Avatar (3-D)

País: Estados Unidos / Reino Unido
Año: 2009
Dirección: James Cameron
Calificación: 10

Hace unos años, cuando James Cameron anunció su por entonces inminente proyecto, señaló que nadie había usado hasta el momento la tecnología 3-D con fines artísticos, y que esos mismos fines serían los que perseguiría con Avatar. Avatar es cine 3-D, pero un cine 3-D muy distinto a ese que se viene haciendo en los recientes años, pensado como nueva atracción tecnológica para sacar al público de sus Home Theathers y apaliar las perdidas económicas que producen las bajadas ilegales de internet a las majors. Acá la intención no es montar una excusa para revolearle objetos a los ojos al espectador y que este -tal como los primitivos espectadores del cinematógrafo de los Lumiere hacia fines del siglo XIX- corra la cabeza hacia un costado, o se agache en su butaca. Avatar no se trata del nuevo entretenimiento de feria, sino de Cine, así, con mayúsculas, algo que no descuida nunca todo el potencial estético de este arte. Y si bien seguramente no es la primera película pensada para salas en 3-D a la que se le pueda señalar valores artísticos -hace no mucho tuvimos algo llamado Up- hay además algo en ella de fundacional, de bisagra.

Tal como Jake Sully, su protagonista, como espectadores de Avatar (siempre hablando de su versión 3-D) debemos aprender a ver de nuevo, a ponernos en la carne de un nuevo cuerpo, abrirnos a una nueva percepción. Es la mirada asombrada, perpleja frente a lo nuevo -un mundo nuevo, una tecnología nueva- pero también hacia otro orden: a la vez nos enfrenta con una civilización primitiva, la de los Na´vis, ligados a la naturaleza y a lo mítico. Cameron enfrenta así dos mundos: el moderno, el liberal, el tecnológico encarnado en la corporación y el ejercito que emprenden la colonización del planeta Pandora, contra el tradicional y el mítico de los Na´vis. Y en ese enfrentamiento tal vez esté simbolizada otra lucha, la del cine -como tradición y mito- contra un nuevo intento de Hollywood por reducirlo a mero espectáculo, a mero parque de diversiones; y también, cabe decirlo, la conquista por el cine de esta nueva tecnología que hasta el momento solo había sido usada con otros fines.

Tal vez no haya nada original en el cuentito de Avatar, su desarrollo remite a la Historia de la Conquista de América con colonizadores en busca de ricos recursos naturales a cambio de espejitos de colores, mientras la historia de amor entre Jake Sully y Neytiri no es otra que la de Pocahontas, ahora pintada de azul. Lo interesante es toda la carga simbólica y la multiplicidad de lecturas que Cameron le aporta. De alguna manera está cifrada en ella toda una critica a la cruzada militarista de la administración de Bush en los pueblos de Oriente: el personaje del Coronel Miles Quaritch hasta ladra una frase del mismo George W. "Combatiremos el terror con más terror". O también la gran batalla que probablemente deberá librar el hombre durante este nuevo siglo, la ecológica, y que tuvo hace poco un nuevo round en Copenhague. Algo que emparenta a Avatar con el cine de Hayao Miyazaki, sobre todo el de sus películas Nausicaa of the Valley of the wind y Princess Mononoke.

Aunque algo es innegable, y es la fascinación de James Cameron por la tecnología (se dice que decidió volver de su ostracismo cuando terminó de ver la Trilogía de El Señor de los Anillos y sintió que Peter Jackson lo había destronado del podio de los efectos especiales) y Avatar en este sentido es apabullante y de seguro marca un antes y un después, tal como lo hizo La Guerra de las Galaxias en el 77´. Pero lo que Cameron tiene claro es que ese desarrollo técnico no puede estar enemistado de lo otro. Lo que busca Jake Sully en la película -tanto como Cameron- es ligar pacíficamente, en armonía, esos dos mundos. Y si los comerciantes, los explotadores -sea de piedras preciosas o de salas de cine- osan pasarse de la raya, está claro de que lado peleará el hombre. Y Avatar es una película que hay que ver por su imaginería visual y la fascinación sensorial que produce, pero primero, y por sobre todo, por sus condiciones narrativas y simbólicas.

Angel Faretta (quién siempre se ha esforzado en resaltar las virtudes de James Cameron como autor de filmes) en su libro El Concepto del Cine, postula que el Cine se funda con D.W. Griffith y El Nacimiento de una Nación y no con los Lumiere o los Melies; y explica en su otro libro, Espíritu de Simetría: "El cine nace al elegir separarse de su justificación técnico-mecánica para contar historias...". Por lo tanto, no sería nada aventurado señalar que el cine 3-D se funda con James Cameron y con Avatar. Y está película se estrenó en Argentina nada menos que el primer día de una nueva década.

5 comments:

gkaptan said...

Muy buena critica Juan. Acá te copio la critica que colgue hoy a la mañana en cinesargentinos.com:

"Un despliegue visual sin precedentes. Cameron deja para futuros realizadores, el standard de captura de movimiento. Actuaciones geniales, tanto en el avatar como en el personaje en si. Un guión predecible pero sólido. Sonido y score impecable, no tanto su soundtrack por lo único que le baje media estrella. Avatar esta a kms de las pelis de Zemeckis, pero este último aprovechó más el 3D a nivel experiencia y composición. (3D lanzacosas y 3D arte), así que tranquilamente se puede ver en 2D."

Coincido totalmente en la utilización de los recursos técnicos en favor de la narración y no al revés. Pero creo que de la misma forma en que Cameron encuadró a Scharzzeneger apuntando una itaca a la pantalla con un tremendisimo angular, acá también faltaron algunos de esos planos pero con el efecto "3D arroja cosas", digamos, un equilibrio de ambos recursos.

Nanu said...

Si es genial la pelicula, mañana escribo algo porque el otro dia no consegui 3d y quiero verla en 3d para poder juzgar mejor

Firulo said...

impresionante. sin dudas la mejor peli de la historia para ver de pepa. senti que estaba en ese estado por momentos.

F said...

Juan!!
Empecé a leer el artículo y casi salgo despavorido a verla en 3D. Seguro que mañana hago justicia, pero ya en 2D se deja ver, se insinúa parte de las cosas muy atinadamente que describís (no quise leer todo el articulo, me lo reservo para cuando vuelva de re-verla).
Avatar se perfila como “Un Nuevo Orden” (como bien decís) del Cine. Y a Cameron lo coloca en el lugar del quizá, último Autor de Films. Y eso que todavía no la vi en 3D.
Nos vemos –Avatar 3D-Dios-Cameron– mediante.
Salud
Sebastian Culp.

A! said...

holas
pasé solo para bardiar; no puedo creer q te haya gustado ese adefesio
parece una versión sub 7 años de "distrito 9", con estética de videogame encima
pero bueno

igual es copado leerte
saludos


A