
Lars y la chica real (Lars and the real girl – EU – 2007 – Craig Gillespie)
Lars y la chica real trata sobre un hombre que se enamora de una muñeca inflable. Un tema que seguramente daba para lo que algunos llaman la NCA (Nueva Comedia Americana), el humor más absurdo o cualquier otra cosa menos para ser abordado desde la seriedad, el drama y lo indie. ¿Por qué? Por que llevar adelante esa idea desde esta optica es insostenible, ridículo. Por que insisto: su protagonista se enamora, no es que adquiere esta muñeca para complacerse sexualmente como es común en los hombres que van en busca de este tipo de objetos. Y por más que esto se pueda dar en la realidad, el personaje –que sufre una suerte de esquizofrenia- no tiene una buena construcción psicologica como para que funcione y sea verosímil dentro del relato. Además, y acá lo más molesto del caso, es que como película indie no deja de hacer su discurso sobre la tolerancia, aceptación y comunidad típico de este tipo de cine, siempre a favor de las minorías y los diferentes. Pero resulta que lo que hace en verdad con el personaje de Lars no es exactamente eso. Sino que digamos que le tiene un poco de rechazo, de vergüencita. De alguna manera lo discrimina. Lo que se justifica con la manera en que la cámara siempre nos oculta cualquier encuentro intimo-sexual que pueda tener Lars con la muñecota. Aceptando, sí, que este personaje se pueda enamorar ridículamente de una cosa plástica pero no que se satisfaga sexualmente con esta. Algo que puede resultar mucho más incomodo. Pero claro, hay que tener huevo para ser norteamericano y mostrarle a la sociedad esta posibilidad; y la gente a cargo de esta porquería no lo tiene. Lo que habla de una película falsa, pacata y complaciente con el público progre que quiere saberse abierto y tolerante pero que sinceramente no lo es.
Tan decepcionante, como que llegue la noche y uno tenga que meter la pija en un pedazo de hule con tetas. Calificación: 2