla quede llenísimo de ganas por ver, hacer y escribir sobre cine. Exactamente todo lo contrario a lo que me paso con esa bazofia estrenada hace unos meses llamada UPA! Una Película Argentina.

Reyes y reinas: A pesar de que algunas cinematografías europeas hoy no pasan por el mejor momento, Francia supo estrenar buenos exponentes (Flandres; Corazones, del vigente Resnais). Pero esta película del 2004 es la que mejor demostró que el cine de este país esta bien vivo y que también puede estar lleno de ideas, ser entretenido y conquistar el corazón de cualquiera. Imposible no emocionarme con el desequilibrado Ismael, o el padre de Nora diciéndole a su hija que la odiaba en granuliento blanco y negro.

Supercool: Algunos ya la colocan como la comedia juvenil de la década. Ideal para verla borracho y vivir una regresión a esos días de culminación de secundaria donde garcharse a una mina parecía cuestión de vida o muerte. Con Appatow, Mottola, Rogen y cía., los nerds se han convertido en seres humanos y las películas sobre ellos han empezado a tener alma. La mirada de los dos protagonistas sobre el final en la escalera mecánica es capaz de poner la piel de gallina a cualquiera.

Caballeros del aire

Reparen en el nombre y apellido del director, ¿es posible que alguien que se llama “Tony Bill” haga una película con personalidad?

Caballeros del aire (Flyboys – EU / Francia – 2006 – Tony Bill)

Cine de propaganda militar, de alistamiento, chatito y bien predecible. Tienen al vaquero que se une a la fuerza aérea por que perdió a sus padres y un banco le esta por rematar su rancho. Al gordito que se hace recluta por que su progenitor nunca esta orgulloso de él. Y al negrito victima del racismo que quiere pilotear un biplano por que en el aire lo ven como a un soldado y no como a un mucamo. Este negrito, alentado por la guerra y los aviones en pos de una igualdad de derechos, no es más que un estimulo para todos los inmigrantes que hoy se deben alistar para ir Irak en busca de la green card norteamericana. ¡Feo! Para llamados al frente de batalla, miren lo que les digo, me quedo con 300. Por lo menos ahí las cabezas caían con más estilo. Calificación: 3

Perseguidos por el pasado

Este último fin de semana asistí al San Pedro Country Music Festival. Un evento que reunió en el mismo predio a los mejores músicos de este estilo, y también: niños jugando en peloteros, gerontes bailando line dance, señoras con reposera y ojotas, y una multitud de borrachos volcados sobre el pasto. Gratis, al aire libre, y sin que se registrara ni el más mínimo incidente durante los dos días de su organización. Lo que demuestra que todavía son posibles festivales en estas condiciones. Estas mismas condiciones de la que nos quieren convencer como imposibles para los festivales de Rock (¿y por que no, de cine también?) post-Cromañonicos y corporativizados que se organizan hoy por hoy por estas capitales. Para aprender un poquitito.

Arengado por el Country, sus sombreros y sus botas tejanas, aquí un western estrenado hace unos pocos días nomás.

Perseguidos por el pasado (Seraphim Falls – EU – 2006 – David Von Ancken)

Perseguidos por el pasado empieza con la placa de la productora Icon, la misma productora del australiano y ahora neonazi Mel Gibson. Y aunque Mel Gibson no figura en los títulos de la película, lo llamativo es que esta tiene más de un punto en común con su reciente y malentendida Apocalypto. Perseguidos es, en el gran porcentaje de su duración, aventura, una aventura pura, natural, física, todo eso que justamente es Apocalypto; aunque sin la mitad de espectacularidad, nervio y sangre con las que Gibson carga a su película. Para todos aquellos que se aburrieron con una por que les parecía persecución pura, no les recomiendo esta otra. Por que Perseguidos por el pasado es eso, persecución de principio a fin. Pero bien hecha, con personajes muy creíbles y dotada de un ritmo que nunca decae. Plus, con un desenlace místico (pero de un misticismo más austero y lejano a ese con el que alguna vez Alejandro Jodorowsky condimentó al western) que sirve como buena reflexión ante todo conflicto violento. Calificación: 6

Bourne, el ultimátum

Confirmado: Tarantino esta hecho un pelotudo. Pude ver en DVD zona 1 la edición extendida de Death Proof (la misma que se presento en el último Festival de Cannes) y es todo lo que me temía: superficial, canchera, pajera, aburrida. Dicen que la buena es la de Robert Rodríguez. ¡Esperemos que así sea! Ahora una de un director que no esta nada pelotudo, el ingles pastoverde.

Bourne, el ultimátum (The Bourne ultimátum – EU – 2007 – Paul Greengrass)

El ultimátum de Bourne es la continuación de La supremacia de Bourne. Sí, esto ya lo saben, pero entiéndase continuación en un sentido más amplio, más completo. Me explico: esta tercera parte parece pensada para verla a los dos minutos de terminada la segunda, engachadita y haciendo apenas una pausa para ir hasta una heladera a buscar otra birra. Ya que empieza ahí, a puro climax, sin perder mucho tiempo en explicar el conflicto ni presentar a sus personajes. Aprovechando, y con todo, el envión de su antecesora. Haciendo todo lo que una continuación de una película de acción tendría que hacer. Greengrass, desde el primer momento, nos mete de lleno en la trifulca y no para nunca más, siempre con su característico estilo de docudrama, siempre con su cámara enfermísima de Síndrome de Parkinson. Que es entretenida, es entretenida. Que esta bien filmada, esta bien filmada. Que tiene buenas escenas de acción, tiene buenas escenas de acción (la mejor: la de Marruecos, solo por que le saca el jugo a la arquitectura de la locación; las de Inglaterra o Nueva York están buenas pero podrían ocurrir de la misma manera en cualquier otro lugar). Pero para mi hay un problemita con El ultimátum de Bourne, y ese problemita es Bourne mismo. Este héroe por buscar ser más realista que otros dentro su género, termina por sacrificar una vez más romanticismo, carisma, emoción. Además este personaje de Matt Damon siempre esta yendo en la misma dirección, implacable y parcamente. Y por más que varíen en calidad -esta tercera parte seguro es la mejor de la trilogía-, con todas sus películas me pasa lo mismo: no puedo dejarlas de ver con cierto distanciamiento. Bourne se la re banca, pero que quieren que les diga, es un tipo que no me llega. Así que buen entretenimiento, pero en fin, epidérmico y desangelado a la vez. Prefiero un John McClane. Calificación: 6

La pasión de Beethoven

La película de Beethoven me gustó y quería escribir aunque sea un poquitito sobre ella. Pero si no piensan verla por que no les atrae la música clásica ni la figura del compositor, y mucho menos tienen ganas de perder el tiempo leyendo mi artículo, a continuación les dejo un link para que tengan como opción algunos minutos de rock and roll: http://mapusite.com.ar/wanda/ ¡Es el video de Wanda Nara haciendo un pete muchachos!

La pasión de Beethoven (Copying Beethoven – Alemania / EU / Hungría – 2006 – Agnieszka Holland)

En parte un relato sobre la esencia artística del músico, y en otra, un relato feminista centrado en el personaje de su copista Anna Holtz. Tal vez no sea una película fiel a los aspectos biográficos de Beethoven (no, no lo es), pero sí, una que logra acercarnos un poco al universo interno, un poco a lo que pasaba por la bocha de este personaje durante los últimos meses de su tormentosa vida. Merito esto, de la gran interpretación de Ed Harris, con un Beethoven mucho más simpático y entrañable que aquel de Gary Oldman (y hasta me animo a decir que mejor actuado), y el laburo de la directora, quién empieza de una manera bastante insípida, pero con el correr de los minutos va poniendo el nervio que le tiene que poner. Hay unos diez minutos de concierto de La Novena Sinfonía durante los cuales la Holland busca contagiar con su cámara cada sensación de cada unos los movimientos musicales. Bastante para estos tiempos de MTV. Ahora sí: vuelvo a ver una vez mas a Wanda. Calificación: 7

Black Book: El libro negro

Estos últimos días he estado a puro Verhoeven (¡Gracias a la Revista El Amante por haberle prestado la atención que se merece!), así que a continuación...

Black Book: El libro negro (Zwartboek – Holanda / Bélgica / Reino Unido / Alemania – 2006 – Paul Verhoeven)

Primero lo particular, el detalle. Como en todas sus películas, Verhoeven regala alguna escenita que ya por si sola alcanza para sentirse bien satisfecho. Casi siempre, sobre sexo o violencia, lo que este holandés es un especialista en plasmar. Imborrable, por ejemplo, aquella de Delicias Turcas en la que un Rutger Hauer descontroladísimo le corta los pelos de la concha a una de las tantas minitas que se levanta por la calle y los usa para decorar un collage. O esa de Invasión, en la que un instructor militar le clava una navaja en la mano a uno de sus aprendices solo por hacerse el cancherito y criticarle sus métodos. O... ¡vamos! ¿Quién no recuerda sino la celebrísima cruzada de piernas del bombón asesino de Sharon Stone en Bajos instintos? Bueno, por ahí vamos, en Black Book, en uno de los tantos momentos brillantes que tiene, Rachel Stein, la protagonista, una judía camino a infiltrarse en los cuarteles nazis, tiñe su pelo de rubio para que no la descubran en su misión. Pero atiendan esto: no solo tiñe los de su cabeza, ¡sino también los de su vello púbico! Y Verhoven, por supuesto, nos enseña este acto de manera frontal, explicita, tanto como lo exigían -justamente- nuestros más bajos instintos. Con esto solito ya me alcanzaba para irme contento de la sala muchachos, pero hay más, mucho más.

Ahora lo general, lo grande. Como en todas sus películas, Verhoeven se encarga de romper con más de una convención. En Robocop, el villano era petiso, calvo y de anteojitos, pero metía más miedo que cualquiera. En Invasión, el ejercito era conformado por hombres musculosos, pero también por mujeres delicadas y hermosas que se la bancaban por igual. Y así se pueden citar un montón de ejemplos más dentro de su filmografía. Bueno, en Black Book hay judios, pero no se quedan solo en victimas, sino que tienen aguante y salen al combate. Hay nazis, pero no todos son monstruos desalmados, sino que hasta hay alguno benevolente y piadoso. Hay una resistencia holandesa, pero no siempre es heroica y noble, sino que hasta termina siendo tan hija de puta como los propios alemanes. En fin, en Black Book, todo es más complejo, apartado de cualquier estereotipo: los personajes, las relaciones, las situaciones. Nada es blanco o negro, la fotografía con su paleta a todo color no hace más que confirmarlo. Es que Verhoeven se propone contar otra cara de la historia, otra cara sobre lo que también fue la segunda guerra mundial y los sucesos inmediatos a su finalización. Una faceta más compleja, como también más oscura u oculta; y bien triste, capaz de enseñar que algunas cosas siguieron y siguen igual por más que esta guerra halla terminado hace rato. Y a la vez, sin descuidar toda capacidad como cine de género, ni mucho menos todo potencial como entretenimiento. Una historia negra, negrísima, pero contada a puro matiz, a puro color. Verhoven enseña que algunos pasados siempre serán amargos y dolorosos, pero que por lo menos, les queda el beneficio de ser narrados con toda la onda. Y, entre otras cosas, con una teñida de vello púbico inolvidable. Calificación: 9

Duro de matar 4.0

Prometí escribir sobre algo decente después de Transformers –tenía como opciones a Pulqui y a Flandres-, pero pierdan cuidado, les aseguro que de cualquier manera la película que viene a continuación es El ciudadano Kane al lado de los robots retrasados. Con ustedes, el ciudadano McClane.

Duro de matar 4.0 (Live free or die hard – EU / Reino Unido – 2007 – Len Wiseman)

Alguna vez, el inefable Nicolás Repetto invito a su Sábado Bus a Roberto “Pappo” Napolitano para que compartiera la misma pantalla sabática con Dj Dero. En ese programa -que alguna vez estuvo a punto de premiar al mismísimo Domingo Cavallo con un automóvil cero kilómetro-, cuando tuvo la oportunidad, Pappo arremetió contra Dero diciéndole algo así como: “conseguite un trabajo honesto”, logrando así uno de sus momentos mediáticos más celebres, genuinos y divertidos que recuerde. Cito esta anécdota por dos razones. La primera, es por que el afiche publicitario de Duro de matar 4.0 me hizo acordar mucho a Pappo. En él, Bruce Willis tiene su camiseta sucia y desprolija, y esta decorado con unas chispas que dan la sensación de que estuviera soldando las piezas de su coche en el fondo de un taller mecánico. Y segundo, por que este encuentro entre los dos músicos que habla sobre dos maneras distintas de concebir la música, es, sobre todo, un enfrentamiento entre dos generaciones. Y de eso mismo se trata esta nueva entrega del duro de matar: de una batalla generacional. Vieja escuela de cine de acción contra nueva escuela, sistemas analógicos contra CGI, amplificadores valvulares contra Pro-Tools, Credence contra el New Metal. Los esfuerzos de McClane no son solo para salvar al mundo, Estados Unidos y su familia, sino también, y como pasa con Rocky en su última pelea cinematográfica, para mantenerse vigente. Y la película aprovecha este tema con creces, logrando momentos tanto de acción como de humor que son de lo más divertido de lo que va del año en el cine mainstream. Tal vez se pueda ver una apología a la brutalidad y al primitivismo (como bien ya me señalaron en un coment) encarnados por el hosco McClane, pero creo que se trata más de otra cosa. Y esa cosa es lo mismo que Pappo le reclamaba a Dero: el salir a laburar, el poner el cuerpo, el aprenderse un oficio. Y eso es justamente lo que le deja bien claro McClane a su antagonista, como también a los héroes de acción de hoy día. Fíjense que, como bien me resalto mi amigo Matias, buscaron a Justin Long como compañero de formula de Willis, un pibe que es bien parecido a Keanu Reeves (Keanu Reeves = Neo = Nueva Escuela). Por que como bien plantea la película, el mundo digitalizado nos esta llevando a ser cada vez más inútiles y dependientes de las computadoras, y , a quedar vulnerables a que nos venga un cerebrito y apretando solo unos botones nos deje con todo dado vuelta. Ahora, y para terminar, hay algo que me interesa destacar, el director Wiseman nunca acompaña del todo a Willis-McClane. Hace una película sobre la vieja escuela pero abusa bastante de los efectos digitales, y por dar otro ejemplo, pone a un villano carilindo de ese tipo que abundan en las de acción de hoy por hoy (¿donde están los Alan Rickman la puta que lo pario?). Digamos que a este director le falta aguante. Pero bueno, como bien dice McClane a lo largo de su película, a héroes de su tipo siempre se los deja solo. Calificación: 7

Transformers

A esta altura supongo que todos conocen http://www.imdb.com/ , sino, deberían conocerla, es la base de datos sobre cine más grande que hay en la net. Bien, ahora que estamos en tiempos en que se compran encuestas, se dibujan cifras, se miente con números; no sería nada raro pensar que en esta página se hace lo mismo. Es que si una película como la que viene a continuación esta calificada con 7,9 puntos, eso significa, o que el público que la fue a ver no entiende nada, o que este sitio le hace publicidad a las majors desde estas cifras. Yo me juego más por la segunda opción, por que creer que a la gente en promedio le parece una película de casi 8 puntos, es tan difícil como creer que la inflación en nuestro país no supera el 10 porciento anual. En la fotito de la iquierda, lo único que me gusto de toda la película.

Transformers (EU – 2007 – Micheal Bay)

Cine industrial del peor. Y ustedes me diran “¿pero que esperabas? ¡es Michael Bay!”. Sí, esta bien, pero a pesar de que las películas del chabón son ideológicamente detestables y se parecen más a publicidades interminables que algo llamado cine, por lo menos en todas hay alguna secuencia de acción o de efectos especiales bien lograda. Eso mínimo e indispensable para que cualquier cristiano pueda calificarlas como “películas para pasar el rato”. De esas secuencias no faltan en la ridícula Armageddon, o hasta en la bosta de Bad Boys 2 inclusive. Pero acá nada che. No hay ni una sola escenita bien coreografiada, ¡ni una!, y los FX son en gran parte unos enmarañados metálicos diseñados por CGI en los que no se distingue una garcha (y esto va para los que todavía no entienden: que una película tenga buenos efectos especiales depende del criterio con que se los utilice, no al simple acto de acumular capas y capas de imágenes generadas digitalmente). Después, todo en la película es subnormal. Ejemplo nomás: ¿cómo se les va a ocurrir a los milicos esconder el cubo tan deseado por los Decepticons en medio de una ciudad repleta de civiles? ¡Imbecilísima! Así estamos, que los soldados norteamericanos y sus aparatos (tanto en la ficción como en la realidad) rompan todo, total, lo lindo es ver como explotan cosas en la pantalla sin ponerse a pensar en una mierda .

Creo que Spielberg es uno de los mejores directores de la historia del cine, pero a veces, cuando pone su nombre en porongas como esta, no se que pensar. Un consejo Steven: para la próxima en vez de llamar a un tipo como Michael Bay para que haga una de autos enchulados que se convierten en robots con problema de escala, mejor llama a un tipo como John Waters para que se haga una de hombres que salen a combatir el mal por las noches disfrazados de mujer. Transformers, transformistas, travestis. ¡Chau! Para la próxima prometo escribir sobre algo más decente. Calificación: 1

Los Simpson: la película

Finalmente y luego de algunos sucesos que me tuvieron apartado, entre ellos mi feliz mudanza, aquí estoy devuelta desde este humilde blog. Así que todos esos que se preguntaban por si estaba vivo o no, ¡sí, estoy vivo! Los que no: Bergman y Antonioni. Pero para que sirva de consuelo, los dos ya estaban hechos mierda y nos han dejado una filmografía de la concha de la lola antes de morirse.

A continuación, nuestro filme del día (al lado pueden ver una fotito mia en versión “Sinson”, si quieren la suya solo tienen que acudir a la página oficial de la película.)

Los Simpson: la película (The Simpsons Movie – EU – 2007 – David Silverman)

La gran incógnita con Los Simpson era si realmente valía la pena moverse hacia alguna sala para verla, ya que a esta familia siempre le calzo perfecto su corto envase televisivo, y todo olía a vil maniobra de vacaciones de invierno para vender baldes de pochoclo en tamaños inmundos. Aparte, como bien señala Homero al inicio de la misma película frente al cortito de Itchy y Scratchy, ¿para que pagar por algo que en televisión es gratis? (bueno, el peruano de la esquina de mi nueva casa la ofrecía en DVD por unos modicos 8$). Pero algo decía que Los Simpson no podía fallar, y así es, no falla. La imagen de la película aprovecha en más de un aspecto el formato fílmico. Se juega con la pantalla ancha, la profundidad de campo, las luces, las sombras. Los Simpson se ven mejor que en televisión. Son cine. Y cuando, por otro lado, era de esperarse una película que repitiera las formulas televisivas pero a caballo de una historia más grande -ahora que todo en el cine tiene que ser grandote y repleto de efectos especiales-, no, nada de eso. Si bien la familla Simpson tiene que salvar el mundo (o Springfield, que para el caso es lo mismo), eso nunca llega a ser más importante que el lazo paterno entre Homero y Bart. Y ahí es donde gana. Por que logra que el espectador se interese menos por si explota la ciudad de Springfield que por que Bart se reconcilie con su padre. En definitiva, por que respeta tanto el universo de sus personajes en dos dimensiones, como los sentimientos y la inteligencia de sus espectadores. Su humor es siempre sofisticado, nunca apela a la sátira social facilona, menos le interesa ser correcta cual película familiar (Itchy y Scratchy no dejan de tener momentos gore, a Bart se le escapa la poronga). Los Simpson no deja de ser una película tanque, pero un tanque más certero que grandote. Calificación: 8

Memorias de un asesino

Esta es la época del año en que las salas de cine se convierten en parques de diversiones y las películas que proyectan en sus interiores, en calesitas y autitos chocadores. Así que si quieren zafar de Harry Potter, Los cuatro fantásticos o de alguna de esas garchas subnormales como Incorregibles (del harto incorregible Rodolfo Ledo) y no quieren ceder a esa única opción adulta -que en algunas carteleras se reduce al bodrio de abolengo XXY-, nada mejor que alquilarse algún DVD. Acá va uno muy recomendable amigos...

Memorias de un asesino (Salinui chueok – Corea del Sur – 2003 – Bong Joon-ho)

Memorias de un asesino no tiene nada de original ni rebuscado, sino que todo más bien tira hacia lo común. Argumento de lo más común: en una pequeña ciudad un grupo de detectives investiga el caso de un asesino serial. Victimas de lo más comunes: mujeres jóvenes que suelen andar solas de noche y visten ropa roja. Modus operandi de lo más común: el asesino las ahorca durante días de lluvia después de pedir una canción por la radio. Todo común. Pero momento, el que esta detrás de esto es Bong Joon-ho (el mismo de ese monstruo de película que es The Host), y sí, todo es común pero a la vez maravilloso, todo es ordinario pero a la vez extraordinario. A contracorriente de lo que suelen ser por estos tiempos las películas sobre asesinos seriales norteamericanas (apoyadas en las vueltas de tuerca, las trampas de guión, los dobles finales y siempre concentradas en la mecánica de cada crimen y la revelación de la identidad del asesino sobre el desenlace), en Memorias de un asesino, como pasa casualmente también en la reciente Zodiaco de David Fincher, no importa en definitiva tanto quién es el asesino y sus ardiles criminales, sino los investigadores y lo que les ocurre en su vida cotidianamente. Personajes, que de paso, son seres humanos y no marionetas de algún guionista pelotudo haciéndose el pistola frente a la computadora. Si bien lo citado de Fincher probablemente sea madurez (esta claro, muy atrás quedaron los tiempos de Pecados Capitales o The game), lo de Bong parece tratarse de una plantada de bandera frente al mainstream y el cantar de Hollywood (más si tenemos en cuenta también el espíritu de The Host), pero, por sobre todo, a unas ganas tremendas de demostrar que todavía se pueden hacer thrillers brillantes sin necesidad de ser rebuscado, artificioso y cancherito, sino siendo clásico y dandole verdadero cariño a los personajes y la historia que protagonizan, por más veces que esta misma parezca haber sido contada. Así es que en Memorias de un asesino hay mucho humor, suspenso, emoción... en fín: mucho sentimiento; por que insisto, sus personajes tienen volumen, carnadura, sangre, están forjados con muchísimo amor (tanto por el director como por su actores: indispensable destacar al gordito Song Kang-ho). Y a partir de ellos (como también ocurre en The Host) Bong vuelve a plantear tanto los problemas de su país, -una Corea del Sur dependiente de Estados Unidos que debe aprender a resolver lo que le toca por sí sola- como sus interrogantes filosóficos; presentandonos un misterio tan grande e irresoluto como la vida misma. Calificación: 9

La maldición de la flor dorada

Zhang Yimou con otra de artes marciales artie. Yo la verdad, me quedo con alguna de artes marciales bien cabeza portagonizada por Jackie Chan o Jet Li en sus épocas de gloria en Hong Kong.

La maldición de la flor dorada (Man cheng jin dai huang gin jia - Hong Kong / China - 2006 - Zhang Yimou)

Probablemente la película que ocasiono el gran quiebre halla sido la oscarizada El tigre y el dragón, allá por comienzos de la década. A partir de esta, Ang Lee consiguió que el Wu Xia Pian (o en terminos más criollos: el cine de artes marciales con elementos fantásticos) adquiriera un prestigio, un status de calidad y una atención en el extranjero que nunca antes se le había prestado al género. Lo que luego impulso a que más tarde Zhang Yimou se animara con la primera parte de su saga, la por demás grandilocuente y sobre estilizada Héroe, que se serviría de la figura de un Jet Li ya más preocupado en participar en producciones "serias" y "artísticas", antes que en otras apuntadas al mero entretenimiento. Y que luego continuaría con La casa de las dagas voladoras y la actualmente en cartel La maldición de la flor dorada. Pero hay algo que hace bien diferente a ese primer Wu Xia Pian qualite y de exportación que es la película de Ang Lee y este último cine de Zhang Yimou. Mientras con Lee la confrontación física ocupaba un lugar protagónico dentro del relato, con Yimou ocupa una lugar secundario, decorativo. Mientras con Lee las artes marciales servían para homenajear al género mismo, con Yimou sirven como excusa para realizar ejercicios de estilo y ostentación visual. Mientras con Lee se destacaban por sobre todo el coreógrafo Yuen Woo-Ping o la elasticidad acrobática de la actriz Michelle Yeoh, con Yimou se destacan el director de arte, el vestuarista o los encargados en efectos especiales. En definitiva, lo que viene a confirmar La maldición de la flor dorada, es a un realizador desinteresado por las posibilidades que propone un género, y por otro lado, obsesionado con las superficies que envuelven a sus filmes.

Y La maldición... funciona como colmo de la superficialidad y la ornamentación. Por cada acto tribial que realiza cada uno de sus palaciegos protagonistas, una multitud de cortesanos se disponen a servirlos parados en filas interminables. Por cada decorado que recorren, una multitud de colores asisten al plano reluciendo entre infinidades de detalles. Todo es multitudinario, brillante, excesivo, visualmente empalagoso. Características que bien pueden ser leídas como apología de una economía enorme y en constante crecimiento como la de China y Hong Kong y sus consecuentes posibilidades industriales en el cine. El problema es lo que hay por detrás del velo dorado. Como ya es común en este tipo de películas, su historia se basa en el prestigio de la tragedia, y una tragedia solo puede ser buena en la medida que el espectador pueda proyectar sus sentimientos a través de los personajes. Y ocurre que entre tanta armadura y vestidito, que entre tantos decorados y luchas amaneradas, que entre tanta atención puesta en la organización plástica de cada escena, se descuida eso mismo que es el alma de los personajes. Es así que los que les pasa no conmueve, no toca un nervio. Y por mucho que Chow Yun-Fat o Gong-Li se esfuercen. Calificación: 4

Primitivo

Alquile esta película en DVD por que el flaco que atiende el videoclub me dijo que era en la onda The Host. ¡Que hijo de mil puta!

Primitivo (Primeval – EU – 2007 – Michael Katleman)

Primitivo es un bicho bien feo. Cruza de dos clases de cine norteamericano muy berretas. La primera, esa que venimos padeciendo hace rato, la del animal con características sobrenaturales enfrentado a grupete de personas aislados y en situación extraordinaria. La cual nos supo entregar tiburones manipulados genéticamente y hasta anacondas que ladran. La segunda, esa que se puso de moda hace unos años, la de los thrillers concientizadores de la realidad social en África (onda El jardinero fiel, o más acá, Diamante de sangre). Consecuencia del norteamericano progre y con culpa, que tiene que ver más con el blaxplotation y el exotismo, que con un genuino compromiso por lo que verdaderamente les pasa a los grones en el tercer mundo.

Hace no mucho pude ver un documental por Nat Geo sobre como se cazan cocodrilos. Iban dos balseros con un par de varitas y le daban toquecitos en el lomo al coco. El coco es un animal que tiene un cuerpo pesadísimo y a la vez se puede mover a velocidades muy violentas, aunque eso le da una desventaja: se cansa rapidísimo. Así que, después de unos cuantos golpecitos con la varita, el pobre coco luego de reaccionar varias veces quedaba tan cansado, que los balseros iban, lo agarraban uno de la cola y otra de la trompa, y se lo subían a la balsa mansito mansito. Listo. Cocodrilo hecho cartera. A lo que voy con esto es que, ¡todo ok!, pero si nos van a mostrar un cocodrilo capaz de correr a campo abierto como un leopardo y necesitado de manducarse a un chabón a diario, que no nos lo vendan como un caso real. No le vamos a pedir a Hollywood que se preocupe seriamente por denunciar lo que ocurre en África, pero sí, que aunque sea, den un entretenimiento noble. ¡Mal! Calificación: 2

Ayer otra vez

¡Finalmente se estreno en los cines una película del gran Johnny To! (aunque no en su faceta más tribunera, vale aclarar). Aquí, una nota sobre el director y también sobre la película, hecha para la Revista Haciendo Cine.

Ayer otra vez (Lung Fung Dau - Hong Kong - 2004 - Johnny To)

Ayer :
Cuando en Argentina pudimos ver por primera vez y gracias a festivales The Mission, Running out of time y Fulltime Killer, y el nombre de Johnny To empezó a resonar entre las colas y los pasillos de las salas, pronto descubrimos que se trataba de un director indispensable para entender el rumbo que estaba tomando el cine popular en Hong Kong y sus tierras aledañas. Y con el correr del tiempo, si bien en un principio parecía ser un heredero de la escuela propuesta años atrás por John woo, Tsui Hark, Ringo Lam y Ronny Yu -concentrada en la producción de un cine de acción desmesurado y estilizado-, fue fácil darse cuenta de que se trataba de un director con una marcada y genuina personalidad. A diferencia de sus citados compatriotas, To nunca emigro a Estados Unidos, sino que se quedo en Hong Kong y trabajo duro y parejo sobre los géneros populares, renovándolos y dándoles un estilo nunca sumiso al paladar occidental. A caballo de su propia compañía, la Milkyway Image, lo que le dio mayor autonomía y libertad creativa, supo dar durante la última década no solo policiales y películas de acción y artes marciales destacables, sino también comedias, melodramas y hasta algunas que combinaban todos los géneros mencionados en apenas una hora y media de duración; y con una producción incesante de dos y tres largometrajes por año (aunque muchas veces, y acá vale hacer una aclaración importante: codirigidas junto a Wai Ka-Fai).

Para entender las grandes virtudes del cine de To, es importante concentrarse en el espíritu lúdico que atraviesa a toda su obra, inscripta en una industria bestial como es la hongkonesa, que debe satisfacer a un público altamente consumidor y conocedor del cine de género que se ha acostumbrado a que lo sorprendan a cada rato. Por eso, se trata de un director al que no le esta permitido estatismo alguno, y cuya labor siempre esta relacionada a la experimentación genérica, formal y temática. Si John Woo era capaz de hacer una película tras otra donde sus personajes disparaban cargadores interminables en cámara lenta y a dos manos, Johnny To bien puede hacer una donde juegue a alcanzar el record de balazos en pantalla mientras sus actores vuelan en poses acrobáticas, pero después, mandarse con una donde sus personajes elijan enfrentarse solamente a machete y piedrazo sobre una puesta en escena contenida y realista.

Es este mismo afán y necesidad permanente por el juego, lo que también condiciona y define a sus personajes. Los mundos de To siempre están habitados por ladrones, luchadores, asesinos a sueldo, policías y demás especies urbanas, y todos son profesionales que se precian de serlo, y además se obsesionan con perfeccionarse en su campo en el día a día. Estos personajes gustan de salir a la calle para jugar y probarse todo el tiempo: robando, luchando, asesinando, o haciendo lo que sea que saben hacer. Probarse para conseguir ser el número uno, para escalar a los mayores escalafones de poder o conocerse más a sí mismos. Y el querer quedarse quieto y encerrado, significa la muerte (algo que bien se puede observar en la más reciente Exiled), tal vez lo mismo que sufriría el cine sino se mantendría renovándose continuamente y atentando, por lo menos de vez en cuando, contra sus propias reglas.

Otra vez:
La única película de To estrenada oficialmente en nuestro país era hasta hace poco Fulltime Killer - aunque directamente en DVD- y ahora toca el turno para Ayer otra vez, lo que significa dos riesgos por parte de sus distribuidores. El primero: acercar su cine a las salas comerciales, y esto contando con el enorme prejuicio del público masivo local hacia todo lo que tenga predominancia de ojos rasgados; y segundo: hacerlo a partir de su costado menos conocido y más subvalorado, que es de las comedias románticas, o por lo menos, el de sus películas que no se centran en la confrontación masculina.

Ayer otra vez cuenta una muy entretenida -y por momentos también melancólica- historia de un matrimonio de ladrones de guante blanco, protagonizada por Andy Lau y Sammy Chen (quienes también trabajaron a las ordenes de To en Needing You y Love on a diet), que se separan al no ponerse de acuerdo en la repartición de sus bienes gananciales, bienes conseguidos mediante el delito, dicho sea de paso. Claro que se distancian pero nunca se dejan de amar y pronto sus excéntricas profesiones los vuelven a poner cara a cara al momento que desean volver a robar. Y acá el principal atractivo que tiene la película, que es mostrar una pareja que ya sea en matrimonio o no, nunca se relega a la rutina o el aburrimiento; sino que ambos juegan todo el tiempo, están continuamente diseñando modus operandis nuevos, o compitiendo entre sí para saber quién de los dos es el mejor ladrón. To muestra un mundo en el que el matrimonio, y a diferencia de mucho del cine que podemos ver actualmente, también puede ser un hecho social que se puede renovar y celebrar a diario. Y mejor aún: sin que esta idea este ligada al plano sexual (de hecho, la película carece de escenas de sexo). Sus personajes juegan a las damas chinas, a las cartas, apuestan a los burros y hasta se pasean como chicos arriba de autos lujosos. Se persiguen todo el tiempo, viajan a otros países, están siempre en movimiento; tanto como si se tratase de una pareja salida de una screwball comedy del período clásico americano, y como si supieran de antemano que si se estancan en la más apática y convencional vida matrimonial, nada los va a poder salvar.

Pero la película de To también subvierte otras convenciones, por ejemplo, en la inclusión de dos detectives homosexuales que no tienen problema en limpiarse la boca unos a otros mientras comen en lugares públicos, o en la de una suegra que no solo la va de malhumorada y resentida, sino que también se suma al juego de estafadores y estafados. Estos personajes hablan de otra constante en el cine de To y que es el tema del doble. Los seres humanos que pululan por sus películas necesitan siempre de una pareja, de un contrapunto, alguien que -como esos amigos imaginarios que uno suele tener de chico- les permita abrir el juego.

En definitiva, una película que merece ser vista tanto por su vitalidad como por sus ganas de romper con las rutinas y formulas del género. Y por que como en casi todo su filmografía, To enseña que tanto el matrimonio, como la profesión propia de cada uno, y hasta el cine mismo, puede ser un motivo de festejo todos los días. Calificación: 8

Soñando despierto

Lleve entusiasmado el DVD de esta película para ver con mi novia y sus padres luego de que nos juntaramos a cenar. Me fue bastante mal.

Soñando despierto (La Science des rêves - Francia / Italia - 2006 - Michel Gondry)

Cuando hace un par de años me entere de que Michel Gondry, aka el mejor realizador de videoclips de la historia (¡ma´que Spike Jonze!, si tienen alguna duda miren la colección de DVD The work of director...), iba a hacer una película con guión propio, era de esperarse un texto que no tuviera el vuelo de los trabajos de Charlie Kauffman, pero que sí sirviera como excusa para que el director derrochara toda su pirotecnia visual. Y en parte así es, la historia es flojísima, tanto que uno pierde total interes por la película a sus cuarenta, cuarenta y cinco minutos (por lo menos eso es todo lo que aguantaron los padres de mi novia antes de levantarse del sofa e irse a dormir). Pero lo decepcionante, lo inesperado, es que Gondry, además, nunca llega a asombrarnos o ni siquiera a deleitarnos con sus truquillos formales. Hay algo evidente, para cualquiera de los videoclips que hizo para músicos como Bjork o The Chemical Brothers, el chabón tuvo más o menos la misma cantidad de guita y tiempo que para hacer toda esta película de punta a punta. Pero lo que realmente molesta de Soñando despierto es el: "ok, ya soy famoso, me conocen todos despues de Eterno amanecer de una mente sin recuerdos, así que vuelvo a Francia como un heroe y cuanto la historia de mi vida con algun actorcito cool y a la manera que se me antoja, por que total, ahora puedo hacer lo que se me canta un huevo" ¡No chabón! Esta claro, conquistar a un especador cinemátografico no es lo mismo que hipnotizar a un tipo que hace zapping. La película más que cautivar con su historia personal, molesta por narcisista y caprichosa. No encuentra ni los personajes, ni las situaciones, ni el tono, ni nada. Y su alter ego petiso mexicano con cara de Nancy Duplaa (el "yo no se que garcha le ven las minas" Gael Garcia Bernal) nunca termina de encajar. ¡Te queremos Gondry!, pero: ¡volve a hacer videoclips!, o por lo menós: ¡volve con Kauffman! Consejo: miren el videoclip que el mismo director le hizo a la banda Foo Fighters para la canción Everlong, cuenta casi lo mismo que esta película aunque en escasos minutos, y es mucho mejor. Calificación: 3