Cara de queso

El pasado Lunes 16, por lo menos el complejo Cinemark sucursal Palermo estuvo cerrado por que sus empleados lograron organizarse y realizar una huelga como queja ante las explotadoras condiciones en que las trabajan. Hechos de este tipo se repitieron también en otras sucursales de otras grandes cadenas (Village y Hoyts principalmente) durante toda la semana pasada, incluso hasta con empleados detenidos y demorados en sus lugares de trabajo. Enterarme de esto último me causo bastante tristeza, como también me causo bastante tristeza recorrer todo el diario Clarín del Martes y demás medios y no encontrar ni la mas mínima información al respecto. Así que por este humilde medio, sepan que esto ocurrió y conozcan otra buena razón para no darle de comer a estas empresas hijas de mil puta, que no solo destruyen nuestro cine, sino que también forrean a mas no poder a pobres pibes.

Como tenía que ser, vi la hermosa película que viene a continuación en un cine más chico y con menos neon, donde por lo menos sus empleados, entre otras cosas, no tienen prohibido recibir propinas.

Cara de Queso (Argentina – 2006 – Ariel Winograd)

Cara de Queso llama la atención ante todo por su dinamismo y su fluidez, algo bien atípico en el marco del cine nacional. Dura noventa minutos, no lo parece y da la sensación de que su director elude todo el tiempo y a pura gambeta (es decir: a puro movimiento de cámara, con muchos travellings, steadycams, dollies...) todas las características del mas mediocre cine argentino que provoca los peores prejuicios por parte del público: deficiencia técnica, falta de tempo narrativo, impericia actoral. Punto, este último, donde la película mas se esmera y se hace fuerte. El trabajo con los actores es notable y la elección del casting, ecléctica y acertada. El elenco incluye desde figuras históricas como Luppi o Juan Manuel Tenuta hasta rostros rutilantes y prometedores del “Nuevo Cine Argentino” como Nahuel Perez Bizcayart o Martín Piroyansky, pasando por televisivos como Felipe Barroso o bizarros de la talla de Silvia Perez (Para los que todavía no se enteraron: ¡También actua y canta Sergio Denis!) y todos conviven en perfecta sintonía. La película narra la iniciación de Ariel en un country judio durante la década de los 90`, década menemista recreada a todo lujo de detalles. El despertar sexual, el ocio con amigos, las relaciones familiares y todo esos temas comunes en películas sobre iniciación están presentes, pero lo que la hace distinta es su capacidad para mezclar autobiografía con entretenimiento, profundidad dramática con humor grotesco, lirismo con narración certera. Es que el eclecticismo de Winograd no solo se reduce a una elección del casting, sino también a una idea de que es posible un cine argentino personal-artístico y a la vez popular-comercial. En un par de momentos el protagonista compara los campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial con el country en el que transcurre la historia. Ambos lugares hicieron lo mismo, apartaron a los judios del resto del mundo y Winograd de alguna manera se rebela contra esa realidad, tal vez de la misma manera que su película se rebela frente a las categorizaciones y los claustros del cine nacional, que parecen (solo parecen) no permitir salida. En fin, de alguna manera, un cine de rebelión. Calificación: 8

19 comments:

Anonymous said...

juan , aqui ariel winograd, navegando por internet encontre tu blog y me pone feliz todo lo que escribis ya que es exactamente nuestra intencion con la peli.
Con que uno lo entiendo ya es suficiente. el esfuerzo valio la pena. saludos

*nat said...

GRACIAS GRACIAS Y MÁS GRACIAS porque, a pesar de que hemos leído algunas críticas positivas, esta es definitivamente TODO lo que queríamos leer. Por fin! Alguien que ve los movimientos de cámara, alguien que ve que el cine argentino está muerto por cobardía, alguien que ve la intención rebelde antes que perfeccionista o "formal". Yo hice, como productora, también películas de las otras. Algunas incluso me gustaron mucho, y todavía me gustan. Pero antes que nada me gusta el cine y no quiero que termine mirándose el ombligo. Todas las cosas que observás las hemos pensado y hablado con Ariel, mi novio y director de la película, las discutimos casi todos los días de nuestras vidas, y leerlas en un blog ajeno es una alegría enorme.

salud!

EL ODIANTE said...

Bueno, si vuelven a entrar: me alegra mucho esto y me incentiva a seguir escribiendo. Espero q sigan haciendo buenas películas. Y sepan q pertenezco al staff de la revista del amigo Hernan Guershuny, HACIENDO CINE. Un abrazo. Juan

*nat said...

Aguante la Haciendo Cine!
Salud.

Anonymous said...

debbie
me enkanta la peli y todo lo ke hacen .... sigan asi :D el blog muy wenoo!

Roberto said...

Gustavo Perednik es un brillante escritor argentino que se especializó en un tema urticante y que se denomina “Autoodio”. Este curioso sentimiento está muy presente dentro de ciertos personajes pertenecientes a la colectividad judía. Dos milenios de injustificada persecución y de perversa demonización, desencadenó un raro proceso dentro de un grupo de judíos de las más variadas geografías, que terminan creyendo como verdaderos, los falsos y perversos argumentos esgrimidos, transmitidos siglo tras siglo, consiguiendo que estos mismos sujetos realmente crean que conforman un grupo perverso, con las características que sus detractores le endilgaron. Ante esta situación estas personas actúan de diferentes maneras. Repiten incesantemente las horribles características del grupo discriminado. Aceptan como reales los argumentos de cualquier circunstancial enemigo. Apoyan cualquier movimiento en contra del grupo al que pertenecen. Y se podría seguir indefinidamente con los ejemplos. Una idea ronda por sus inocentes y traidoras mentes. Creen equivocadamente que con esta conducta se habrán de congraciar con los no judíos y que éstos por ello los aceptarán como iguales o semejantes, no logrando jamás el objetivo buscado. Para el que no tiene prejuicios le dará lo mismo como actúe su interlocutor, al que por supuesto considerarán como un igual y para el judeófobo o antisemita, siempre serán solamente judíos. Finalmente para sus correligionarios solo será un “pobre diablo”, un ridículo e insignificante traidor fracasado.
Ariel Winograd creo que entra dentro de los judíos que padecen este mal. Él cree, o quiere hacer creer que lo que hace es autocrítica. En realidad como ya dije antes, solo hace el ridículo. Ha sido duro con su gente, quizás sin pretender herir, pero lo hizo.
El subtítulo de su película “Cara de queso” es “Mi primer ghetto”. Asqueroso título por cierto. Los ghettos no son lugares donde uno se recluye voluntariamente. Los ghettos han sido horripilantes lugares donde se recluía en contra de su voluntad a los judíos, siendo la muerte por lo general el paso siguiente al inmundo encierro. Si alguien voluntariamente se recluye con sus semejantes o con quien quiera, en determinados lugares, eso es otra cosa y tendrá o habrá que buscarle otro nombre, pero indiscutiblemente no será un ghetto.
La frase en la que cerca del final de la película pronuncia uno de los chicos “Durante el Holocausto nos encerraban los nazis y ahora nuestros padres lo hacen aquí” es de una perversidad e irrespetuosidad sin límites. Seguro que si este joven director se hubiera interiorizado de lo que sucedía dentro de un campo de exterminio nazi o en algún momento se hubiera imaginado allí adentro, no habría hecho una comparación tan odiosa. Ese “Country” con hermoso campo de golf, hermosa pileta de natación y la posibilidad de disfrutar de momentos de ocio, del modo como a cada cual se le da la gana, no parece tan mal lugar. Pero al hacer una comparación tan odiosa, al que yo no pude dejar de odiar es a él, por semejante blasfemia. Pero él debe de creer que es un “tipo moderno” y que aquello de las persecuciones ya está muy lejano. ¡Pobre tipo! Que poco conoce de historia y que mal observador es de lo que está aconteciendo hoy mismo, en éste mundo.
Pésimo observador nuestro novel realizador. La gente que se recreaba inocentemente en el country donde el pasó parte de su adolescencia, simplemente estaba gozando del lugar, y si no lo hacían de la mejor manera, al menos estaban gozando de uno de los pequeños descansos que el mundo les concedió a “su propia gente”. Ojalá no tenga que ver nunca desde un verdadero ghetto lo que esa horrible palabra significa, porque ese día recordará a esos días, sus días pasados en el country, como quizás los más felices y bellos de toda su existencia.
De la película ya no tengo ni ganas de hablar. Solo acotaré algunas cosas. Dentro del mundo de los judíos hay infinidad de cosas que no son como Arielito las pinta. Abundar en citas y lugares comunes archigastados, no demuestra demasiada originalidad. Sucederán algunas cosas, como dentro de cualquier otro grupo, pero de ningún modo es regla. Aunque durante centurias se haya querido asociar al judío con su apego al dinero, no por eso se convierte en realidad. Es una de las tantas infamias y es una de las que mejor prendió a lo largo de los siglos. No obstante ello, las abuelas por lo general no aconsejan invertir en dólares, tampoco a las criaturas de doce años les interesa sobre cualquier cosa “vender”. Jamás escuché en ambiente alguno que alguien orine sobre otro. A la empleada doméstica los padres de él, la hacían dormir en el lavadero, pero yo no conozco a otros que hayan incurrido en esa discriminación. El amor y los deseos sexuales se manifiestan exactamente del mismo modo que en cualquier otro grupo y dentro de un conjunto de cien familias, hay muchísimas que son gente muy agradable y querible y otros muchos que no lo son. No es diferente que lo que acontece en cualquier otro grupo humano. Según lo que muestra Winograd en su película, todos los personajes de ese country eran personajes excéntricos y si no desagradables por lo menos payasescos. A decir verdad, el único que yo juraría que tiene esas dos características es precisamente Ariel Winograd. No por ser tan joven, habrá que perdonarlo. Desde los trece años según su religión nativa es responsable de lo que hace. Sabemos que él no cree en eso, yo tampoco lo creo, pero me cuido que mis acciones no perjudiquen a un tercero. Sin embargo él trabajó en su film como un tremendo “irresponsable”. Eso es precisamente lo que ha hecho y eso es lo peor que hizo. Le aconsejo que hable con su analista de modo urgente. El autoodio debe ser ahora su tema obligado. Si no lo hace no se “jode” él, eso no importaría demasiado, “jode” a un montón de gente a la que se la viene “jodiendo” hace dos milenios. Su mensaje tendencioso, tiene un importante poder residual y “jode” y mucho. A los judíos para ser precisos, a los que guste o no, Ariel Winograd jamás dejará de pertenecer.
Lo lamento Ariel, con lo mismo podrías haber hecho una película divertida y hasta simpática. Algo de eso pareció asomar, pero quisiste filosofar y mirar a “tu gente” desde afuera, ridiculizarlos y burlarte de ellos, aunque digas que no, y te salió el tiro por la culata. Lamentable viejo, muy lamentable.

Roberto

EL ODIANTE said...

A la mierda, nunca había leído este mensaje hasta hoy: 05-03-07.

Quiero decir que laburo de camarografo y en más de una vez me toco cubrir bar-misztva (o como se escriba) y que mucho de lo que se describe en esta película lo vivi en carne propia cada vez que asisti a estos ritos, a los que solo un goi (o como se escriba) solo puede acceder como servidumbre. También se trata de claustros, a los que se separan a los jovenes judios del resto del mundo, en los cuales los tienen encerrados sin ver la luz del día, festejando en salones fastuosos y a veces gastando dinero de maneras ridiculas.

La palabra ghetto esta bien empleada, solo buscala en el diccionario.

Y yo nunca leí sobre el "autoodio", lo cual me parece interesante, pero sí, leí sobre algo más interesante aún: el marketing del holocuasto. Y también leí algún librito q anda por ahí tildado de apócrifo. Los cuales entre otras cosas tratan sobre la auto-victimización del judio. Algo de lo que adolece este comentario, por que en difinitiva la película es autobiográfica, y es clara en esto. No nos dice que todo los judios sean así ni mucho menos, tampoco para tomarsela tan a la tremenda.

No quiero ni pensar que opinaras de Borat o Mel Gibson

Anonymous said...

Cara de Queso es la peor pelicula nacional que vi en mi vida, nunca vi nada tan aburrido, insulso, carente de desarrollo y desenlace.. falto de humor... piensan que decir "paja" es hacer humor o acumular figuras que no terminan de desarrollar ningun personaje. no cobro fuerza siquiera el personaje principal, apenas terminas de acomodarte en el contexto de la situacion, la pelicula termina. sin embargo la realizacion es buena.. es lo unico que rescato de la peli. creo que ariel winograd es un tipo muy creativo y puede hacer algo mucho mejor. saludos!

Anonymous said...

querido roberto, aqui ariel HITLER winograd, me gustaria saber un poco mas de vos, veo que sos una persona culta o por lo menos escribis muy bien.
Es una lastima que no hayas entendido nada de la pelicula. Una pelicula es una ficcion, si te ha tocado tanto es porque algo de razon hay, el analista lo deberias ver vos. Me sorprende tu negacion y tu falta de poder de autocritica.
Es importante que haya diferentes miradas para luego poder analizarlas, no seas como lo que vos criticas.
Salud, y espero algun dia tomar un cafe contigo

Anonymous said...

CUANDO LO REPRIMIDO SE PROYECTA SOLO SE ENTIENDE , ES UTIL EN LA MEDIDA QUE SE PUEDA PONER AFUERA LA MIERDA :AUTOANALISIS .
QUE BUENO QUE CARA DE QUESO SEA UN DISPARADOR .

Roberto said...

Es muy tarde. Entré aquí por casualidad y veo que hubo respuestas, respecto a lo que escribí oportunamente en este blog.
A Ariel le contesto ahora solo dos cosas: La primera es que tu broma respecto a Hitler no tiene cabida ni tiene gracia, ni insinué algo parecido y tampoco lo creo. No creo siquiera que no seas buen tipo, creo simplemente que te equivocaste. Tampoco la crítica estuvo dirigida a tu capacidad profesional.
Lo segundo es que acepto gustoso el tomar un café contigo. En los próximos días te pasaré mi mail para contactarnos.

Con respecto a lo que dijo el Odiante, le respondo:
Me tiene totalmente sin cuidado cualquier comentario prejuicioso que hagas sobre los judíos. A esta altura del partido, mi piel y mi sensibilidad ya están muy curtidas. Pero hay una que no te la dejo pasar, porque es un comentario altamente judeófobo, repugnante y falso. Es ese canallesco comentario del marketing del Holcausto. ¿A quien leíste, a Norman Finkelstein? Porque para repetir pelotudeces difamatorias comprate directamente “Los Protocolos de los sabios de Sión o Mein Kampf de Hitler, y entonces aunque sea hablas de pelotudeces que al menos trascendieron. Si te gustan los libelos, comprá aunque sea las mierdas más famosas. Pero ahora te contesto más en serio. Con un comentario como ese ingresas automáticamente en el terreno del hijoputismo. Y te lo expreso de la manera y del modo más suave como me es posible decirlo. Se que circula mucha mierda gráfica por ahí, creo conocerlas a casi todas, pero repetir boludeces livianas es una cosa y hacerse eco de algo tan grave, es otra cosa. Obvio, que no mediste el comentario inconsciente que hiciste. Total, se dicen tantas idioteces. ¿Qué le hace una raya más al tigre?
¿Cómo te caería una broma sobre el cáncer por ejemplo, si yo supiera que tuviste la desgracia de perder a un ser querido de ese modo?
Te reitero, no es la primera, ni es la última. Escuché muchas frases hirientes, pero con la mayor tragedia que registra toda la historia de la humanidad, no podés joder. Y si crees que no fue la peor, tampoco podés hacerlo. El respeto por el dolor ajeno y el respeto por millones de seres masacrados, así lo exige.
Dejame una respuesta decente y podremos conversar. No jodas con ese tema. Es de hijo de puta el hacerlo.
Me voy a apoliyar.

Roberto

Roberto said...

Hoy es 04 de junio 2007. Cerca de las 14.00 hs. Radiante y hermoso día de sol, sin frío. Anoche tardísimo, ingresé a este blog y dejé algo escrito. Desconozco quien es ese “El Odiante” pero mejor hubiera sido que se llamara “el odioso”. Al menos se habría correspondido más con lo que piensa y escribe. ¡Te pasaste hermano con tu cuota de prejuicios! Varios y todos juntitos. Tres o cuatro al hilo. Genial. Veamos: “Solo un goy puede acceder como servidumbre”, ¡Servidumbre! Buenísimo lo de servidumbre. La última vez que escuché ese término fue cuando leí “Servidumbre Humana” de Saumerset Maugham y luego vi la película con una hermosísima y cautivante Kim Novak. Pero de eso han pasado muchos años y vos seguís parlando de “servidumbre”.¡Qué animal!
Además los judíos gastaban inmensas sumas de dinero en sus extraños ritos, dinero que no deberían gastar. Coincido con vos “Odioso”, antes de gastarlo deberían pedirte permiso a vos. Eso es lo que se llama respetar las libertades individuales y tener espíritu democrático. O al Estado omnipotente, que deberá decidir que es lo bueno y que es lo malo, en materia de gasto.
La palabra guetto es una espantosa palabra y remite a lo que yo había expresado. Cualquier significado más allá de su acepción original, es usada como una extensión de su significado original. Por otra parte si la tuviera que buscar en el diccionario, la debería buscar en su versión castizada y que se escribe gueto. Entendés algo, odioso?
Sobre los libelos de mierda que leíste ya te respondí anoche.
De Borat opino lo que bien te imaginás. Es muy fácil joder con el dolor o la problemática de otro. Es casi tan genial como el sorete de Roberto Benigni. Yo le daría otro Oscar más, por lo genio que es. Todavía lo veo bailoteando sobre las butacas, cuando ganó el premio. ¡Qué ricura!
Mel Gibson. Un negacionista hijo de puta. Al menos para su bien, tiene una pinta bárbara. Minas no le deben de haber faltado. De joven actuó en un formidable alegato antibélico de Peter Weir “Gallipoli” . Con respecto a la película de Cristo, le voy a tener que pedir que me pague la tintorería, porque salpicó a toda la platea, con sangre hollywoodense. No superó a ninguno de los folletines anteriores hechos sobre el mismo tema. El cine tiene una deuda con el público, en lo referente a una versión digna de la vida de Cristo.
En fin viejo, sos un cúmulo de prejuicios, frases y pensamientos repetitivos y prefabricados y lo peor es que sin saberlo, te convertís en un elemento peligroso, repitiendo pelotudeces que crees haber visto, y convirtiéndote en un militante pasivo, de un tema que seguramente te resbala. ¡Chau, Odioso!

Roberto

Anonymous said...

Yo solo quiero puntuar que Cara de Queso me parecio una pelicula muy mala. Donde el Odiante ve eclecticismo yo vi una total falta de criterio. Las actuaciones se le fueron claramente de las manos al director (NO HAY direccion de actores, ni siquiera Hendler esta bien), los chistes son pesimos, lo que falla en general es el tono, el registro. Tambien tiene algo de prefabricada, tipo comedia generacional judia o algo asi. Supongo que en mercados internacionales es facil venderla. Roberto me parece un sacado, pero coincido con el en algunas cosas.
Desde ya en que la pelicula es mala. Sin embargo estoy seguro que Ariel va a hacer mejores peliculas, un poco como Burman que fue mejorando en cada entrega (salvo la ultima). Un abrazo. Santiago v D

EL ODIANTE said...

06-07-07. Roberto, con total sinceridad, no entro todos los días para saber si dejaron comentarios en un post escrito ya hace como un año.

Según vos soy prejuicioso, con preconceptos y pre, pre y pre. Pero te escribí de cosas que me tocaron vivir en carne propia.

Mein Kampf no lo leí ni lo pienso hacer, pero sí Los protocolos... (por sonsejo de un boludo que conozco que es negro y a la vez antisemita) y la verdad me pareció pura pavada, llena de teoria conspirativa y paranoica.

Y lo que más me interesa es esto, no soy judeofobo ni mucho menós (Adoro a un montón de judios: entre ellos Steven Spielberg, casi te diría mi director preferido, que hizo una de mis películas preferidas: "La lista de Schlinder"). Pero sí, creo que hay cosas que son criticables (como también son criticables aspectos de los católicos, musulmanes, o de quién sea) y no tengo miedo de señalarlo. Y creo que a eso apuntan Cara de Queso como también alguna vez lo hizo Szifron en Los Simuladores (cuando en un programa el conflicto pasaba por una familia que no dejaba casarse a un judio con una chica ajena a la comunidad).

Creo que la división en ghuettos, religiones, nacionalidades y razas le han hecho mucho daño a la humanidad y creo que, por suerte, el mundo avanza hacia otra cosa. Pero vos seguís haciendo raya: Para Winograd, la invitación a un cafecito. Para mi (mi nombre es Juan Schmidt), hijo de puta e hijodeputismo)

Saludos

Anonymous said...

Aca Ariel Winograd, luego de muchos meses me meti de nuevo y la verdad que estoy sorprendido y por sobre todas las cosas agradecido, las diferentes opiniones son claras y todos tienen razon y no a la vez y eso me parece muy respetuoso, le dejo mi mail personal asi me escribe roberto y nos tomamos un cafe sanwino@hotmail.com
gracias
y me alegro de no pasar desapercibido con tantas peliculas que se hacen y tan poca gente que las ve
SALUT

Ernesto Schutz said...

Lo importante es que pudiste ver tu peli. Genial!

David said...

Recuerdo haber ido a ver la película hace muchos años atrás y me ha resultado muy interesante, ya que retrataba una parte de la sociedad. Hace mucho que no voy al cine, debido a que últimamente opto por pedir comidas al delivery palermo y quedarme viendo una peli en casa

Anonymous said...

Hola, no se si el debate sobre la pelicula sigue, pero aprovecho para dejar mi opinion, en mi caso soy alguien que se crio en una familia de la colectividad judia y tambien diciembre de 2013) son candentes. y poco frecuentes de debate.
Hubo cosas de la religion y de la comunidad que me parecen criticables -como mucho poco explicables- me parece que la pelicula es oportuna para dejar al descubierto temas que hasta hoy (. Como por ejemplo la falta de expectativas de una comunidad que debe seguir una ideocincracia de no involucrarse en el mundo real, o de falta de ejemplos ya que los que imponen principios en general tampoco los siguen. Como dijo Ariel W la pelicula es una ficcion, y lo bueno es que se puede obtener de ello muchas emociones (positivas y negativas) y es lo que queremos todo expectador cuando vemos una pelicula. Saludos! Gustavo

Carlos Balmaceda said...

Vi "Cara de queso" hace poco, en INCAA TV, lo hice con absoluta desconfianza. En general, los jóvenes directores argentinos de origen judío, abusan de la autorreferencialidad, y suelen ser autoindulgentes.
Me sorprendió gratamente. El retrato de la pequeña burguesía judía porteña que vive en countries es sincero y poderoso. Claro que para un judío medio de la burguesía porteña resulta insoportable.
Cualquier comunidad se vuelve mezquina, miserable y estúpida en su endogamia. En el caso de la comunidad judía, se le suman características propias. El "judío de country" es un fenómemo menemista, paralelo a la miserabilización de la sociedad argentina, que tiene, insisto, sus propias particularidades. Por allí circula un libro "Ser judío" que las analiza en profundidad.
Como la identidad es algo que se construye históricamente y en relación con otros, la identidad judía está pasando por esta emergencia. El judío que se ve allí no es el militante de izquierda, cosmopolita, lector ávido, generoso y valiente que tanto contribuyó a la sociedad argentina. Es una mezcla rara de religiosidad de ocasión, clichés pequeño burgueses y un horizonte chato y sin expectativas.
No es un tema menor que esta identidad se está haciendo en paralelo a los genocidios del estado de Israel, y que, por lo tanto, soslaya el dolor de un otro, el palestino, y se acoraza en una serie de argumentaciones que van desde el cinismo más atroz a la crueldad e incluso el racismo.
El "autoodio", una justificación que aparece cada vez que Israel ataca Gaza o Cisjordania, viene a reprimir toda crítica, toda intención de revisar esta identidad que se va construyendo.
La película formalmente está muy bien realizada, y el subtítulo es una sabia provocación con la que el director creo que fue conciente de cuántos espectadores de la colectividad se estaba restando. Por esto, también, me parece una obra honesta.